Prueba y Error: ficción cruda y humana

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Paternidad y mediocridad no componen precisamente los spots publicitarios de Huggies o algún otro producto por el estilo. Lo que vende es la fantasía. Para una realidad posible, dirigirse a Prueba y Error, una ficción cruda pero positiva y humana, con lo mejor del imaginario del cine de Cassavetes.

Una pareja se separa y queda Camila, la hija de ambos, en el medio. El padre es un artista plástico con poco éxito. Su hermana y el novio lo ayudan en la crianza de Camila, pero ellos mismo no logran ponerse de acuerdo. La madre de la nena padece de ataques de ansiedad y alucinaciones. El nuevo novio de ella hace las veces de padre porque es buen tipo, pero todas las noches se desvela con unas copas de whisky y después rellena la botella con agua.

A primera vista, otra de la familia disfuncional. Pero no, porque la propuesta de Prueba y Error empuja los vértices del tópico un poco más allá. Tomando como inspiración el cine de John Cassavetes, el director Juan Pablo Goméz dirigió durante cuatro años a un talentoso grupo de actores a través del laberíntico ritual de los ensayos, elaborando un compleja puesta en escena que parece estar a prueba continuamente. Y en este sentido se le agradece que haya decidido asumir ciertos riesgos. Por ejemplo, la iluminación móvil que acompaña a los actores y la escenografía (también móvil), que sin la debida sutileza hubiera podido convertirse solo en un despliegue novedoso de artificios y nada más. Otro, la profunda humanidad con que fue trabajado cada uno de los personajes quienes despojados de una mirada determinante y cliché, fluctúan, se achican, se agrandan, se arrastran y se creen mejores que los demás, tan peligrosamente cerca de la matriz más grotesca de nuestra propia naturaleza. Y por último (imposible no hacer mención) la actriz que hace de Camila tiene de hecho 12 años. Y poner en escena a una nena sin la máscara de una nena, es decir, sin lo que les hacía hacer Cris Morena a sus huerfanitas, es otra apuesta en la dirección correcta.

El director de cine John Cassavetes tenía una forma de filmar muy particular. Algunas veces partía de un guión de su autoría, pero en varias ocaciones encendía la cámara y permitía a los actores improvisar a partir de dos o tres lineamientos. El director entendía que lo que le daba fuerza a cualquier historia en escena era principalmente el vinculo entre los personajes que la componían. Así arrancó el trabajo de la compañía Un Hueco (Nahuel Cano, Alejandro Hener, Patricio Aramburu, y la incorporación de Anabella Bacigalupo y la pequeña Luna Etchegaray). Bajo la dirección Juan Pablo Gómez, logran llenar el espacio de preguntas y sensaciones. “¿Cómo generar un teatro de contacto emocional con el espectador dadas las condiciones de la falsa híper saturación emotiva contemporánea? ¿Cómo producir ficción dramática que no sea ingenua con respecto a la generalizada crisis del relato teatral pero sin caer en un cinismo post-dramático que muchas veces aleja al espectador no iniciado?

Una de las cuestiones con las que lidia el teatro actual es la perdida del ritual. No tan actual , ya que Peter Brook en los años ’70 hablaba de la des-ritualización del teatro en su Espacio Vacío. Nuestro teatro tiene el desafío de recuperar la mirada de un espectador contemporáneo, que entre otras cosas está acostumbrado al ritmo y la actuación de las series norteamericanas y el cine. Si te pasó de ir al teatro y no poder conectar con nada de lo que pasaba en escena, viviste la sensación del teatro des-ritualizado.

Prueba y error probablemente sea una de las puestas más interesantes del teatro de estos últimos años. Sus creadores se han hecho las preguntas correctas, se han dado tiempo para recorrerlas y se han dado permiso para la prueba. La composición de este drama contemporáneo no implica la solemnización de las relaciones, que termina siendo como un regodeo en lo trágico. Es, más bien, una riesgosa apuesta a una tragedia despojada, expandida y por sobretodo, viva.

FUNCIONES

Jueves 21hs                                      .
TIMBRE 4

México 3554                                                      .
Entrada $150