“El teatro es una experiencia estética y emocional”, María Inés Falconi

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María Inés Falconi es dramaturga dedicada al público infantil y juvenil, también es narradora, dicta talleres de dramaturgia y es docente. En la UPeBe (Universidad Popular de Belgrano Alfredo Fazio) todos los sábados y domingos se presentan sus obras Caídos del mapa, El nuevo y Hashtag –esta última como resultado del Taller de Expresión teatral de la universidad–.

Con María Inés hablamos acerca del teatro para chicos y adolescentes, y de los temas que aborda.

Falconi

¿Cómo es la experiencia de escribir una obra colectiva como Hashtag?

Hashtag es una obra que surge como resultado del último año del Taller de Expresión teatral donde se desarrolla el Taller de Montaje. Durante un año, los adolescentes trabajan en la puesta en escena de una obra en relación con la actuación, escenografía, vestuario, música y en este caso también texto, bajo la guía y coordinación de sus profesores Solange Perazzo y Francisco Pedreira. Es este un proceso de aprendizaje más de lo que típicamente se conoce como creación colectiva.

¿Qué temas en común abordan El nuevo y Hashtag?

No muchos ya que El nuevo está dirigido a niños a partir de los 6 años y trata la conflictiva del niño que llega a una escuela y debe integrarse a sus compañeros y Hashtag está dirigida a adolescentes y aborda diferentes problemáticas adolescentes.

¿Cuánto puede aportar el teatro a ciertas problemáticas como la discriminación, los prejuicios o la falta de comunicación?

El teatro, a nuestro criterio, nunca debe ser pedagógico ni tener por objetivo enviar mensajes explícitos de orden personal o social. El teatro es un hecho artístico y una experiencia estética aunque también emocional. A partir de ahí, la elaboración que cada espectador haga sobre lo visto es un proceso individual y secundario en relación con la experiencia teatral.

Desde tu experiencia, ¿qué aportaría incorporar teatro como parte de la currícula en las escuelas?

Sería excelente si se planificara como corresponde. El teatro normalmente funciona muy mal en las escuelas porque es un lugar de normas rígidas (contrario al hecho creativo teatral), los espacios no son los adecuados, los niños van obligados y se sienten expuestos. Creo que en estas condiciones no aporta salvo a ellos que naturalmente “tienen condiciones” para la actuación. Hay incluso lugares donde se “clasifica” con notas su desarrollo en las clases del teatro. Nada más contrario a la expresión teatral.

¿Cuál es tu mirada sobre el teatro para chicos y adolescentes en este momento?

El teatro para niños en nuestro país está en una búsqueda de estéticas y temáticas muy interesante. Hay mucha gente joven dedicada a este género que aporta una mirada nueva tan necesaria. Creo que lo que menos se está desarrollando es la dramaturgia, tal vez como consecuencia de la imposición actual de la imagen sobre el texto.

El teatro para adolescentes aún está en pañales y necesita mucho apoyo, trabajo y desarrollo. Ha avanzado un poco en los últimos años, al menos por el interés de los creadores de abordarlo, pero aún falta mucho camino por andar.

      En lo particular, ¿cómo fue tu llegada al teatro para jóvenes?

Llegué al teatro para niños a través del trabajo con niños como docente y más tarde al teatro para jóvenes por curiosidad. Era un género que nadie abordaba y no sabía cómo se podía hacer. Fue casi una investigación con muy buenos resultados.