Los rostros de Fino, en el Cabildo de la ciudad de Córdoba desde el 9 de marzo al 9 de abril

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“ Casi todas mis fotografías son compasivas, delicadas y personales. Pretenden que el espectador pueda verse a sí mismo. No pretenden sermonear. Tampoco posar como arte”

Bruce Davidson

 

 

Conozco a Fino Pizarro como persona y como fotógrafo desde hace más de 35 años, y eso me permite tomar una cierta distancia a la hora de hablar de su obra.

El hecho de ser su amiga, no me hace ser más o menos objetiva en el momento de su valoración. Ya que cualquiera puede comprobar, -luego de ver las 50 fotos fotografías que componen esta muestra-que Fino es un gran artista.

Sí me resulta más complejo explicar lo que fue la Inauguración de la misma, en el Cabildo de su Córdoba natal, repleto de gente feliz recorriéndola. ¿ Y porque uso la palabra feliz? Porque ese era el clima, el de una celebración espiritual, y eso tiene que ver tanto con su persona, como con su trabajo. Porque Fino se destaca tanto en un aspecto como en el otro, amigo de sus amigos, sensible, siempre en una visible entrega afectiva, actitud, que se hace presente en su modo de representar al otro.

Creo que viene al caso reproducir un comentario que fue compartido por todos, y que se repitió a lo largo del evento, en muchas ocasiones con lágrimas: “Fino te amamos, amamos tus fotos, porque ellas no sólo son el producto de lo que ves, sino también de lo que sos“. Y eso no es otra cosa que lograr dar cuenta del espíritu de la persona que esta en su mira, en un ida y vuelta, mediado por la palabra.

Porque charlando con Fino, -vicio clave de la comunicación, que acostumbra despuntar-, nos enteramos de la historia que rodea a cada foto, su circunstancia, la relación con el otro, las que luego vemos con los años… convertidas en pequeñas leyendas. Con las que se arma esta figura mítica que es Fino, en y para la Docta.

Y hablando de ella, la selección curatorial tiene que ver en un gran porcentaje con la elección de personajes pertenecientes a la ciudad de Córdoba. Y eso es también un factor que suma a la hora de sensibilizar al espectador. No siendo en ningún sentido determinante para generar emoción. ¿Y cual es la función de todas las artes, sino esta?.

Sabemos que cuando utilizamos la palabra género siempre nos estamos auto limitando, más en el arte fotográfico, cuya práctica dista de haber tenido un recorrido lineal. Pero no es posible obviar al llamado fotoperiodismo, más en alguien que tiene en su poder un archivo incalculable y en parte desconocido. Y quien es reconocido por sus pares, el publico, y los protagonistas de sus fotos, como un talentoso reportero gráfico con 40 años de experiencia y sapiencia, en medios locales y nacionales.

Una de las primeras cuestiones que debemos de considerar es la delgada línea roja que separa al reportaje fotográfico de la fotografía documental, que esta en dependencia a la finalidad inicial para la cual fueron concebidas, realizadas y publicadas estas imágenes, y en segunda instancia la lectura de las mismas como elemento para otros campos. Es claro que la mayor parte del trabajo de Fino tiene que ver con lo primero. En el se inicia luego de una incursión en la Escuela de Cine. (UNC), la cual es cerrada en los inicios de la dictadura militar. A posteriori comienza a frecuentar los bares emblemáticos de los 70, allí Crist (Cristóbal Reynoso), Alberto Cognini y Sarlanga (Eduardo William Hermes Rucio) , tres representantes célebres de la prensa local, lo reclutan primero para la mítica revista Hortencia, luego para Tiempo de Córdoba. A posteriori trabajará para Los Principios, Página 12, Córdoba y revistas como La Semana, Crónica, Aquí Vivimos, Punto a Punto. Estos fueron solo algunos de los medios que publicaron sus fotografías.

Ha participado de muestras colectivas de ARGRA y sus trabajos ilustraron portadas de libros, discos y campañas gráficas.

Es autor del libro “Quien es Quien “ donde retrato, para la Editorial CEO, a empresarios destacados.

Si bien la mayoría de sus trabajos lo han conectado con las celebridades de todos los ámbitos, su archivo es mucho más extenso y personal, bastaría mencionar la serie que hace en el Siquiátrico de Oliva, cuyo recorte forma parte de las imágenes que ilustran el libro “El Asilo”.

Porque Fino, a diferencia de muchos de sus colegas, no solo resguardo estos negativos, sino que a su vez, su calidísima personalidad le permitió establecer un vínculo afectivo, lo necesariamente apto para poder tomar otras fotos que ya pasarían a sumarse a su archivo personal. Y claro… esto no es azaroso, ni instantáneo, ya que Fino reconoce, que cada una de sus tomas han sido calculadamente planificadas, de allí que podamos reconocer en ellas un estilo que lo caracteriza. Como esa foto en la que un Borges despeinado se inclina con una gran sonrisa de aprobación hacia su entrevistador. Esta es una de las razones por la cual sus imágenes se alejan del espíritu documental y objetivo, para pasar a ser íconos de una profesión. Y este hecho nos remite al enfrentamiento entre eso que vemos y nosotros, sea que el retrato en cuestión pertenezca o no a un personaje conocido, siempre tendremos una pequeña duda… resultado de ese enigma que subyace en toda imagen.

Pienso que hechas estas mínimas y humildes salvedades, lo que queda es llegarnos hasta el Cabildo de la (nuestra) querida ciudad de Córdoba y disfrutar de lo verdaderamente importante, que es la exposición de fotografías, de uno de sus genuinos artistas: Fino Pizarro…y punto seguido.