Teatro Abierto: editado en forma completa por Argentores

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Todo un acontecimiento es la edición de los tres libros que realiza Argentores y que reúnen la obras estrenadas en aquel fenómeno cultural que significó Teatro Abierto, incluyen obras de los años 1981,1982 y 1983.

Verdadera demostración de una movida del teatro argentino contemporáneo producido en años de dictadura que juntó directores, actores, técnicos, productores, escenógrafos l 28 de julio de 1981, en el inaugurado Teatro Picadero abren las funciones de Teatro Abierto, uno de los eventos que comenzaron a salirse del miedo. “El proyecto no nació pretencioso. Una aventura más del teatro de arte.” dice Roberto Cossa en su prólogo. Pero enseguida la propuesta colmó las expectativas del público, la crítica, los intelectuales y el campo cultural. Una semana despues el teatro fue incendiado por un comando de militares, hecho repudiado por todo el medio cultural.

Entre los autores que participaron de este movimiento de artistas teatrales de Buenos Aires figuran: Aída Bortnik, Roberto Cossa, Osvaldo Dragún, Griselda Gambaro, Carlos Gorostiza, Ricardo Halac, Mauricio Kartún, Ricardo Monti, Eduardo Pavlovsky, Roberto Perinelli, Carlos Somigliana, Bernando Carey, Gerardo Taratuto, Abelardo Castillo, Sergio Cecco, Jorge Boccanera y Oscar Viale, entre muchos otros.

Declaración de principios . La filosofía y el espíritu de Teatro Abierto.

Este texto, leído por Jorge Rivera Lopez, se conoció en el comienzo de teatro abierto el 18 de julio de 1981:

Porque queremos demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino, tantas veces negada.

Porque siendo el teatro un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario, intentamos mediante la calidad de los espectáculos y el bajo precio de las localidades recuperar un publico masivo; porque sentimos que todos juntos somos más que la suma de cada uno de nosotros.

Porque pretendemos ejercitar en forma adulta y responsable nuestro derecho a la libertad de opinión; porque necesitamos encontrar nuevas formas de expresión que nos liberen de esquemas chatamente mercantilistas, porque anhelamos que nuestra fraternal solidaridad sea  más importante que nuestras individualidades competitivas.

Porque amamos dolorosamente a nuestro país y este es el único homenaje que sabemos hacerle

Y porque por encima de todas las razones nos sentimos felices de estar juntos.

La edición es impecable, cada tomo incluye fotos en blanco y negro testimonio de las puestas en escena.

 

Obras y autores de Teatro Abierto incluidos en los tres tomos de ARgentores

Año  1981.

Prólogo de José Pablo Feinmann  (1981)

Papá querido, de Aída Bortnik

Gris de ausencia, Roberto Cossa.

El que me toca es un chancho, de Alberto Drago.

Mi obelisco y yo, de Osvaldo Dragún.

For export, de Patricio Esteve.

16 de octubre, de Elio Gallípoli.

Decir sí, de Griselda Gambaro.

Cositas mías, de Jorge García Alonso.

El acompañamiento, de Carlos Gorostiza.

Criatura, de Eugenio Griffero.

Lejana tierra mía, de Ricardo Halac.

La cortina de abalorios, de Ricardo Monti.

Lobo…¿estás?, de Pacho O´Donnell.

La oca, de Carlos Pais.

Tercero incluido, de Eduardo Pavlovsky.

Coronación, de Roberto Perinelli.

Chau, Rubia, de Víctor Pronzato.

Desconcierto, de Diana Raznovich.

El nuevo mundo, de Carlos Somigliana.

Trabajo pesado, de Máximo Soto.

 

Año 1982.

Prólogo de Roberto Perinelli (1982)

Reíte, Carlitos, de Carlos Antón.

Levia, de Andrés Bazzalo.

Un tal Macbet, de Jesús Berenguer.

Arrabal amargo, de Jorge Boccanera.

Paredes altas, de Alberto Borla.

Solo, muy solo, de Alejandro Briner.

Las caras de mis máscaras, de Mario Buchbinder y Elina Matoso.

Encuentro casual, de Bernardo Carey.

El tío loco, de Roberto Cossa.

Los trapos al sol, de Pedro Carlos Costa.

El corso, de Manuel Cruz.

Chorro de caño, de Gerardo Taratuto.

Ana y las langostas, de Alicia Dolinsky.

El vencedor, de Osvaldo Dragún.

El examen cívico, de Franco Franchi.

Varón “B”, de Elio Gallipoli.

Hay que apagar el fuego, de Carlos Gorostiza.

Príncipe azul, de Eugenio Griffero.

La cuerda floja, de Roberto Ibáñez.

La casita de los viejos, de Mauricio Kartún.

De víctimas y victimarios, de Aarón Korz.

Sobremesa, de Orlando Leo.

Principio de incertidumbre, de Malena Marechal.

Despedida en el lugar, de Beatriz Mosquera.

Hasta que hagamos el sol, de Gustavo Masó.

Prohibido no pisar el césped, de Rodolfo Paganini.

Bar La costumbre, de Carlos Pais.

Una historia que cuentan, de Antonio Planchart.

El malevaje extrañao, de Oscar Ramón Quiroga.

Ese sirco, de Víctor Ríos Mendoza.

Viejas fotos, de Néstor Sabatini.

Seis ratones ciegos, Carlos Serrano.

Oficial primero, de Carlos Somigliana.

Vereda sucia, de Sergio Velasco.

 

Año 1983

Prólogos de Eduardo Rovner

Y el viento se los llevó, de Francisco Ananía, Roberto Cossa, Eugenio Griffero y Jacobo Langsner.

De a uno, de Aída Bortnik.

El señor Brecht en el Salón Dorado (oratorio profano), de Abelardo Castillo.

Blues de la calle Balcarce. El derrocamiento, de Sergio de Cecco, Carlos Pais y Gerardo Taratuto.

Para amarte mejor, de Alicia Denegri y Enrique Mazza.

Hoy se comen al Flaco, de Osvaldo Dragún.

Lo que hay que hacer y Yo estoy bien, Jorge Goldenberg.

Ruido de rotas cadenas, de Ricardo Halac.

Cumbia morena cumbia, de Mauricio Kartún.

Alto en el cielo, de Aarón Wolf Korz.

El pino de papá, de Julio Mauricio.

Según pasan las botas, de Rodolfo Paganini.

Nada más triste que un payaso muerto, de Roberto Perinelli.

Concierto de aniversario, de Eduardo Rovner.

Ahora vas a ver lo que te pasa, de Oscar Viale.

Honrosas Excepciones, de Víctor Winer.