La mirada extraviada: Lucile Hadzihalilovic

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El Bafici de este año ha contado con presencias luminosas como Michelle Legrand y Peter Bogdanovich, un productor leyenda como  Paulo Branco,  el nuevo Jackie Chan el increíble Sue Yong (que estrenó su film The Bodyguard) y de otros cineastas con menos prensa pero con mucho talento como Lucile Hadzihalilovic.

Si bien la monstruosidad es propia de la mirada infantil, en las películas de Lucile Hadzihalilovic (LH)  los miedos provienen de la acción de los adultos que ejercen una maldad de corte fantástico que a diferencia  de los villanos de Disney no dejan ni un resquicio para la esperanza.

Son niños sin hogar (que pasan su tiempo en Armarios, camas o  ataúdes)  ni familia natural ya que no  tienen padre, ni hermanos y sus madres o son una incógnita o nunca aparecen.

En el #Bafici2016 se pudieron ver de esta directora francesa (y algo argenta no solo porque habla castellano sino porque es colaboradora asidua y esposa del cineasta Gaspar Noé) tres films como   La Bouche de Jean-PierreInnocence y Evolution.

18 BAFICI - La Bouche de Jean-Pierre

La Bouche de Jean-Pierre (1996)

La ópera prima de Lucile Hadzihalilovic es como una versión punk y cruel de los 400 golpes de Truffaut. Mimi vive angustiada en el departamento de sus tíos cuando su madre es internada por abuso de drogas. Fantasía y Realidad en un relato sobre acoso  y abuso infantil, mundo perturbado y obsceno con clara influencia formal y temática de Gaspar Noé.

El Jean-Pierre del título (pareja de su tía)  resulta espeluznante cuando empieza a interesarse en la niña quién en medio de una situación asfixiante e insostenible solo busca un camino para reencontrarse (por las buenas o por las malas) con su madre.

Conmueve los parlamentos de Mimi Mi nombre es Mimi. Mi madre tuvo una gran cantidad de drogas la noche anterior y ahora está pálida y en el hospital. Tía Solange me llevó a su apartamento. Mi cama está en un muy pequeño armario. Por la noche, escucho a un hombre haciendo daño a Solange. Su nombre es Jean-Pierre.

18 BAFICI - Innocence

Innocence (2002)

Innocence  proviene de la novela del alemán Frank Wedekind (1864-1918), titulada “La educación corporal de las niñas”. El despertar sexual fue una obsesión de Wedekind en sus relatos. Al cine también fue llevada  “La caja de Pandora” en 1928, por G. W. Pabst.

El inicio ya es impactante, las niñas de un internado juegan alrededor de un ataúd que al abrirse descubren la presencia de una niña llamada Iris. En el internado dos profesoras se encargan de su educación orientada a la danza clásica. Tanto el ingreso de las nuevas pupilas como la salida al mundo de las que egresan se producen en circunstancias misteriosas. Por alguna razón, está prohibido salir del lugar, aislado en el bosque y rodeado por altos muros, durante todos los años que insume la enseñanza.

Ha dicho LH que Innocence  fue su intención, al reelaborar el material, mostrar el colegio y lo que allí ocurre desde la perspectiva de las chicas. La mirada infantil, todavía no invadida por la lógica adulta, está más lejos de lo que solemos llamar realidad y admite como algo natural lo que solemos llamar surrealismo.

Algo parecido a una observación científica sucede en Innocence, si bien todo el film está constituido desde la mirada infantil hay entre sus pliegues una notas de la directora como si las niñas se presentaran frente a la cámara como cobayos en un experimento mayor del cual solo tenemos su punto de vista.

Pero como en todos los relatos de LH siempre hay un punto de fuga, hay una salida aunque no sea  feliz que se  produce como una posible esperanza que nunca se consuma como un hecho feliz pero si necesario.

Si bien el film tiene algunas lagunas narrativas Innocence luce en su fotografía que aporta en la construcción de esos bosques y senderos neblinosos donde la geografía cuenta y mucho en el clima misterioso del film que recuerda aquel clásico australiano de los comienzos de Peter Weir como Picnic en las rocas colgantes (1975)

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Evolution (2015)

Como su nombre indica Evolution es una obra de madurez para Lucile Hadzihalilovic donde sigue  narrando desde el  punto de vista infantil pero  puliendo detalles de sus anteriores y manteniendo esa virtud de filmar niños en situaciones extrañas.

Como si fuera un documental de la National Geographic  el comienzo del film es un mar con mucha vida,  de vivos colores,  de miles de microscópicos seres que pueblan este universo liquido donde Nicolás (un excelente Max Brebant) bucea cerca de la costa, y se sobresalta al ver lo que cree ver como el cadáver de un niño y corre a contarle a la madre (luego sospecharemos de eso) que lo lleva de nuevo a la costa para mostrarle que no hay nadie

Ese es el comienzo de esta historia fantástica y cruel donde el horror coporal se encuentra en primer plano, una historia que invierte el modelo genérico aquí los que son usados para una concepción forzada son los varones con cierta reminiscencia a Cronenberg y al primer Alien aquella genialidad de Rdiley Scott.

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Nicolás vive en una extraña comunidad en esa isla (filmada en Lanzarote España) donde las mujeres realizan ritos secretos en la playa donde la comida es una potaje verde y espeso donde no hay hombres adultos hasta que una extraña operación se les realice a Nicolás y entrara en un hospital tétrico donde conocerá una realidad difícil de asimilar y a una enfermera (Roxane Duràn) que tal vez sea su salvación.

Hadzihalilovic se mueve entre lo fantástico y lo terrorífico con una naturalidad como aquellas narraciones poéticas de Cortazar donde lo cotidiano revela su lado siniestro. Impecable fotografía que ayuda a construir esta historia envolvente que nos deja una extraña sensación en la piel luego de finalizado el film.

El cine está poblado de niños que nos muestran la crueldad, la desolación y el desamparo desde  Polín de Crónica de un niño (1965, Leonardo Favio) pasando por Zé Pequeño, el gánster infantil de  Cidade de Deus (2003, Fernando Meirelles) o Jamal de  Slumdog Millionaire (2008 de Dany Boyle).

Mimi, Iris y Nicolás nos muestras en clave fantástica el lado B de una Europa que quiso construirse desde los principios de igualdad, fraternidad y libertad que hoy se encuentra estacionada  en el egoísmo  y la indiferencia que pretende  naturalizar el horror más extremos que es observar un niño sirio sin vida arrojado en una playa.

niño HL