Homenaje a Kiarostami: Like someone in love

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Japòn en lugar de Iràn: cambio de escenario con el talento de siempre.

Le bastan apenas dos minutos a este notable realizador iraní para instalar una cámara fija y ya subyugarnos con su estilo en un maravilloso plano secuencia de una confitería en Japón, en el que se presenta la protagonista, una joven que se prostituye, quien junto a su amiga intenta ocultar a su novio su situación.

A medida que el relato avanza el interés aumenta, ya que el cliente en cuestión es un anciano profesor a quien luego el novio confunde con el abuelo de la protagonista.

Todo lo que se dice en la película es sencillamente admirable y tales agudas reflexiones en boca de los personajes nos sacuden y nos motivan, nos invitan a sumarnos desde un lugar muy activo a estas vivencias y penurias.

Nada es lo que parece, y todo se mueve en torno a una circularidad característica del cine de Kiarostami. (Los rodeos de la protagonista por llegar a destino, el “viaje” interior que la misma inicia, la pretendida inclusión de esta joven en un mundo que parecería no compartir).

El abuso, la violencia, la apropiación del deseo interno, la intromisión en la vida del otro, la proyección de las carencias y frustraciones, son todos elementos que el director alterna en su relato.

La construcción es tan creativa y seductora que el film se completará en nuestras mentes varias horas después de haber abandonado la sala.

Esta nota se publicò originalmente durante el BAFICI 2013.