“Todo hecho artístico es político”, entrevista a Melisa Freund

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Impresión animal pone el acento en la crisis de Argentina del 2001, la que lleva Fernando a perder todo: su medio de vida, sus ahorros, su círculo social, su pareja y sus hijos. A partir de estas pérdidas, el protagonista establece un vínculo especial con su único empleado.

Melisa Freund, su directora, se formó en la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD) y de manera particular con Marcelo Bertuccio, Mauricio Kartún y Javier Daulte. En una charla con Leedor, nos habla de la obra, que parte de una investigación a fondo de la década del 90 y de sus consecuencias: la crisis del 2001.

Melisa Freund

¿Qué desafíos implica escribir y dirigir un teatro político?

En primer lugar, considero que todo hecho artístico es político; siempre estamos ofreciendo una mirada del mundo, parándonos en determinado lugar para mirar. Elegir crear algo superficial sin ninguna otra pretensión es político. Elegir hacer algo “que le guste a todo el mundo” es político; elegir no hacerlo, también, lo cual no implica que sea partidario, eso no tiene nada que ver. En una primera instancia, tuve mucho prejuicio y miedo de volver al material “solemne” o “panfletario”; por eso fue muy importante encontrar un cuentito que hiciera que la realidad de la década del 90 en la Argentina solo sirviera como marco, además de trabajar el humor, la ironía en los personajes y los monólogos pensados como poesías, que metaforizan un poco la cuestión y la vuelven más “teatral” en el buen sentido.

En tu investigación para la obra y pensando en términos teatrales, ¿qué te ofreció la década de los 90?

Primero, me ofreció experiencias de vida real.  Mi adolescencia la viví en los 90, me formé como persona adulta en esa época. Todas las imágenes con las que construí a los personajes son reales. Luego, por supuesto, fueron creciendo hasta convertirse en ficción. Los términos de la época, el vestuario, las costumbres, me ofrecían algo muy teatral, porque el menemismo fue también una ficción, y esa es de alguna manera la tesis  que intento plasmar en la obra. Mientras estábamos tomando pizza con champagne en Miami, haciendo como si nada pasara, se vendía el país, dejábamos de tener ideología, de creer en nuestros representantes políticos.

¿Cómo concebiste la puesta? ¿Fue algo que se te presentó ya al escribir la obra o se fue armando después?

En cuanto a la puesta en escena, trabajé intentado pensar que el texto lo había escrito otra persona. Este recurso fue vital a la hora de permitirme poner en cuestión ciertas indicaciones escénicas que a la “yo autora” le habían sido útiles a la hora de indagar sensorialmente ese espacio imaginado, pero que en el momento de poner la obra en escena me limitaban. Entonces fue que apareció la idea de una escenografía no realista, construida a partir de cajas de cartón, material que además, casualmente, abre distintas capas de sentido. Por un lado, son las cajas de cartón donde viene embalada la mercadería importada de China que vende Fernando, el protagonista; por otro lado, el cartón como material que se empieza a comercializar con el surgimiento de los cartoneros (ya no solamente como casos aislados entre las clases vulneradas, sino como una salida laboral concreta);  por último, el cartón como algo frágil, algo que puede desarmarse en cualquier momento.

Más allá del tema político, ¿qué otros temas recorren la obra?

El tema, creo yo, son los vínculos. El vínculo entre madre e hijo, el vínculo en la pareja, el vínculo entre empleador-empleado, y cómo esos vínculos pueden llegar a pervertirse o a transformarse por  el dinero, o el status social.

Contanos un poco del WatermillSummerProgram al que asististe

El WatermillSummerProgram –Melisa fue invitada a participar durante los meses de julio y agosto de 2015? es un programa de verano en Watermill Center, en las afueras de New York. Este centro funciona como galería de arte, estudio, y pertenece al director Robert Wilson. Cada año becan a más de 100 artistas, entre 600 postulantes, para realizar el armado de una gala de beneficencia con la que financian luego los programas artísticos de todo el año y el edificio mismo, que es gigante. La experiencia fue increíble. Es muy interesante cómo cada artista con mayor o menor trayectoria, además, pone el cuerpo para que todo esté perfecto. Plantamos flores, limpiamos el lugar, cocinamos, manejamos. En mi caso, yo era la asistente de logística, o sea que tenía que estar coordinando todas esas tareas.  A la vez, tomamos workshops y trabajamos a la par con Bob Wilson. Fue fundamental para la creación de esta obra mi visita a Watermill. La concepción que tiene Bob de sus obras parten desde lo estético, siempre, casi arquitectónicamente, y eso es hoy por hoy algo que me obsesiona en la puesta en escena: que los espacios no sean solo funcionales a la trama sino que cuenten algo más, que puedan ser independientes, como instalaciones plásticas.

Funciones: jueves 21 h. Dónde: ElKafka Espacio Teatral Entradas: $160 / $90 estudiantes y jubilados. Dirección: Lambaré 866. Reservas: www.alternativateatral.com. Informes: 4862-5439

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