Gilda es Gardel, entrevista a Iván Espeche

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El hall del teatro El Grito está en silencio. Tal vez sea el escenario perfecto para escuchar la voz sonora y expresiva de Iván Espeche, actor, cantante, locutor, músico y director de teatro. Con la pausa y la calidez de un narrador de historias, nos cuenta sobre su más reciente trabajo: Gilda, la obra; un drama musical que recrea la vida de la mítica cantante de cumbia. El espectáculo, dirigido por Iván y escrito por su protagonista, Florencia Berthold, es una versión libre de la biografía de Alejandro Margulis titulada Gilda, la abanderada de la bailanta.

¿Cómo surgió la idea de llevar a Gilda al teatro?

Desde hace ocho años trabajo con mi mujer, Florencia Berthold. Colaboramos mucho en distintas obras y desde diferentes roles. Ella escribe, actúa y dirige. Yo compuse la música para varias de sus obras y actué con ella en obras de otros directores. Ella tiene un don y una pasión muy particulares para llevar a escena historias de artistas que existieron; y un día le dije que tenía que hacer de Gilda, porque tiene un gran parecido,  el mismo registro vocal, y además es una gran actriz. Investigamos en profundidad y Flor escribió el guión. Después apareció la biografía escrita por Alejandro Margulis, la única que hay sobre Gilda, que enriqueció mucho nuestro material, al punto tal que nos terminamos asociando a él.

¿Cómo fue tu paso de la actuación a la dirección?

Esta es la primera obra que dirijo. Creo que mi experiencia como actor me permite lograr un trabajo muy fluido con los actores. Conozco el idioma. Y como también soy músico, profundizo mucho en el ritmo, en las intenciones, en el estudio de dónde van las pausas, los silencios, los pianíssimos, los crescendos y los fortes. Disfruto este nuevo rol. El paso se está dando naturalmente, y por ahora el Iván director convive en paz con el actor.

Iván comenzó a actuar a los 19 años en obras de teatro off, teatro infantil y comedias musicales. Sus primeros roles protagónicos fueron en Hermanos de sangre y en CyberSix. Como cantante de tango, realizó giras por Europa y por EEUU. Es conocido por sus trabajos en televisión, entre los que se destacan sus papeles protagónicos en Chiquititas 2000, con Romina Gaetani, y en la novela Abre tus ojos junto a Romina Yan. Cada año participa en al menos una nueva obra de teatro.

Después de 25 años dedicados a la actuación, ¿qué tipo de teatro te motiva?

Me gusta el teatro pobre, no necesito una gran maquinaria técnica. Me gusta el ingenio. Por ejemplo, en Gilda se plantean varios espacios en escena. Uno de ellos es el camarín, y para contar ese espacio armamos un espejo falso, sin vidrio, que es uno de los goles de la obra: el espectador ve el marco con las típicas lucecitas y a través de él contempla a Gilda cuando está frente al espejo. Es simple, pero uno siente que ingresa en su intimidad y se generan momentos mágicos, teatrales. Creo que ese fue el clic desde donde quisimos contar a nuestra Gilda.

¿Cuál es el mayor desafío a la hora de recrear la vida de un mito popular?

El desafío es enorme. La crítica siempre es con comparación y eso da la posibilidad de juzgar. Entonces uno busca que sea una versión fiel a la real y que sea aceptable para el público. Desde el minuto cero vos tenés que poder decir: “Sí, la veo a Gilda”. Entonces dejás de comparar y podés disfrutar de la interpretación. Y lo lindo es que, por otro lado, no hay que dejarse engañar por la obsesión de que sea un calco, una imitación, sino justamente permitir a la actriz, a todo el elenco y a la obra que interpreten y transpiren el cuento que queremos narrar. Nosotros decidimos contar las situaciones polémicas pero sin tomar partido. Te pongo un ejemplo: Gilda es considerada una santa para mucha gente, una santa milagrosa. Sin embargo, ella decía que no era santa ni milagrosa. En lo que sí creía era en el poder sanador de la música. Ese es un concepto que aparece en la obra, pero nosotros no decimos: es milagrosa, es santa o no lo es, sino que planteamos la situación y dejamos que cada espectador saque sus propias conclusiones.

Los fans de Gilda suelen ser reacios a los tributos. ¿Qué reacción tuvieron al ver la obra?

Creo que todo fan suele ser reacio a que se toque a su ídolo, porque hay una cuestión de pertenencia muy grande. Todo aquel que tiene una idolatría muy fuerte por una figura se siente un poco dueño de ella, entonces le hace ruido cualquier cosa que no esté en el mismo concepto que él tiene. Nosotros hemos invitado a cada uno de los clubs de fans que sabemos que existen. Después de cada función se han acercado a saludarnos conmovidos realmente. Abordamos a Gilda con mucho amor, con mucho respeto, entonces no genera polémica.

La obra se estrenó en el año 2015 en el mismo lugar donde Iván nos está contando su historia: el teatro El Grito, de Palermo. En 2016 llegó a la calle Corrientes, donde estuvo en cartel durante tres meses en el teatro Buenos Aires. Más tarde pasó por el teatro de la Villa 21; y el recorrido continúa, porque este año se cumplen 20 años de la muerte de Gilda y es un momento especial para seguir homenajeando su vida.

¿Qué historia cuenta la obra?

Contamos el derrotero que hizo Gilda, el camino que tuvo que atravesar una mujer de clase media, con hijos, que a los 30 años decidió cambiar su vida rotundamente y convertirse en cantante profesional. Pasar de vivir en una familia de clase media a meterse en el mundo de la bailanta, en los 90, en la noche, fue un cambio muy brusco. Nosotros decidimos narrar esa historia.

¿Cómo fue el proceso para articular el discurso teatral con los temas musicales?

El desafío fue encontrar el balance, cuánto de música y cuánto de escena, y bueno, la obra sola fue pidiendo y nos fue cantando lo que necesitaba. Flor, como autora, logró contar cinco años de carrera meteórica en una hora y cuarto, y uno siente que vivió toda la vida, toda la carrera, desde la primera audición, la primera frustración, el rechazo, la diferencia entre lo que era su imagen y lo que se consideraba que debía ser la imagen de una mujer en la bailanta, y cómo ella fue rompiendo esas estructuras y esos prejuicios hasta llegar a modificar toda la bailanta y toda la cumbia en Latinoamérica. Es llamativo pero hoy, 20 años después, Gilda se sigue escuchando en todos lados. Uno pasa por una villa y suena Gilda, uno va a un casamiento pituco y suena Gilda, porque es una música que a todos nos alegra por igual. Para mí, Gilda es Gardel.

Iván señala las cajas donde van a guardar el equipaje para salir de gira en los próximos días. La primera escala será en la ciudad de Colón, Entre Ríos. Durante junio y julio presentarán la obra nuevamente en el teatro Buenos Aires. Después vendrá una gira por el conurbano bonaerense y por todo el país. Y también tienen planes para estar en Mar del Plata durante la temporada de verano. Según Iván, ese es el sueño de muchos actores. La magia de esta obra y el encanto de Gilda pueden hacerlo posible.

Gilda

Todos los viernes de junio y julio a las 21:00 en el Teatro Buenos Aires, Rodríguez Peña 411, CABA. Entradas por Plateanet: 5236-3000

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