Fausto también

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Dirigido por Juan Manuel Repetto, esta película aborda la vida de Fausto Alejandro Celave, un joven de 20 años que vive con su familia en la ciudad de La Plata y que a los tres años es diagnosticado con autismo con un pronóstico poco alentador sobre su posibilidad de comunicarse y poder sostener una vida de relación.

Esto que sabemos de la persona contrasta con lo que vemos desde el comienzo, con un Fausto que habla con otros, mira y presta atención, interactúa, viaja solo, crea y opera sobre su realidad. Solo en ciertos modos de mirar y formas de decir, desórdenes gramaticales a la hora de expresarse (que por otra parte manifiestan muchos adolescentes y jóvenes sin portar el síndrome), podemos notar que algo no funciona normativamente en él. Esta situación que provoca cierta extrañeza colabora para deconstruir mitos y miradas biopolíticas sobre el relato de las discapacidades y el valor productivista y disciplinado de las acciones humanas.

De entrada el documental plantea un pequeño conflicto: el deseo y el recorrido que hace el joven para llevar adelante su deseo de ingresar a la Universidad. Esto provoca un acomodamiento familiar e institucional, porque no es solo su círculo íntimo el que se adapta y trabaja para este deseo, sino también y a la par, la Facultad que lo recibe que se plantea un problema central a la hora de pensar una educación abierta e inclusiva: el de la accesibilidad física, simbólica, pedagógica e ideológica de las lógicas educativas.

Así, se forma una especie de equipo, que aparece rodeando y fortaleciendo a Fausto: desde su propia madre, Mercedes Torbidoni, sus dos profesionales acompañantes, María Aggio y Ezequiel Santillán, el psiquiatra infantil Christian Plebst y el propio decano de la Facultad de Informática de la UNLP, Javier Díaz. Entre todos provocarán una suerte de paréntesis en la vida universitaria, para pensar cómo sostener la integración de metodologías corporales diversas.

Como se sostiene en el documental, esta voluntad es un desafío, y los que vengan luego de Fausto ya encontrarán un camino allanado para pensar cuestiones sencillas, pero que determinan la supervivencia de un estudiante hoy: el modo de dar parciales, el acceso a las tecnologías de la información, el aporte a una cultura universitaria, el manejo de la sensación de fracaso, en síntesis, la construcción flexible y colectiva para la producción de conocimientos teóricos-prácticos y el poder debatirlos, que eso debería ser, al menos de comienzo, un ámbito académico. Esto es un nodo central que plantea la película, porque como afirma el especialista Plebst, por distintas causas psicosociales “se viene una marea de chicos autistas”.

Fausto también se estrena en Buenos Aires en el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora el 2 de abril de 2016, y es un buen motivo para pensar cómo la fragilidad ajena hace a la propia, y viceversa, porque somos todxs peregrinos de un mismo mar.

ESTRENO EN BUENOS AIRES JUEVES 31 de MARZO
ESPACIO INCAA Cine Gaumont – Rivadavia 1635 – Entrada $8 –
ESTRENO EN LA PLATA – JUEVES 7 DE ABRIL DE 2016
ESPACIO INCAA – Calle 50 e/6 y 7, La Plata