“Me interesa la idea de descubrir a partir de una imagen”, Melisa Hermida

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El cielo por asalto es una obra cuya génesis es original: producto de uno de los talleres de montaje de la escuela de Timbre4, cuenta el poético viaje que el Stella Maris realiza de Buenos Aires a San Petesburgo en 1940 para evitar la guerra.

Melisa Hermida  ?Licenciada en Artes combinadas, actriz, directora y dramaturga? dirige la obra; con ella charlamos sobre el proceso creativo que va desde los talleres de montaje hasta la puesta teatral.

Contanos un poco acerca de El cielo por asalto como producto de uno de los talleres de montaje de la escuela de Timbre4.

Dirigir un montaje significa que quince personas, que están egresando de una escuela de teatro a la que entregaron cuatro años de sus vidas para entrenarse, están depositando su confianza para montar una obra. Es decir que es una enorme responsabilidad. Y a la vez es un espacio de investigación muy interesante, porque al no partir de un texto previo, realmente todo puede pasar. Es una hoja en blanco. Y tus actores son piezas fundamentales de un ajedrez del que aún no se han inventado las reglas. Es un gran desafío. Y a nosotros nos salió este viaje por el Pacífico.

¿Qué características tiene tu teatro pensando, en especial, en que venís del espacio de las Artes combinadas?

Siempre parto de una imagen, no una idea, y eso creo que tiene que ver con mi amor por el cine. En la carrera descubrí este amor y creo que aprendí a darle rienda suelta a la imaginación. Sobre todo me interesa esta idea de descubrir, a partir de una imagen, qué obra es la que va a aparecer, como si ya estuviese ahí previamente, existiendo, esperando a ser descubierta.

Entonces, ¿cómo se te aparecen los temas sobre los que escribís?

Los temas aparecen después y trato de dejar que me sorprendan.

¿Por qué elegiste la guerra en el caso de esta obra en particular?

Me parece una época muy interesante para explorar. Ya en Me-Moría de un Gesto exploraba la Guerra fría. Me encanta todo lo que se desprende de ese imaginario; el mundo de los espías. En este caso, me topé con El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura, que ficcionaliza, a la vez que cuenta, la historia de Ramón Mercader, el asesino de Trosky. Y a partir de ahí nos pusimos a investigar esa época. También contamos con Los Premios de Julio Cortázar, que es una novela donde un grupo  de desconocidos se embarca en un transoceánico sin destino. Del entrecruzamiento de esas dos novelas nace el contexto de esta obra, que tiene un horizonte mucho más poético, pero que nos sirvió como trampolín para lanzar a los personajes que se habían creado de la nada.

¿Cuál es la diferencia entre dirigir una obra propia o dirigir una de otro autor?

Es muy diferente, sobre todo porque uno tiene unas discusiones geniales con uno mismo. Yo siempre me encuentro que la dramaturga confía más en la directora que viceversa. Siempre tengo la sensación de que voy a poder resolver los problemas del texto en el momento de montar la obra.

¿Cómo juega la docencia en esta alternancia entre actriz, directora y dramaturga?

Es una alternancia necesaria. Yo aprendo mucho dando clases. Siento que es un espacio que amo profundamente y al que le tengo el mayor de los respetos. Es muy potente lo que se genera en los alumnos, y es de una responsabilidad enorme ese lugar. Además, también creo que uno aprende mucho de los otros

El cielo por asalto, Timbre4 Av. Boedo 640 los sábados a las 23.15