Los Simuladores, en Odeón

0
14

A partir de esta semana vas a poder ver gratis y online la exitosísima serie argentina Los simuladores, como decía Juan José Dimilta en la nota publicada cuando la serie se estrenó por Telefé: Satisfacción garantizada (o le devolvemos el tiempo perdido)

https://www.odeon.com.ar/INCAA/produccion/3170

Primera temporada: 

Protagonizada por Diego Peretti, Alejandro Fiore, Martín Seefeld y Federico D’ Elía.
Escrita y dirigida por Damián Szifron

Avanzan bajo un torrencial aguacero, con los pilotos negros flameando en la noche, hombro con hombro, dando trancadas firmes y unificadas. No son los Hombres de negro, no son los Perros de la calle, son Los Simuladores, nuevos héroes urbanos, y bien argentinos. Quizá más cercanos a los viejos Irrompibles, de Carámbula y compañía, salvando la diferencia en el color de la vestimenta pero con el mismo espíritu de ángeles salvadores que vienen y se van sin hacer ruido.

Emilio Ravenna (Diego Peretti), Pablo Lampone (Alejandro Fiore), Gabriel Medina (Martín Seefeld) y Mario Santos (Federico D’ Elia) son Los Simuladores, encargados de eso, de simular situaciones y capaces de solucionar hasta los problemas más difíciles. Están siempre del lado de los desamparados, aunque no trabajan ad honorem. “No somos los reyes magos”, dicen. Pueden, a lo Misión imposible disfrazarse de mozos, Papá Noel, abogados y hasta Mariachis si la situación lo amerita, y al igual que en la mítica serie tienen de su lado tecnología de punta que les permite interceptar llamadas y saber hasta el último detalle de cualquier mortal. Por el momento lograron que una mujer vuelva con su marido, que una señora obtenga una importante rebaja en la compra de un inmueble, que un matón perdone una deuda, que una adolescente desista de operarse el busto y (esto si es un logro) que un empleado sea reincorporado en su empresa con el doble de sueldo que cuando fue despedido.

Los simuladores, si bien repite esquemas de series clásicas como El Santo o la nombrada Misión imposible, tiene una impronta propia, original. Además tiene de su lado una gran cantidad de aciertos, a contar: 1) Los cuatro protagonistas dan con el tono apropiado entre héroe y loser, entre superado y border; 2) con la excusa de que quién es ayudado debe estar disponible para darles una mano en la próxima misión los personajes de un capítulo vuelven a reaparecer en pequeños papeles como nexo en la próxima emisión y eso, si bien se trata de unitarios, le da la trama una especie de continuidad; 3) el humor la aleja de cualquier serie de suspenso o policial convencional para convertirla en otra cosa, cercana a la temática del verso porteño; 4) la música es usada con maestría incorporada a las historias; y 5) los mismos protagonistas muestran aristas oscuras que en algún momento de la serie pueden funcionar como disparadores de futuras complicaciones.

De menor a mayor, fue el recorrido de Simuladores que en el capítulo titulado Seguro de desempleo llegó al punto más alto de humor y guión con detalles de ingeniería (¿Nueve reinas habrá funcionado como inspirador de la serie?) lo que demuestra un buen aprovisionamiento de ideas como para seguir adelante en el mismo nivel. Los simuladores entonces es una cuota de frescura en la pantalla abierta necesitada de buenos y originales producciones y es por sobre todas las cosas bien argentina por la temática y la ambientación pero por sobre todas las cosas por un motivo ajeno a la ficción: Peretti, D’ Elia, Seefled y Fiore, se unieron al guionista y director Damián Szifron y formando una productora dieron vida al programa, algo que de otra manera hubiera sido imposible. Si el público los acompaña durante todo el ciclo, Los Simuladores habrán logrado vencer la impiadosa ley de mercado, que no sabe de buenos guiones, ni de productos originales, sino solo de números y en ese caso si que podrán decir “tarea cumplida” y fumarse un buen habano como premio.

Coincidencias

Por Leonardo Oyola

A mediados de la década del ’80, a los veteranos como exitosos productores televisivos Glenn A. Larson y Aaron Spelling les apareció un tercer competidor llamado Stephen J. Cannel con tres terribles hits como Brigada A, Hunter y Muelle 56. Para placer de los dos primeros, el creador de Los Magníficos pisó el palito con su incursión en la pantalla chica modelo ’86. Una serie llamada Stingray, con algunos tópicos de sus grandes sucesos pero de un tono marcadamente sombrío. Si alguien estaba en problemas, de cualquier índole, y obviamente no podía solucionarlos, siempre era aconsejado por algún amigo o conocido sobre un hombre que se dedicaba a solucionar lo que a uno le preocupaba. Para llegar a él, había que publicar un aviso clasificado en el rubro automóviles, en la sección compras, solicitando el stingray negro 69. Una vez hecho el contacto, aparecía el enigmático Ray (Nick Mancuso) en el auto que daba nombre a la serie, siempre vestido de negro con anteojos al tono, para comentar si estaba dispuesto a realizar el trabajo… o no. ¿Su recompensa? A cambio de los servicios prestados el tipo solo pedía un favor. Nada de dinero u otros bienes materiales. Un favor. Único. Fuera lo que fuese. Ahí se cancelaba la deuda. Y pobre de aquel que pretendiera ser moroso. Obviamente, la idea de esta serie es una de las fuentes de Los Simuladores, donde el personaje de Federico D’Elía -como cabeza del grupo- pueda recordar al de Mancuso; aunque el que establezca mayor rapport con la audiencia, y desde un secundario, sea el del gran Diego Peretti.

Nota relacionada: Los simuladores 2º año

Esta nota fue originalmente publicada en Leedor el 18-04-02