El movimiento: Entrevista a Benjamín Naishtat

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Un film diferente, un director que se arriesga a contar una historia con una narrativa focalizada en el efecto de lo visual -con una impecable fotografía en blanco y negro, que juega con logrados claroscuros -, sumado a lo sonoro, que hacen a la construcción de un clima muy logrado.

BMM: Luego de Historia del miedo, donde la violencia se encuentra siempre latente. Que te llevo a  llevarla  a ese nivel en El movimiento?

BN: Historia del miedo intentaba abordar precisamente la oscuridad latente de nuestra sociedad, la fractura social, los traumas ontológicos de la clase media detrás de la obsesión por la seguridad, todas cosas que están presentes pero que no se nombran como tales. En cambio El Movimiento es una película más sencilla, y diría, más divertida, donde se habla sobre el poder y lo que le hace a las personas. Ambientada en una época tremendamente violenta (1835), es natural que haya persecuciones, degüellos, cañonazos, una violencia manifiesta y terrible.

BMM: ¿Qué podrías decir de la relación entre las cuestiones socio-políticas que plantea este film que transcurre a mediados siglo XIX con nuestra realidad político social, considerando puntualmente el final  elegido?

BN-En primer lugar, que en la Argentina el poder ha sido y es, para la clase política en una abrumadora mayoría, un fin en sí mismo. En segundo lugar, que la clase política no puede sino ser un reflejo de la sociedad, de sus miedos y debilidades. Dicho esto no es El Movimiento una película que arroje muchas conclusiones, sino más bien se propone hacer preguntas, hacia atrás en el tiempo, para entender quizás la historia reciente.

BMM: ¿Cómo surge la idea de la elección del blanco y negro. Y tu trabajo con la oscuridad, y los claroscuros?

BN: Sencillamente, en mi cabeza esta historia en color hubiera sido inverosímil. La sangre en blanco y negro es mejor, creo, además. Eso y el formato académico (4:3) vienen a corresponder esa cosa fundacional que es explorada históricamente desde lo técnico, apelando a un cine de aspecto algo primitivo, también desde el montaje, que adrede es por momentos muy torpe.

BMM: El tema del miedo es una constante en tus films. A que obedece?

BN: El miedo es catalizador de muchas cosas que cambian la Historia y en los últimos tiempos ha sido vehículo para manipular a las sociedades, lo es cada vez más, no solo acá, en el mundo entero.

BMM: Cómo podrías definir este cruce de géneros es decir el uso de elementos del costumbrismo gaucho, con el thriller, y el western?

BN: Hay cierta reminiscencia, quizás en el montaje, del western más tardío, pienso en particular en Peckinpah. El costumbrismo gauchesco, no lo buscamos en referencias cinematográficas, porque si bien hay grandes películas –La Guerra Gaucha, Juan Moreira-, no hay un canon cinematográfico como si llega a ser el western. Creería que hay muchas películas gauchescas por hacerse, es un tiempo apasionante, lleno de personajes e historias geniales. Buscamos referencias en libros, en El Matadero, en Amalia, en crónicas de viajeros.

BMM: ¿Cuánto tiempo te llevó la escritura del guión?

BN:Hubo un tiempo de investigación y desarrollo de un mes y medio, y el guión habrá tomado dos o tres semanas, con varias versiones en el medio.

BMM: ¿Dónde y en cuanto tiempo fue rodada?

BN-Fue rodada en Carhué y alrededores, un pueblo del suroeste de la provincia de Buenos Aires, a 600km. Tuvimos 10 jornadas y media de rodaje, algo muy corto realmente.

BMM: ¿Con qué directores argentinos identificarías tu filmografía?

BN: Identificar no sé si es la palabra pero me gusta mucho el cine de Caetano, Lucrecia Martel, más recientemente vi dos películas argentinas que me impactaron mucho, fueron Mauro, de Hernán Rosselli y La Luz Incidente de Ariel Rotter.

BMM: Otro tema importante en este film es tu elección de narrar visualmente, con el sonido, y el uso de la cámara en mano. ¿Por qué estas elecciones?

BN: El frenetismo delirante de los personajes imponía la cámara en mano, también para evitar lo contemplativo. Además, es una economía narrativa y de rodaje que se hace necesaria al filmar en diez jornadas y media sólamente.

BMM: A qué espectador crées que apuntas con El movimiento, y cuál es tu expectativa con el estreno?

BN: La expectativa es moderada, con apenas dos pantallas en Capital Federal (Bama y Malba) y un puñado en el interior. Pero al menos apunto a que la gente que se acerque se sienta interpelada, que pueda por un instante anestesiar la bipolaridad política de los últimos tiempos y pensar un poco en clave histórica el devenir de esta tierra.