Edipo y Yocasta, un grito en la inmensidad, Mariano Taccagni

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Si hubo una cultura que supo llegar a la sociedad occidental en toda su extensión, fue la griega antigua. Y es que desde el pensamiento filosófico, pasando por la política y las artes, hasta la retórica y los números, estamos impregnados de aquella aura mediterránea que se remonta a varios siglos antes de Cristo. La tragedia griega, además de las distintas disciplinas y manifestaciones en cuestión, supo abrirse paso a través de los épocas para reinterpretarse y reconfigurarse, de acuerdo con la puesta en escena de los géneros y estilos contemporáneos.

¿Quién no conoce la historia de Edipo Rey? Nacida de la pluma del poeta griego Sófocles, narra el trágico relato de aquel soberano de Tebas que da muerte a su padre para casarse con su madre, pero desconociendo los propios lazos filiales hasta el momento de cumplir su destino predicho. La fatalidad que materializa una verdad, aun cuando se trata de escapar de ello, parece ser una de las chispas de actualidad que todavía provoca su lectura. De ahí, quizá, su universalidad.

Esta vez, tomó forma de musical en Edipo y Yocasta. Un grito en la inmensidad —con libro y dirección de Mariano Taccagni, y música y dirección musical de Gabriel Goldman—. Leedor conversó con su autor sobre luces y sombras (y música) de esta obra que parece nunca agotarse.

Subir a escena la historia de Edipo Rey parece ser siempre una tarea titánica. Y, en este caso, se trata de un musical. ¿Cuál creés que es la particularidad que define Edipo y Yocasta…?

La particularidad que define nuestra adaptación y puesta en escena es haber abordado, sin juicios ni prejuicios, tanto la historia como el género. Coincidimos con Gaby Goldman en que se trata de una amor real, que el desconocimiento y la ceguera de los personajes hizo posible. Trabajamos para “ablandar” el lenguaje de la historia, no la esencia ni la contundencia dramática, pero buscamos acercarla al público desde una música que les sonara familiar, y compartiendo la actualidad de “lo privado hoy es público”. Todo sucede a las puertas del palacio, aunque Edipo y madre/esposa estén dialogando en la cama.

¿Cómo fue trabajar con Gaby Goldman para que, musicalmente, expresara tu visión desde el guion y la dirección?

Con Gaby trabajamos en equipo, como creemos que debe hacerse para poder concebir una obra musical con letras y partituras originales. Él expresa su visión, que es la nuestra, desde la música electrónica, cuando por ejemplo, en la fiesta de la boda, Edipo habla al pueblo —le vende al pueblo— las usuales promesas de un gobernante que recién asume y nos “narcotiza” con elocuencia.

Las múltiples lecturas de la tragedia parecen ser infinitas, desde la historia, la sociología, la psicología, incluso desde el sentido común. ¿Hay una posición especial desde el musical argentino?

Nos embebimos de varias lecturas y sí, hacemos cierto hincapié en que se trata de la historia de un pueblo, afectado por un mal gobierno, por tanto lo sociológico tiene un énfasis.

La obra de Sófocles posee una fuerza sobre la relación que existe entre el destino y el dolor. Vos hablás del amor entre Edipo y Yocasta, y la capacidad (o incapacidad) de juzgarlo. ¿Se puede negar que fue un amor real?

Negar que fue un amor real, nacido desde la pasión más genuina, sería negar el Amor en sí.

Desde música electrónica, baladas y temas pop, la intención de la puesta en escena de Taccagni suma originalidad, donde el humor y la emoción se despliegan en este clásico que, todavía, tiene algo que contar.

Edipo y Yocasta, un grito en la inmensidad

Libro, letras y dirección general: Mariano Taccagni / Música original y dirección musical: Gaby Goldman / Intérpretes: Marisol Otero, Gonzalo Almada, Rodolfo Valss, Laura Silva, Alejandro Vázquez, Martín Repetto, Ricardo Bangueses, Jimena González, Judith Cabral, Menelik Cambiaso, Victoria Carambat, Nico Leguizamón, Carla Liguori, Laura Montini, Pilar Rodríguez, Juan José Marco / Vestuario: Jorge Maselli / Escenografía: Pía Drugueri / Luces: Gonzalo Córdova / Diseño sonoro: Rodrigo Lavecchia / Coreografía: Juan José Marco / Arreglos corales: Santiago Otero Ramos / Sala: Teatro Apolo (Av. Corrientes 1372, Ciudad de Buenos Aires) / Funciones: lunes a las 20:30.