La visita

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En La visita, coproducción chileno-argentina, dirigida por Mauricio López Fernández, la casa es el universo de las mujeres y los niños. Los hombres son escurridizos o están muertos. Es la sociedad chilena la que se muestra, con mujeres dueñas de casa y servidumbre, semejante al de los universos provincianos y castos de Lucrecia Martel, esa familiaridad distanciadora.

La muerte de un hombre, marido de Coya, el ama de llaves de la familia, provoca un regreso que altera levemente lo cotidiano de ese mundo contenido, amable y educado hasta la exasperación.

El hijo (no es dato poco importante que el padre haya sido policía) se fue siendo Felipe y vuelve como Elena, una bellísima joven que no puede más que centralizar las miradas, las preguntas tácitas, los deseos de los integrantes de esa familia a la que el espectador conocerá solamente a través de lo no dicho. A Elena tambien se la irá descubriendo lentamente. Es significativo en ese sentido el trabajo de iluminación y de fotografía del argentino Diego Poleri, director de fotografía de Las Acacias,  de La tercera orilla o de La Casa de Gustavo Fontán) trabajando sobre la ambigüedad de lo documental: la actriz que hace de Elena es realmente una transexual, cantante de opera en la vida real.

En La visita, el tema de lo trans es símbolo de otras transformaciones: algunas pequeñas, otras más existenciales: la negación en aceptación, la del status en abandono, la del niño en adolescente. Y lo que se da a modo de yuxtaposicion de situaciones, aunque algunas se repitan, no logra más que insistir sobre lo que se que se esconde antes que sobre lo que se explicita.

Es mérito del guión hablar en tono de climas y no de acciones, de miradas y no de palabras, de lo obtuso y no de lo obvio, pensando en esas microfísicas insertas en una sociedad que todavía no legaliza esos cambios sociales, en la entrevista que le hicimos desde Leedor a su director él reconocía que “Los temas están puestos sobre la mesa pero la mayoría conservadora en Chile, especialmente la Derecha conservadora y tambien la Izquierda se confabulan y que frenan las políticas publicas, como la Unión Civil o la Identidad de Género.”

Lejos de la macchieta ultraamanerada que resulta ser la actuación de Eddie Redmayne y la pomposidad de La chica danesa, La visita conmueve en lo pequeño a fuerza de respeto y belleza.