¡Ay, amor divino!

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Basada en textos propios y en primera persona la actriz Mercedes Morán despliega en Ay amor divino, que se estrenó el pasado 10 de junio en el Teatro Maipo de Buenos Aires, y en poco más de una hora, su propia vida.

Haciendo de sí misma como niña y como adulta, no teme hablar e imitar a su mamá, una maestra de escuela rural “verdadera educadora argentina”, o a su hermano, o a su hermana que después de tanto vivir en España se le pega la tonada española, o a su tía Mirta, una mujer libre, modelo de vida de esa pequeña juguetona hija menor de una familia de Concarán, un pueblo típico de la provincia de San Luis con su iglesia, un club, una escuela, dos piletas y el único edificio alto: el Correo, con dos pisos. Entre el autoritarismo cariñoso de su madre (personaje fundamental en la obra) y la mirada idealizada de su padre, el enamoramiento hacia su hermano y el control omnipresente del cuadrito de Jesus que desde la pared recuerda los pactos con la religión en la vida familiar. Crimen, culpa y castigo de la niña nacida unos dias después de la Revolución Libertadora.

Por momentos puede parecer un espectáculo dirigido a las mujeres, pero no. Morán abre su vida a todos, con la libertad de la mujer que mira aquello como si fuera otra historia, y que sabe reírse de sí misma sin los viejos pudores de aquella niña. Y se nota. Así nos involucra a los espectadores  que estamos allí, tan cerca: la vida de una persona es la vida de todos pareciera. A algunos le pegará la frecuencia con que se dice la palabra amor y sus derivados, a otros la mención a lo divino, el amor a los hijos es divino, el amor al padre tambien, el amor a los primos jugando en el río. A otros, le tocará lo político o el humor.

Pocos elementos en escena y poco vestuario. A la actriz le basta consigo misma y su enorme encanto. Se la nota libre y feliz. Sin perder nunca el hilo del humor el diálogo entre el escenario y la pantalla en la que aparecen fotos familiares, dibujos, canciones o fragmentos de sus actuaciones enriquece la obra y le da un lujar a su filmografía y a enorme cantidad de personajes en teatro o TV.

Ay amor divino habla de la intensidad de una felicidad y lo hace sin desmesuras, con los tiempos justos y los amores justos. Limitándose a dos momentos: la infancia y la madurez.

Ah, antes que busquen Uds cuál es la canción que abre la parte final aquella que representa el punto justo del amor maduro es Leonard Cohen cantando “I´m your man”, Y un final bien para arriba con la canción de Leo Dan “Te extraño mi amor”, cuya estrofa “Ay amor divino..” le da el titulo a la obra.

Despúes de sus presentaciones en Buenos Aires, ¡Ay, amor divino! emprenderá  una gira por todo el interior del país y las ciudades de Montevideo (Uruguay) Lima (Perú)  y Santiago de Chile.

“Ay, amor divino” los viernes a las 21, los sábados a las 20.30 y los domingos a las 19.30 en el teatro Maipo (Esmeralda 443). 
Dirección: CLAUDIO TOLCACHIR
Libro: Mercedes Morán
Diseño de escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez
Diseño de iluminación y video: Tito Egurza
Diseño de vestuario: Mónica Toschi
Dirección de arte: Fidel Sclavo
Dirección técnica: Pablo Rodino
Asistencia de dirección y dramaturgia: Cinthia Guerra
Coordinación musical y efectos sonoros: Pablo Palavecino
Producción artística: Lino Patalano
Asistente de Producción: Ezequiel Procopio
Edición de sonido y mastering: Diego Lozano
Realización corto “Muchas Mercedes”: Diego Ríos
Sastre: Alejandro Bologna
Modista: Marta Lizzano
Asistente vestuario: Osvaldo Giglio
Diseño maquillaje y peinado: Emmanuel Miño
Realización escenografía: Gustavo Ruiz