“Dar cuerpo a la palabra y dar palabra al cuerpo”, entrevista a Isabel de la Fuente

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Por primera vez y en una única función, se presenta en Buenos Aires la artista uruguaya Isabel de la Fuente con su espectáculo A son de mar. El encuentro será el próximo sábado 27 de febrero a las 21 h, en NoAvestruz de Palermo.

A pocos días de la función, compartimos una charla con Isabel.

Vos tradujiste poesía portuguesa, ¿cómo surge en vos el interés por esa literatura?

Surge a partir de los años 90 cuando me fui a vivir a San Pablo, Brasil. Primero me enamoré de la lengua portuguesa y luego de la obra del poeta Fernando Pessoa. De la mano de Pessoa, fui conociendo a muchos otros poetas portugueses que también me fascinaron; luego llegaron los poetas africanos de lengua portuguesa para completar este universo poético con el que vengo trabajando desde hace años en la creación de diversos espectáculos y con la edición de una antología bilingüe: Antología de poesía portuguesa contemporánea (Ed. Estuario, 2009).

A son de mar de un homenaje multidisciplinar a Fernando Pessoa y la poesía de Portugal y del África de lengua portuguesa. Si bien habrá una sola función, Isabel espera que “este sea solo el comienzo. Sería genial llegar a otras provincias y también al interior de Buenos Aires”.

¿Qué criterio tuvieron en cuenta para seleccionar el material para este espectáculo?

Son varios los criterios, A son de mar es el resultado de la fusión de tres espectáculos anteriores: Homenaje a Fernando Pessoa, Antología de poesía portuguesa contemporánea y Grito Negro (basado en la obra de poetas africanos), de modo que el proceso de selección empieza por un recorrido por cada uno de esos espectáculos precedentes para obtener un primer conjunto de textos que se agruparán en zonas temáticas para luego comenzar el proceso de selección final teniendo en cuenta las distintas zonas temáticas y su articulación. Todo esto se sostiene desde la puesta en escena, la música, las performances y las acciones teatrales, urdiendo así una trama que se nutre de los contrastes y coincidencias para generar un espectáculo integral.

¿Hicieron alguna adaptación para esta presentación en Buenos Aires?

No especialmente, pero nunca hacemos un espectáculo igual a otro; siempre hay cambios, en el repertorio, en el orden, en los arreglos.

¿Qué diferencias notás entre poner en escena poemas de otros autores y poner en escena los tuyos?

Básicamente, ninguna, ya que en esto los conceptos de “propiedad” y “ajenidad” son más bien difusos. Cuando uno lee un poema ajeno y se fascina, se identifica, se emociona, ese poema se siente como propio. A su vez, los propios poemas, una vez que se echaron a andar –que dejan de estar en el orden de lo privado, de lo personal–, se vuelven también un poco ajenos. O sea que esa frontera propio-ajeno es más bien difusa para mí, y eso me resulta muy interesante, me da libertad para habitar cada poema, y escuchar su melodía, su ritmo, adentrarme en sus climas, y descubrir su propuesta más allá de parcialidades y universos afectivos. El proceso de puesta en escena de un poema es un juego donde intento encontrar cómo dar cuerpo a la palabra y cómo dar palabra al cuerpo, entendiendo el cuerpo y la palabra como una sola cosa, hasta lograr que el gesto sea indivisible de la emoción. Se trata de la unicidad entre texto y movimiento, se trata una vez más de borrar fronteras: ¿la palabra deviene del gesto o el gesto de la palabra? Esa palabra es pensada, es dicha, escuchada y vuelta gesto, mirada, emoción que provoca el movimiento y que se traduce en reacción, y escribe, habla, comunica, nos hace ver: ¿la palabra o era el gesto? Esta búsqueda, en principio personal, dio como resultado el Seminario de Investigación sobre escritura en movimiento y performance Cuerpo de Letra, actividad que vengo realizando con diversos grupos desde hace unos ocho años.

¿Cuándo escribís un poema, te ayuda recitarlo o pensarlo en escena?

Sí, sin dudas. Es más: muchas veces al escribir un poema ya me surge una melodía, un ritmo o una idea de personaje. En el proceso de creación –no hablo del momento de la escritura propiamente, sino más bien de la instancia posterior en la que se edita, corrige o pule el texto–, entiendo fundamental el recitado en voz alta, y no solo si se trata de poemas. Esto nos permite poder comprender el texto a cabalidad, descubrir aciertos y errores, y adentrarnos en su sonoridad. Esta práctica es una de las sugerencias que siempre hago a mis alumnos.

Como contrapartida, ¿te pasó de llevar un poema a escena y sentir que tenías que cambiar algo al actuarlo?

Sí, por supuesto. La oralidad y la puesta en escena muchas veces requieren que se haga algún cambio en el texto, pero siempre respetando su sentido y estructura. El poema entra al ruedo escénico y es ya otra cosa, hay que –en el buen sentido– perderle un poco el respeto para jugar con él, porque uno puede repetir, alternar o mezclar una palabra, una frase, un verso; puede detenerse en un fonema, agregar un comentario o elidir un fragmento, entre otras muchas opciones más. Vale todo lo que nos ayude a lograr una puesta en escena fiel a la emoción que el poema nos provoca.

A son de mar

Cuándo: sábado 27 de febrero, 21 h
Dónde: NoAvestruz
Dirección: Humboldt 1857
Informes: 4777-6956
Entradas: $200 /jubilados, docentes y estudiantes: $160
Venta anticipada: http://www.noavestruz.com.ar/
Facebook: https://www.facebook.com/events/1002599133140349/

Foto: Alejandro Persichetti

Conocé a A son de mar en: https://youtu.be/NUCTd5j2txk