Etiopía, Mariana Mazover

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“Un día se me impuso la imagen de las dos muñecas, y con ellas, ahí sí fue volviéndose más nítido para mí desde dónde aproximarse a esta cosa inabordable, enorme, que es la dictadura”, afirma Mariana Mazover acerca de la génesis de Etiopía, la obra que puede verse durante marzo en el teatro La Carpintería.

Brumaria y Germinal, esperan a Herminia, la hija de dos militantes que acaban de desaparecer. Desde el comienzo, se instala una atmósfera similar a la obra de Samuel Beckett, Esperando a Godot. Como Vladimir y Estragón, las muñecas se muestran en una espera que deviene eterna, y suponemos inútil. Ambas, además, elaboran un discurso construido de retazos de lo que fueron escuchando de la nena o de sus padres acerca de la posibilidad de una revolución. Su relato traduce la inocencia de estos personajes que tienen una mirada necesariamente parcial y no exenta de humorismo. El dolor y el dramatismo surgen, entonces, del contraste con el espectador que sí conoce la totalidad de los acontecimientos.

Así como de inmediato aparece la referencia a la obra de Beckett, se asoman también otras intertextualidades relacionadas con el nombre de las muñecas. Germinal nos remite a la obra homónima de Zolá que denuncia la acción del Estado que no cumple con sus obligaciones; Brumaria, al nombre del segundo mes del calendario francés republicano y quizás al 18 de brumario, el día del golpe de Estado que acabó con el Directorio, la última forma de gobierno de la Revolución francesa.

Las dos muñecas tampoco dominan demasiado el lenguaje; no conocen el significado de ciertas palabras, pero las recuerdan: muchas se tornan vacías o las usan incorrectamente; otras aparecen alteradas –“utopía / Etiopía”–, y ese vacío o ese error termina siendo una metáfora del fracaso de los ideales revolucionarios.

La puesta recrea un universo lúdico en el que la realidad se instala a través de los objetos que fueron de Herminia o de su familia. Entre esos objetos hay una vieja grabadora con un mensaje de los padres de la nena que reproduce un fragmento de Nuestra Señora de las nubes de Arístides Vargas. Este texto da cuenta de la utopía, del deseo, de los posibles escenarios para el futuro próximo y no tan próximo: “Supongamos que otros equivocados recogen nuestras equivocaciones y, por equivocación, hacen un mundo mejor. (…) Supongamos que nos olvidan. Supongamos que no nos olvidan. Supongamos. Supongamos”.

Excelentes los trabajos de Gabriela Julis y Carolina Setton que logran el equilibrio exacto entre actuar como muñecas pero sin dejar de imprimir emoción, ternura y dolor en sus actos y en sus palabras.

A cuarenta años del golpe de Estado de 1976, Mariana Mazover encuentra una manera nueva de abordarlo utilizando el arte como una manera de llegar a lugares donde el simple relato histórico no alcanza.

Ficha técnica

Dramaturgia y dirección: Mariana Mazover
Actúan: Gabriela Julis y Carolina Setton
Diseño y de Vestuario: Pía Drugueri
Diseño de escenografía e iluminación: Félix Padrón
Diseño de maquillaje: Ana Pepe
Fotografía: Gustavo Pascaner
Voz en off: Laura Lértora y Hernán Lewkowicz
Asistencia de dirección y producción: Carolina Mazzaferro
Prensa: Malena Schnitzer, Carolina Castro
Duración: 60 minutos

Domingos 18.30
Teatro La Carpintería | Jean Jaures 858 Abasto
Localidades $150/ $100 estudiantes y jubilados

Foto: Nicolás Luján