Las bolas del Lacayo, entrevista a Leonardo Hofman

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El viernes 6 de mayo se estrena Las bolas del Lacayo de Leonardo Hofman: una historia que da cuenta de que la relación entre un amo y su esclavo continúa aún hoy vigente.

Más allá del tema o de la puesta en general, la obra resulta original a la hora de cobrar la entrada. Cada espectador para lo que puede y cree que valió la obra, y el que no puede pagar la ve como invitado.

Leonardo Hofman –quien además es Licenciado en Biotecnología– nos habla de la lectura que podemos hacer del espectáculo.

¿Cómo surge esta propuesta de un teatro en el que el público pone el precio?

En estos tiempos, el CCK, el San Martín y otros espacios todavía no lograron abrir sus puertas; es más, lamentablemente se están cerrando otras, y la oportunidad de ver buenas obras a bajo precio resulta imposible. Es una acción de resistencia cultural ante las políticas actuales. Además la historia que contamos es acerca del poder que un rey ejerce sobre los habitantes de su reino y contiene un mensaje que nos gustaría dar a la mayor cantidad de personas sin importar su clase social. No imponemos un precio, que paguen lo que está a su alcance y creen que valió la obra.

¿Cuál es la finalidad primera: atraer público, hacer masiva la obra, mostrar cierto tipo de resistencia a lo tradicional?

La finalidad primera es que la obra respire, tome cuerpo, identidad y tenga hambre de querer mostrarse. Una vez que cobre vida el público decidirá cuál será su destino.

¿Qué te atrajo de esta relación rey/lacayo como para querer actualizarla?

El Rey ejerce su poder reprimiendo, decide quién vive y quién muere. Nuestro Lacayo es feliz cuando cumple las leyes que le impone. Es decir que recibe el mandato del Rey y lo transforma en algo positivo. Construye su vida desde esos límites, se lo domestica. O se puede pensar al revés, porque hay domesticación, el rey tiene el poder. La identidad de uno se logra por el contagio del otro. Son temas biopolíticos mucho más complejos. Lo que queremos es mostrar que hoy en día el modus operandi, en cierta medida, es similar a la relación que hay entre este Rey con su Lacayo.

¿Cuál es el registro que predomina en la obra: el humorístico o el dramático?

Influenciado por los libros que escribió Alberto Ure, director que admiro, trabajamos el texto a partir de acciones espontáneas, sin pensarlas en un principio. Así logramos una simultaneidad de discursos que nos permitió jugar con un límite en que la obra es humorística y dramática, son las dos cosas y a su vez, ninguna. Cae en un registro particular donde la obra no cierra situaciones, las abre constantemente.

¿En qué aspectos se centró la puesta?

Las primeras imágenes que se me aparecieron fueron al Rey en bata y malla dentro de un country. De ahí surge usar la reposera como trono y que el Rey tome sol todo el día. El lacayo, lo opuesto, es una persona de camisa y corbata que se la pasa trabajando en una oficina del centro explotado a más no poder. Traté de ser fiel a mis primeras impresiones y a partir de eso creamos una puesta en escena minimalista y cruda.

leo

¿Cómo conectás la biotecnología con el teatro?

En la ciencia uno se hace constantemente preguntas y esa curiosidad es la que lo lleva, a través de múltiples ensayos de prueba y error, a nuevos descubrimientos. Me sirve mucho tenerlo como maestro a Ricardo Monti porque él enseña no desde una idea, sino desde la búsqueda de imágenes para luego a cuestionarlas hasta conocer por entero ese mundo generado. El secreto en ambas áreas es entender que una respuesta negativa es también un avance y estar tranquilo en perderse durante el proceso. Cuando uno se pierde, ocurren los mejores resultados. Los descubrimientos científicos que revolucionaron al mundo se dieron más por equivocaciones que por aciertos, y yo creo que en el teatro pasa lo mismo. Hay que transitar el proceso creativo y estar atentos a pescar las equivocaciones y no tanto los aciertos.

¿Cómo definirías tu teatro en general

Yo soy un investigador, voy en busca de nuevas poéticas. Tomo riesgos para crecer como dramaturgo y director. Me interesa mucho trabajar con el asombro y despertar en el espectador sensaciones por fuera del lugar común.

Funciones: viernes 23.30, Teatro El Piso: Hidalgo 878, CABA, Informes y reservas: 011- 4958-6016, Cupos limitados por función