#Bafici2016 Entrevista a Ramón Lluis Bande

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Conocí a Ramón Luis Bande el año pasado en el BAFICI en un encuentro fugaz en la presentación de su documental  Equí y n’otru tiempo sobre la guerrilla asturiana que fue masacrada por el dictador Franco pero la vorágine del festival nos impidió concretar la entrevista que le había solicitado.

El tema del los asesinatos masivos de los militantes republicanos que no se rindieron ante el dictador Franco no solo me convocaba en lo ético e ideológico por la  lucha por memoria y justicia sino que además me recordaba mi propia historia personal siendo nieto e hijo de exiliados republicanos que se radicaron en la Argentina.

En esta edición del BAFICI se presentó su otro trabajo muy vinculado al del año pasado  El nome de los árboles por lo que fue una buena excusa para proponerle que realizaramos esa entrevista a la distancia por medio de un mail, cuestionario que Ramón contestó rápida y generosamente.

 

L: ¿Qué te motiva a investigar en este tema?

RD: Desde muy joven tuve interés por la historia silenciada de la guerrillera republicana asturiana en los primeros años de la posguerra. ¿Por qué estaba oculta? ¿Por qué el relato oficial omitía esta parte de nuestra historia? En el años 2003 conocí a Manuel Alonso González, Manolín el de Llorío, uno de los últimos guerrilleros vivos, y el trato con él convirtió el interés en una especie de obligación: tenía que contar la historia de Manolo y de sus compañeros, verdaderos ejemplos de dignidad y de resistencia.
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L: Equí y n’otru tiempu era como la arqueología de un documental ya que con imágenes se trataba de buscar e identificar el lugar donde habían caido los guerrilleros asturianos, ¿cómo pensaste El nome de los árboles

RB: Equí se expresaba a través de la forma del monumento cinematográfico: con imágenes del olvido construía un espacio de memoria. Por su parte, El nome de los árboles es una película encontrada, nunca pensé en ella como película autónoma hasta que empecé a trabajar con los registros de los encuentros que habíamos tenido con muchas personas para el rodaje de la película anterior. A mí me parecía importante el registro de todos esos encuentros, ya que tenían un valor documental muy importante, pero no había una intención previa de montar una película con ellos, quizás un complemento documental de Equí para la edición en DVD… Cuando me puse a revisar todo ese material, las propias imágenes (y las palabras) se reivindicaron como película, expresaron su necesidad de ser compartidas con el espectador. Para construir la película, un coro de voces que canta al exterminio planificado de la resistencia republicana, trabajé mucho el montaje para construir el viaje narrativo que propone. El resultado es el documento urgente de un acto político radical, como me gusta definirla.

 

L: ¿Hay libros o documentos que marcaran nombres y lugares? 
RB: Sí, hay varios libros que fueron importantes para mí: “¿Por qué sangró la montaña?, de Nicanor Rozada y “¿Por qué estorba la memoria?, de Gerardo Iglesias. Los dos está acreditados como inspiraciones para Equí y n’otru tiempu y, por lo tanto, para El nome de los árboles, en la que además el propio Nicanor Rozada protagoniza la secuencia de apertura. Ahora, abría que añadir dos libros recientes: “Luchadores del ocaso”, de Ramón García Piñeiro, el libro definitivo sobre la guerrilla asturiana; y “La amnesia de los cómplices”, de Gerardo Iglesias; que detalla la biografía de más de un centenar de guerrilleros.

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L: En los dos documentales la naturaleza aparece signada históricamente. ¿Qué relación tienen o como querés significarlas? 
RB: Encontré la puerta de entrada a las películas, después de años de trabajar en diferentes direcciones para definir el proyecto: ficción, documental…, cuando me di cuenta de que no tenía que utilizar esos espacios marcados por la Historia para contar la historia que yo tenía escrita, que tenía que conseguir que fueran los propios espacios los que contaran su historia. Creo en el poder del lenguaje cinematográfico, acercándose a él desde el rigor, para resignificar el paisaje, en esta idea descansa la base de todo el proyecto cinematográfico sobre la guerrilla que desarrollé en los últimos años.

