“Todas mis obras tienen algo del agua, la necesitan como fuerza de vida”, Agustina Mazzocco

0
0

En la obra de Agustina podemos apreciar el choque entre dos fuerzas o realidades: el mundo acuático y el terrestre, la racionalidad y el instinto, lo impulsivo y lo premeditado, la naturaleza y el mundo humano, el desborde de color y su ausencia.

El mundo animal clama nuestra atención en un reclamo ecológico al que Agustina presta oídos y da una voz. Los animales se extinguen mientras avanza la fuerza del hombre en un cientificismo desmedido, en una lucha por adueñarse del mundo natural a toda costa, aún arrasando las maravillas que la naturaleza nos otorga. Agustina reconoce esta realidad y propone una acción. Su manifestación es silenciosa pero a la vez habla. Habla por medio de colores y formas vibrantes, llenos de potencia. Presenta un mundo donde los animales reinan y el ser humano se esconde o aparece sugerido. A veces surgen animales disfrazados de humanos o humanos con máscaras animales. Un tablero de ajedrez con figuras animales muestra este antagonismo entre el mundo racionalizado del hombre y el mundo salvaje que se encuentra amenazado. El agua irrumpe en el cuadro, simbolizando quizás el inconsciente o el mundo natural. Tiene que ver con el origen. Todas mis obras tienen algo del agua, la necesitan como fuerza de vida. Sin agua no hay nada, insiste la pintora.

Desde tiempos prehistóricos, el animal ha tenido un fuerte simbolismo en un sinnúmero de culturas. Deidades, chamanes, rituales, pinturas se han ligado al universo animal. En las cuevas paleolíticas se pintaba la presa que se quería cazar, como si lo que se efectuara sobre la pintura, se concretara mágicamente en el mundo real. Agustina pinta animales en sus obras, como si al representarlos en un escenario más armónico y equilibrado, recuperando algo de lo mítico y lejos de la amenaza humana, también los estuviera salvando en nuestro mundo. Algo de esto podemos pensar sobre su representación del arca de Noé dentro de “Efímera existencia”. Esta obra fue finalista del Premio Adquisición Banco Ciudad y se exhibe hasta el 12 de junio en el Centro Cultural Recoleta.

Próximamente, a partir del 3 de agosto, se presentará una muestra de Agustina en el Museo Roca. Nos encontramos en su taller donde compartió su arte y sus ideas con nosotros.

IMG-20160604-WA0010

¿Cómo definirías el estilo de tus pinturas?

Parecen pinturas naïve por el tipo de dibujo que tengo que está en medio del dibujo y la pintura, no es el dibujo perfecto. Y voy jugando un poco con mi estilo. Esto de dejar una parte blanca o el trazo de la carbonilla, son recursos que hacen que la obra sea más personal. Yo en mi cabeza siempre me manejo dentro de ciertas reglas compositivas o de color porque estudié en distintos lados y uno lo lleva con uno. Ahora más allá de lo que uno aprende e incorpora en los talleres de ciertas técnicas, un amigo que me conoce de talleres desde hace años, me dijo que en mis dibujos siempre se mantiene mi personalidad.

¿Cómo fue evolucionando tu pintura desde tu fase abstracta? ¿Cómo llegaste a la pintura de animales?

Cuando comencé a pintar fui pintando abstracto, pero me incliné hacia la figuración. Siempre me interesaron los pintores Luis Felipe Noé, De la Vega y Rómulo Macció. Desde que era chica  mi padre coleccionaba algunas obras y este contacto con ellas en casa  fue mi primer acercamiento hacia el mundo de la pintura. Luis Benedit, Pat Andrea, David Sallé, Albert Oehlen, Gerhard Richter son  algunos de los pintores con los que encuentro más filiación. Si bien arranqué desde lo abstracto, me gusta contar una historia. Las figuras salen desde el alma, ni siquiera están racionalizadas. Quiero contar una historia que es la que estoy armando para la muestra. Me interesa que el espectador mire la obra y se sienta atraído por un concepto. Cuando empecé a pintar abstracto, pintaba más emociones de cómo yo me sentía, era algo más pasional, como que me arranqué el corazón…era muy interno de mis sentimientos. Después necesité sí o sí agarrarme de otro recurso para darle otro sentido a mi obra, de algo más conceptual. Apenas empecé con el dibujo figurativo, lo primero que me surgió fueron los animales. Siempre me sale pintar cosas relacionadas a la naturaleza. Es como una pulsión.  No es algo que yo maneje conscientemente. Es una fuerza.

Mircea Eliade, estudioso de las religiones y la mitología, enuncia que algunas tribus consideran a los animales dotados de poderes sobrenaturales; creen que el hombre puede transformarse en animal y a la inversa;  también que las almas de los muertos pueden entrar en el cuerpo de los animales. El éxtasis de tipo chamánico implica la posibilidad de que el chamán sea poseído por un espíritu animal.

En la pintura de Agustina, los seres salvajes adquieren un significado ritual como si formaran parte de un conjuro. Asimismo podría pensarse en un animal de poder o  tótem. A veces podemos ver en sus pinturas animales disfrazados de humanos o humanos llevando máscaras. Hay aquí algo de lo chamánico, pareciera que las imágenes estuvieran poseídas por espíritus animales; nos transportan a otros mundos y a la vez estas pinturas nos dejan ver, sugieren algo de lo sagrado. Nos hablan de un origen misterioso de la vida como en aquella pintura donde un alce surge de un árbol y se alimenta de huevos que caen del cielo.

reno

¿Cuál es tu procedimiento de trabajo?

