Intentan desalojar al equipo que trabaja en el Monumento a la Mujer Originaria

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Políticas Públicas Culturales y Derechos Humanos

En una de las dependencias pertenecientes a la Ex ESMA, donde se está construyendo el monumento a la Mujer Originaria, se vive una gran tensión durante las últimas semanas.

El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, pretende desalojar, de una de las dependencias pertenecientes a la Ex ESMA, al escultor Andrés Zerneri y al colectivo de cincuenta artistas que colaboran en la construcción del monumento a la Mujer Originaria. Avruj sostiene que ese edificio le corresponde a la Secretaría de Derechos Humanos y debe ser abandonado cuanto antes, caso contrario, serán desalojados por la Justicia.

Andrés Zerneri trabaja desde hace cinco años en este espacio otorgado por las autoridades del gobierno anterior. Producto de su trabajo durante esos años es la creación del Monumento a Juana Azurduy. Este monumento donado por el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, está en consonancia con las políticas públicas culturales que deben tener los estados en preservar, proteger y difundir las culturas existentes, como así también, desarrollar programas que permitan el intercambio de políticas públicas culturales, en particular aquellas que revelen a la cultura como factor de cohesión social.

La entonces Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, tomó la decisión de reemplazar el monumento a Cristóbal Colón –monumento que lleva inscripto el discurso civilizador europeo junto al genocidio y etnocidio de los Pueblos Originarios de América– por el monumento a Juana Azurduy en la plaza de la Casa de Gobierno. Este acontecimiento histórico simboliza  la recuperación de la historia y de la lucha de los pueblos silenciados y velados por la historia oficial del siglo XIX y es producto de políticas públicas culturales que responden a la profundización y el reconocimiento de los distintos sujetos colectivos que forman parte de nuestra cultura.

Se trata de reparaciones históricas que salvaguardan las identidades profundas de Nuestra América, de la misma manera que la construcción del monumento a la Mujer Originaria, en homenaje a los Pueblos Originarios que fueron avasallados y explotados por la civilización occidental y cristiana.

Contrario a lo que piensa Avruj, como representante de los Derechos Humanos del nuevo gobierno, la construcción del monumento a la Mujer Originaria debe enmarcarse dentro de una política pública cultural que le competa al Estado, porque la construcción de los monumentos emplazados en los espacios públicos, como afirmo en el libro El vuelco latinoamericano. De Cristóbal Colón a Juana Azurduy, compilado por Luis Padin, está ligada a la creación de territorios simbólicos con el fin de construir y preservar la memoria histórica de un pueblo. En definitiva, con el paso del tiempo los monumentos son el medio visible de identificación de modelos y valores de nuestra historia y son fundadores de imaginarios colectivos.

Las preguntas que caben hacerse son ¿qué modelos y valores de nuestra historia quiere visibilizar el gobierno actual? ¿Qué políticas públicas culturales se desean gestionar y desarrollar en esta nueva gestión? ¿Por qué se pretende paralizar la construcción del monumento a la Mujer Originaria? O acaso, ¿no deben realizarse reparaciones históricas en una sociedad, con el fin de tender lazos entre los hombres que viven en el mismo suelo?

El proyecto del monumento a la Mujer Originaria, declarado de interés cultural por la presidencia del Senado y de interés cultural y social por la Legislatura porteña, es impulsado desde un comienzo por el historiador y escritor Osvaldo Bayer y resulta de las clases que daba debajo del monumento a Julio Argentino Roca, en Diagonal Sur y Perú.

Fabio Basteiro, legislador porteño por Buenos Aires para Todos y miembro de la CTA en el 2012, presentó el proyecto de ley para trasladar el monumento del general Roca a Daireaux, en la provincia de Buenos Aires, localidad que alberga los campos de Roca, y emplazar en su lugar el monumento a la Mujer Originaria. El proyecto quedó cajoneado en el Instituto Histórico de la Ciudad, que dependía del entonces secretario de Cultura, Hernán Lombardi.

El escultor Andrés Zerneri manifiesta que la nueva gestión “no puede desoír a 200 mil personas que colaboraron con sus donaciones”. La escultura de bronce proyecta ser la más grande de América, y su construcción se va a realizar a partir de la donación de llaves y otros objetos de bronce. Ya se juntaron 9,5 de las 10 toneladas de bronce que se necesitan para ser fundidos y desde un principio, durante la campaña de recolección, contó con el apoyo de artistas y de personalidades de la política, como los presidentes Evo Morales y Rafael Correa y de la cultura, como Eduardo Galeano. Por otra parte, nadie percibe una ganancia por esta labor y nunca recibieron ni solicitaron un subsidio por ella. La idea es, una vez concluida la estatua, ser donada a la Ciudad de Buenos Aires.

El Movimiento Memoria y Organización que congrega a este colectivo de cincuenta artistas, a través de un comunicado, expresó a aquellos que donaron llaves para ese fin, que van a concluir con la tarea y bajo ninguna circunstancia se van a retirar del predio, porque la escultura no solo es un homenaje a los Pueblos Originarios, sino que también es “una expresión política que se manifiesta desde el arte y un apoyo a los más de 500 años de resistencia indígena”. Ellos esperan que las nuevas autoridades de la Ex ESMA lo entiendan así, porque no van a abandonar el lugar.

Está prevista, para el sábado 19 de marzo, una gran convocatoria de memoria y resistencia en el galpón de la Mujer Originaria, en la Ex ESMA, congregando a diferentes etnias de los Pueblos Originarios y una exposición de arte colectiva del Movimiento Memoria y Organización, en conmemoración al 40º aniversario de la última dictadura cívico-militar, el 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

El propósito es hacer llegar a la gente la importancia de este conflicto y tomar conciencia del avasallamiento que está cometiendo este gobierno, tanto en la praxis como en el campo simbólico, en relación a la política de Derechos Humanos.