Guaraní

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Se estrena el 7 de abril Guaraní, película de Luis Zorraquín, ópera prima protagonizada por Jazmin Bogarín y Emilio Barreto, coproducción argentino-paraguaya, que ha despertado simpatía entre el público general y el público especializado cuando fuera presentada en la 12 edición de Pantalla Pinamar.

Una sorpresa que va desenvolviéndose a medida que avanza la narración de este largometraje, que incluye cierto toque de rito de pasaje, en ese viaje que se hace a Buenos Aires, por parte de la nña, y también del abuelo; lo transcultural disuelto en lo global, lo migrante de nuestros pueblos vecinos, el deambular perdidos, peregrinar, como una forma de reflexionar sobre el propio deseo; el tema de la Historia emergiendo en la microhistoria, en la anécdota pequeñita, quedarse sin hombres, sin cadena de transmisión de padres a hijos, como una sombra negra que activa la referencia de la vergonzosa Guerra contra el Paraguay perpetrada por Argentina. Todo esto, tan complejo y sensible a los tiempos actuales, permeado por la cuestión lingüística, por la lengua guaraní, minorizada en la lengua mayor, el español, que se sostiene contra viento y marea.

En la presentación de la película, Barreto, en el papel del abuelo Atilio que se empecina en no hablar más que en su lengua materna, también pronunció unas palabras en guaraní, provocando un momento extraño en la sala, de sonidos duros y musicalidad de río, respeto por parte del público.

Fronteras que se mapean porque las geografías siempre se inscriben en la subjetividad. Distancias que se acercan, Guaraní es una película que, lejos de la ficción documental etnográfica, plantea cuestiones sobre el cruce, el camino común, las identidades compartidas que se agrandan al compartirse. Historia de solidaridades, hecha de miradas, de deseos que pulsan, road movie que lejos de ser excepcional es la norma de las gentes andantes, en un paisaje blando y sensible…

Estrena en el BAMA el 7 de abril, y su director confía en repetir algo de la suerte de 7 Cajas, en cuanto a éxito de espectadores, con un público que parece abierto a la multiculturalidad y el cine de humanidad.