El otro día me levanté pensando que tenía que ponerle una gran catarata de agua o una orilla de agua a un cuadro. Y si no anotás o no lo hacés en ese momento que se te ocurre….necesitas focalizar en distintas obras y lo que se te ocurre rápidamente tenés que volcarlo porque si no se te va la idea. Siempre mi tipo de pintura es bastante recargada de imágenes, es como un automatismo y luego voy sacando  lo que considero que sobra. Yo no tengo un plan de trabajo, voy a empezar a dibujar y pintar tales animales, tengo un fichero de ajedrez con unas piezas, me hago un boceto en un cuaderno y empiezo a dibujar y en el automatismo de estar dibujando empiezo a deformar las piezas de ajedrez y se me ocurre ponerle una cabeza de pájaro al peón o de conejo a la reina.

¿Cómo los surrealistas?

Me identifico con reminiscencias del surrealismo. Me siento dentro de la corriente en algunas ocasiones. Es como una ramificación del inconsciente donde empiezan a salir ideas. Acá por ejemplo, estaba dibujando un tronco y surge la cabeza de alce y después salen pelotas o huevos y después distintas cabezas de animales con máscaras y es como una rueda que va imaginando y va creando. Es toda una ramificación de ideas que está en permanente lucha. Es algo más intuitivo y muy de adentro. Lo cual no quita que bocete y planifique. Hay una previa planificación pero muy básica para arrancar y después me dejo llevar por el automatismo.

Se libra a la interpretación del que lo ve…

Totalmente, por eso algunas veces no me gusta ser tan clara con algunas cosas.

¿Cómo te manejás con la fotografía y la intervención de paisajes naturales?

Las fotos fueron una revelación. Me dieron otra forma de componer mis ideas y muchas veces las pinturas surgen de fotos. Cuando tengo un paisaje a mi disposición para intervenir saco los muñecos y compongo dentro de ese paisaje. El de la estrella es un paisaje que intervine. El flamenco es un personaje muy recurrente. Acomodo el flamenco en diferentes posiciones. Por lo general en mis fotos participan los muñecos.  Puede ser que algunos sean animales verdaderos que veo en la playa o bosque y los fotografío. Me gusta jugar en las fotos con la incertidumbre del espectador y lo desconcertante. Que el espectador se pregunte lo que hay del otro lado. Es como una suerte de realismo mágico… algo que es real pero que  a la vez no existe. Todo el tiempo planteo eso.  En las fotos está mucho más claro porque al ser una foto no sabés si es un pájaro de verdad o de mentira.

¿Y si alguien te pregunta sobre tus imágenes?

Al espectador que me pregunta a mí no le voy a decir. Cuando me preguntan a mí personalmente: ¿esto es un muñeco? Yo les voy a contestar: es lo que vos quieras que sea. Está dentro de lo lúdico de mis fotos dejar un final abierto. Y está dentro de la magia de cada artista no revelar su secreto más íntimo.

¿Cuál es el mensaje ecológico de tu obra?

Yo quiero remarcar que el hombre es el peor animal. Está devastando todo… se está apoderando de todo y se está perjudicando. Desde que el hombre irrumpe en la naturaleza, la transforma y la altera. Se está extinguiendo el yaguareté…les cortan las aletas a los tiburones. Y el hombre no mata solo para comer, lo hace para hacer pieles, carteras. Todo para el bienestar propio con un egoísmo terrible, dañando el planeta. El hombre es muy perverso con la naturaleza. Uno no es ajeno a todo lo que pasa, vivimos también en este planeta.

¿Qué te aportaron o te siguen aportando los talleres que hiciste?

Con Astica yo pintaba abstracto pero yo a él ya le pedía poner figuras. Siempre me interesó representar algo… ver algo, distinguir una forma. Después conocí a Juan Doffo que me enseñó un montón de técnicas y fue quien me dijo que agregara figuras a mi arte abstracto para encontrar un orden y organizarme mejor cuando componía. Me dijo que tenía mucha fuerza mi pintura, pero que le estaba faltando un sentido y ahí fue cuando me puse a dibujar y a estudiar dibujo más a fondo. Sigo yendo a clínicas, me gusta relacionarme con otros artistas, tener otras visiones, otras perspectivas de mi trabajo. Lo que me sirvió fue aprender técnicas y orden. Encauzarme y lograr una serie, poder lograr mi propia serie, que haya una cosa lineal en mi trabajo, que estén relacionados mis cuadros, ir encontrando un estilo.

Agustina es artista visual, nacida en Buenos Aires en 1987 y recibida en la Nueva Escuela de Diseño, de la carrera de Bellas Artes. Asistió a clínicas y talleres de Juan Astica, Marcela Davidson, Juan Doffo y Andrés Waissman. Actualmente trabaja en su propio taller Laboratorio de arte, donde dicta clases de pintura. Participó de subastas en las siguientes galerías: Arroyo, Sur, Roca y Museo Hispanoamericano Fernández Blanco. Sus obras se han expuesto, tanto en forma individual como colectiva, en el Banco Provincia, Galería Zamora, la Bolsa de Comercio, la Legislatura Porteña, Aeropuertos Argentina 2000, la Recova de Posadas, el Hotel Intercontinental de Nordelta.