It, un clásico del terror que cumple 30 años

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Aproximadamente cada treinta años algo despierta en Derry, sembrando el terror entre sus habitantes mientras mutila y asesina a los niños del lugar. Siete jovencitos se enfrentan a él y prometen volver si la cosa no murió. Veintisiete años después, todos reciben el llamado de Mike –el único de ellos que aún vive en el pueblo–, quien los convoca a hacer frente a sus más profundos temores y acabar para siempre con It.

Esta novela del maestro del terror, Stephen King, fue publicada por primera vez en el año 1986 y es una de las más ambiciosas del escritor, no solo por su extensión (que según la edición que se tenga puede rondar las 1500 páginas), sino porque en ella ha logrado perfeccionar de una forma muy personal y particular las claves de este género tan difícil.

La trama del libro se basa en una excelente combinación de un monstruo cuya principal imagen es la de Pennywise el payaso –figura profundamente ligada a los más chicos– y sus víctimas, en su mayoría niños a los que vemos sufrir, aterrarse a través de la personificación de sus miedos más íntimos e incluso morir; como el pequeño Georgie, atraído desde una boca de tormenta por Eso, que le ofrece su barquito de papel y un globo, con aquella mítica frase: “Flotan –gruñó la cosa–, flotan, Georgie. Y cuando estés aquí abajo, conmigo, tú también flotarás” (frase que se repite o parafrasea en varias partes del texto).

Es notable el nivel de detalle que utiliza el autor para describir tanto a los personajes (no solo físicamente, sino a través de sus pensamientos, sentimientos y actitudes), como a las situaciones por las que atraviesan. Si bien Bill Denbrough es el líder natural del grupo y quien toma la posta del enfrentamiento por la muerte de su hermano, todos los protagonistas –Ben Hanscom, Beverly Marsh, Richie Tozier, Eddie  Kaspbrak, Mike Hanlon y Stanley Uris– son dotados de una personalidad muy definida, lo que hace posible identificar a cada uno e imposible no empaparse de sus historias y hasta llegar a quererlos. Utilizando el recurso de mostrarnos en lugar de decirnos lo que está ocurriendo, King logra sumergirnos en un clima de suspenso y oscuridad donde todo puede pasar. Pero el terror no es lo único que encontraremos aquí, sino que también tiene cabida el drama, el amor y por qué no la crítica social, manifestada por ejemplo, a partir del maltrato hacia la gente de color y a los homosexuales en la década de los cincuenta. Respecto del amor, no se trata solo del de pareja, sino que lo vemos en la relación de amistad muy bien construida en el club de los perdedores.

Ya que la historia se desarrolla en dos épocas, el pasado (1957-58) y el presente (1985), se realizan interesantes pasajes entre una y otra a raíz de los vívidos recuerdos y anécdotas que se suceden a lo largo de la narración. Y para los fanáticos del escritor, cabe mencionar que, como en muchos de sus libros, se hace referencia a otras de sus novelas, en este caso con la mención de Dick Hallorann, cocinero del hotel Overlook en El resplandor y posteriormente en Doctor Sueño.

Existe una película basada en este libro, cuyo formato original fue de miniserie, que si bien no abarca todos los aspectos de la novela (sobre todo por su extensión y la complejidad de algunos temas que allí se tratan) marcó a toda una generación que no ha vuelto a mirar igual a los payasos.

“Niños, la ficción es la verdad que se encuentra dentro de la mentira y la verdad de esta ficción es muy sencilla: la magia existe”, nos dice Stephen King en el epílogo. Y así, con la garantía indiscutible que conlleva su pluma, sin dudas It constituye un clásico del terror que todo amante del género debería leer alguna vez en su vida.