El maestro del dinero

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El film más comercial pero menos personal de Jodie Foster como realizadora

En su corta carrera como realizadora, Jodie Foster creó cierta expectativa con “Mentes que brillan” (“Little Man Tate”), su primer largometraje para luego mantener cierta medianía con sus siguientes “Feriados en familia” (“Home for the Holidays”) y “La doble vida de Walter” (“The Beaver”).

Ahora con “El maestro del dinero” (“Money Monster”) logra su mayor éxito comercial, consiguiendo que sea presentado en el Festival de Cannes (fuera de competición) y que Julia Roberts esté presente por primera vez en dicho evento.

La actriz de “Mujer bonita” compone a Patty Fenn, productora de un programa de televisión cuyo conductor es Lee Gates, a quien da vida George Clooney. El suyo es un personaje payasesco, un “showman” que además de bailar ridículamente (ex profeso) se ocupa de dar consejos financieros a los televidentes.

Por culpa de unos de sus recomendaciones Kyle Budwell , un joven trabajador compra acciones y pierde todo su capital (60.000 dólares). Quien lo interpreta es Jack O’Connell (“Inquebrantable” de Angelina Jolie), que un día irrumpe en el escenario televisivo amenazando a Lee con un arma y obligándolo a colocarse un chaleco con explosivos, cuyo detonador sostiene en su mano.

La película es un thriller algo convencional pero con buen ritmo, destacando la actuación del joven O`Connell y cierta química entre Roberts y Clooney. Hay además buenos actores de reparto como Giancarlo Esposito (como Jefe de Policía) y sobre todo la modelo irlandesa Caitriona Balfe, con algún aire a Emily Blunt.

La película es también una suave denuncia a la corrupción en Wall Street, representada por Walt Camby, el personaje que interpreta Dominic West (“300”) y le sirvió a Clooney (cuyo padre trabajó en la televisión) para atacar a Donald Trump durante la Conferencia de Prensa en Cannes, afirmando que el candidato republicano es “el resultado de la mala TV”.

El maestro del dinero” derrapa un poco hacia el final pero en conjunto logra entretener gracias a sus dos carismáticos actores centrales y sobre todo al que compone el ya mencionado O’Connell.