Santiago Giralt: hay que salir del ghetto queer

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Charlamos con Santiago Giralt, director de Jesse & James 

AP: Tu peli tiene mucho de universal pero no se puede negar que hay un “desde aca”, la discriminación cuando se sale de capital por ejemplo, no?

SG: Yo vivo en Escobar y me gritan puto a mis 38 años por usar pantalones de gimnasia violeta. En el Interior también por usar colores estridentes o musculosas. Una cosa son las leyes, que por suerte se han conseguido máximos derechos universales para la comunidad LGTTBIQ de Argentina, y otra cosa son las costumbres. Ahora hay que hacer películas que salgan del ghetto queer y se animen a interpelar y a dialogar con las costumbres de la sociedad heterosexual, buscar los puntos de crisis en común para construir comunidad. De eso habla también Jess & James y, en profundidad, Primavera.

AP: Esos pueblos a los que llegan tus personajes son pueblos de fantasía, pero son pueblos reales. ¿En qué lugares filmaste?

SG: Filmé en Venado Tuerto, San Eduardo, Villa Constitución, Escobar, Maschwitz, ruta 9 y ruta 8 y también en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por Belgrano R y por Saavedra, pero todo está integrado en el paisaje imaginario del viaje.

AP: Los personajes pertenecen a una clase media alta y eso se dice muy sutilmente, como trabajaste la información de la pelicula como para que lo que importe no sean esos datos menores?

SG: Que no tengan que salir a robar dinero o que el problema sea ese ya define una clase social. Los personajes no están determinados por una marginalidad económica sino social, es decir, son homosexuales en un mundo heterosexual o en un mundo que espera que ellos reproduzcan ese formato.

AP: ¿Es la primera pelicula argentina que usa drones?

SG: Se podría decir que es la primera película argentina que usa drones y no trata de ocultarlo, sino que lo utiliza como un efecto narrativo y estético extra. Cuando vi el material me parecía que tenía cierta libertad al estilo de los personajes y que tenía que ser un sistema paralelo de sentido cinematográfico que sumaba a una sensación de la película.

AP: Me encanta la música de Emisor, ¿como la elegiste?

SG: Amo su música, genera sonidos desde la nada virtual de la música digital. Esta es nuestra sexta colaboración: hicimos Antes del estreno, Anagramas, upa!2, Here Kitty Kitty, Jess & James y Primavera. Yo le paso a Leo mis películas sin música o con temas de él que me va mandando de acuerdo al humor de la película o de lo que le cuento o muestro. Cuando se la entrego a él, me devuelve una partitura exacta de principio a fin, con silencio incluidos, donde hace volar cada fotograma. Es una colaboración creativa muy rica la que tenemos.

AP: El episodio del fantasma parece provenir de otra pelicula. Cómo se te ocurrió y qué relación tiene dentro de la historia?

SG: Creo que la road movie al elaborar un conflicto espacial, de desplazamiento, permite ciertas rutas paralelas o caminos secundarios. Andrew Chang, el coproductor norteamericano junto a Curt Hill, sugirió un capítulo más sobrenatural y a mí me encantó la idea. Soy lector de Stephen King y amante del terror, me gusta coquetear con el género. Y la idea era un encuentro mítico. Leo el tarot y es como un arcano mayor en el camino, un retorno a la infancia antes de renacer, también, por qué no, como se dice al principio, parte de un sueño.

AP: El personaje del padre de Tomás, el chico que conocen en uno de estos pueblos en los que paran los protagonitas, es interesante. ¿Qué papel juega en la historia?

SG: El padre de Tomás está actuado por Alejandro Paker, un actor que es un maestro del musical argentino: hizo “Cabaret”, “Priscilla”, “Gotán”, “El hombre elefante”. Alejandro se sumó con alegría y aportó mucho al proyecto. Queríamos hacer un personaje al borde de la ambigüedad total, que no sea lo que esperás nunca. Que sea padre pero a su vez un sujeto deseante, con ambigüedad sexual.

AP: ¿Que películas, argentinas o extranjeras, son referentes para este cine de temática gay.?

SG: Los referentes personales son Sirk, Fassbinder, Van Sant, Almodóvar, Haynes, Ripstein, Ozon, Doria y películas: Priscilla, Y tu mamá también, El desconocido del lago, Bella tarea, Cabo de miedo, Plan B. Creo que el cine de Marco Berger abrió un camino para el cine queer en la Argentina y que con películas como Disco Limbo, que está en este BAFICI en la sección Vanguardia y Género, podemos ya a empezar a hablar de una Nueva Ola Queer del Cine Argentino que espero sea un gran tsunami.

AP: ¿La familia es el origen?

SG: Sí, es lo que uno no puede alterar: el punto de ignición de la vida completa, el lugar donde se construyen parámetros psicológicos y emocionales primarios que regulan el resto de nuestras vidas. Creo en el mito del eterno retorno de Nietszche a rajatabla: el tiempo es circular, vuelve a pasar por el mismo lugar y se da un nueva iteración, como en la teoría del caos.