@pantallapinamar: A cambio de nada

0
0

Daniel Guzmán viene de ganar en España el premio mayor del Festival de Málaga y el premio Goya al mejor director novel. Suópera prima es autobiográfica que se exhibe por primera vez en Argentina en el Festival de Pinamar.

La historia un chico de quince años atosigado por la separación de sus padres y el intento por llevar a juicio de divorcio para el que tanto su madre como su padre le exigen testimonio de uno en contra del otro. Resultado de esa violenta cotidianidad, a Dario le va mal en el colegio, miente, se relaciona con un autopartista y mecánico para el que empieza a robar motos, termina huyendo de su casa e inventándose una nueva familia en la que se construyen nuevos códigos: su amigo el gordo Luismi, Antonia, una anciana que conoce en la calle, dueña de un puesto de muebles abandonados, y el mismo Caralimpia, su patrón. Darío tiene reglas, roba para agradecer a sus amigos o para no pedirle dinero a sus padres.

Guzmán hace un uso de tiempos clásicos, no demorados, con un protagonista que pone su mirada sobre el mundo. Son sus ojos los que marcan la narración, el espectador se identificará con este niño-adolescente que busca la felicidad en las relaciones humanas, basada no en otra cosa que en devolver al otro lo que se le da. En esa ingenuidad se sostiene una película franca y transparente cuyas pretensiones estéticas no van más allá de una estructura ordenada, un montaje estrictamente a su guión ajustado de diálogos inteligentes y actuaciones despejadas de cualquier amaneramiento. La rebeldía juvenil va más allá de las edades o las generaciones. Hay una rebeldía general que pueden reunir a una mujer de 90 años, un tipo de 50 y un chico de 15, y entre todas esas situaciones de encuentros, el cumpleaños de Antonia al ritmo de alguna antigua canción española, o la canción “Me va, me va” de Julio Iglesias, sonando en la camioneta resultan nudos atemporales de una inusitada felicidad.