 

L: ¿Cuál fue la repercusión de los films en Asturias y en España? 
RB: Tienen cierta repercusión en el ámbito del cine más independiente, el cine no reconciliado que se mueve por canales alejados de la industria. Son películas que en esos ámbitos están teniendo cierta visibilidad y cierta recepción crítica y reflexiva con la que estoy moderadamente satisfecho. Son muy enriquecedores los múltiples encuentros con los espectadores que estoy teniendo por diferentes ciudades. Para el público general y los grandes medios de comunicación, claro, son películas que no existen…

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L: ¿Cuál es el estado de situación de este debate en España? 

RB: Es prácticamente inexistente, muy marginal. Ni siquiera las nuevas formaciones políticas de la izquierda transformadora lo tienen en la agenda con la centralidad que debería tener. La existencia de estas películas, desde su modestia, significa una enmienda a la totalidad del relato hegemónico de la transición democrática. El franquismo consiguió hacer hegemónicos sus relatos sobre la guerra civil, despolitizando el golpe militar fascista; y la transición, vendiéndola como un proceso ejemplar, cuando lo que significaba, en primera instancia, era la adaptación del régimen anterior a los nuevos tiempos políticos y la nuevas necesidades económicas de la oligarquía. No se puede construir una democracia real, legítima, sobre el olvido. El genocidio y los delitos de lesa humanidad del franquismo están sin juzgar, ni siquiera se reconocen… Esto pone en cuestión muy seriamente la calidad democrática de la España nacida de los consesos del 78.

 

L: A mi entender trabajas como un forense de la imagen y tus trabajos difieren de los que hacen otros directores en Europa ¿Cual es el futuro del documental? 

 

RB: No tengo ni idea cuál será el futuro del documental, lo que sí te puedo decir es que los lenguajes de la no ficción son un espacio muy estimulante desde el que trabajar, desde el que seguir buscando maneras de contar(nos) el mundo y sus diferentes realidades. Frente a cierta gangrena de la ficción, que se viene notando desde hace varios años ya, el espacio de la no ficción abre campos de libertad y exploración que para mí son muy enriquecedores.

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L: Sos también un hombre que trabaja en la TV ¿ Que diferencias encontras con el cine para expresar tus contenidos? ¿la masividad te exige cambios?
RB: En el centro de mi trabajo siempre está el respeto por el espectador y esto sirve también para mis trabajos para la televisión. Son diferentes canales para establecer un diálogo con la gente, pero no marco diferencias radicales, ni en lo formal ni en lo temático, cuando trabajo en una película o en una serie para la televisión.

 

L: Es el  segundo año que tus films están en el BAFICI ¿Contamos tus experiencias en Buenos Aires?
RB: Mi relación con el BAFICI empezó hace muchos años, en el 2003, cuando presenté allí mi película “El fulgor”. Después también se vieron otras películas mías en diferentes secciones, como “Divina lluz”, por ejemplo… Como cineasta, me siento unido emocionalmente al BAFICI.

 

L: Más allá de las idas y vueltas que los cambios ideológicos y politicos de cada gobierno ¿podes indicarnos similitudes y difrencias entre España y Argentina? 

RB: No me atrevería a trazar comparaciones. La realidad política argentina siempre me pareció muy rica y muy compleja, por lo que casi siempre siento que estoy perdido con relación a ella. En líneas generales, creo que tanto Argentina como Asturies o España comparten este tiempo “post-democrático”, donde la grandes decisiones que afectan a la vida de la gente ya no se toman en los parlamentos, donde el poder real vive fuera del control de la política… En cualquier caso, visto desde la distancia geográfica, no creo que el nuevo camino político tomado por los argentinos sea una buena noticia, ni para Argentina, ni para Latinoamérica, ni para el mundo…

 

Muchas Gracias Ramón Lluis Bande

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