Favio, crónica de un director

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El mejor de los recuerdos

En la edición del año pasado del Festival de Mar del Plata se exhibieron dos documentales sobre Leonardo Favio donde se describía su camaleónica vida profesional, política, personal y afectiva: como director de cine, actor, militante peronista desde las raíces, cantante, en fin, los mil rostros, gestos y palabras de un genio, el mejor y por lejos cineasta de acá, quien dejó una pequeña obra (dos cortos, ocho largos y una miniserie) detrás de cámara, pero apabullante y única en lo suyo.

Uno de esos trabajos es Favio, crónica de un director de Alejandro Venturini, dos horas que oscilan entre aquello conocido de antemano, el registro puntual de determinadas imágenes de la obra cinematográfica del autor y los clásicos testimonios, pocos y concretos, que ayudan al posible armado de un rompecabezas sobre un personaje irrepetible.

Venturini elige fragmentos de la trilogía inicial del director (Crónica de un niño solo, El romance del Aniceto y la Francisca, El dependiente), momentos en que el documental cobra importancia desde la palabra de Jorge Zuhair Jury, hermano de Favio, también realizador, escritor y coguionista, pero antes que nada un auténtico “cable a tierra” y consejero de las miles de ideas desordenadas (estéticas, temáticas) que dieron vueltas por la cabeza del creador de Perón, sinfonía del sentimiento.

Obviamente, cada uno de los fragmentos elegidos de la obra de Favio siguen resultando una lección de cine, de las posibilidades de la cámara, de la combinación perfecta entre sabiduría popular, de calle, de casi analfabetismo (“entré a la cultura por la ventana. Y como soy casi un analfabeto, me puse a dirigir para disimular mis errores de ortografía, dijo alguna vez) junto una mirada siempre atenta a cierto cine de prestigio (Nouvelle Vague, Neorrealismo) que no dejaba lugar a la contaminación estética, a la europeización de lo concretamente nacional y popular.

Como sucede en la aluvional Gatica, el mono, el retorno luego de 17 años sin dirigir, en medio de un torrente de sangre, sudor y lágrimas. En Favio, crónica de un director, al momento de invocar al boxeador puntano, Edgardo Nieva toma la posta y convierte al documental en un ejemplo vivo de la relación entre un director y actor. Nieva cuenta de manera detallada su encuentro con Favio, los desencuentros, los guiños entre ambos, la forma en que personificó al batallador del ring de corazón y compromiso peronistas. Nieva ofrece una inolvidable performance, se diría que en carne viva, sentida y lúdica, volviendo a aquellos momentos de hace más de dos décadas, ahora convertidos en memoria permanente para el goce del espectador.

Al gran Favio le hubiera encantado ver a Nieva personificando a Gatica en el documental de Venturini. ¿O a Gatica encarnando a un actor llamado Edgardo Nieva?

FAVIO, CRÓNICA DE UN DIRECTOR. Argentina, 2015. Dirigida por Alejandro Venturini. Testimonios: Jorge Zuhair Jury, Leonardo Favio, Graciela Borges, Edgardo Nieva. Duración: 120 minutos.

12 FESTIVAL PANTALLA PINAMAR. Sábado 12 de marzo de 2016.
18.15 hs. Cine Oasis 2. Única exhibición.