Aprender, atravesar y modificarnos con la escritura, entrevista a María Luisa Estiz

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María Luisa Estiz es periodista y artista multidisciplinaria: actriz, dramaturga, escritora, alguien que apuesta siempre a su costado creativo. Su propio trabajo es el punto de partida para reflexionar acerca de la escritura, entre otros temas.

Como artista abarcás varias disciplinas, además de ser periodista y docente, ¿cómo se fueron dando en vos estas diferentes actividades?

Si bien ya estudiaba teatro en la época en que iba al secundario, la primera carrera que elegí fue periodismo. Quería ser periodista de espectáculos. Un día me di cuenta de que eso no era tan así: quería hacer espectáculos, actuar en ellos. Entonces ingresé en el IUNA y ahí tuve una formación gratuita e integral en la que aprendí muchísimo.
A escribir y dirigir obras empecé de casualidad. Yo era parte del elenco de una obra que nunca se llegó a estrenar. Para no frustrarnos, con otras tres actrices nos autoconvocamos y decidimos hacer algo. Ellas me dijeron: “Che Maru, ¿qué tal si escribís una obra y nos dirigís?”. Y así lo hice. Esa primera obra se llamó No tan solas… y pasó por diferentes teatros hasta llegar al Beckett, lugar del que me quedó un gran cariño.
Me di cuenta de que, para seguir escribiendo sin esperar a que la inspiración bajara, tendría que estudiar dramaturgia. Me fui topando con excelentes profesores en el camino y aprendiendo mucho de cada uno. Todavía me falta un montón; es por eso que continúo estudiando. Con respecto a la docencia, me pasó algo parecido a la dramaturgia y dirección: unas amigas me pidieron que les diera todos los sábados un taller de expresión corporal. Luego de la clase, nos tomábamos unos mates y reflexionábamos sobre lo transitado. Esa experiencia me impulsó a convertir la enseñanza amateur en enseñanza profesional y que los talleres sean una de mis fuentes de ingresos.

¿Y con respecto a la música?

En relación con la música, comencé a estudiar armonía, flauta y guitarra a los siete u ocho años. De adolescente no continué. Recién tuve el deseo de retomar a los veintiún años. Agarré la guitarra y me puse a componer muchas canciones. Como nunca canté genial, tomé muchos años de canto. Con todas esas herramientas compuse, junto a mi socio creativo RJ, un disco llamado Cindy no es mi nombre. Hoy por hoy, nuestro deseo es que se difunda como banda sonora para todo tipo de proyecto teatral o audiovisual. Le tengo un cariño enorme a este disco. Está hecho con muchísima dedicación.

¿Sentís que la docencia podría ser la actividad que conecta todas las otras?

Absolutamente, porque, por medio de las clases, unifico todo lo que trabajo en materia de creatividad, técnica e intuición. Eso es lo que trato de transmitir. Sin embargo, me visualizo en un futuro focalizando más en la escritura. Ojalá pudiera lograr, el día de mañana, vivir lejos de la ciudad escribiendo y conectándome más con la naturaleza.

También sos escritora y publicaste un libro objeto, ¿nos contás de qué se trata?

El libro objeto Tengo mucho amor para dar surgió de mi necesidad de mostrar, desde un lugar absurdo y sin razón de ser, mi vínculo con la ciudad de Buenos Aires. Sería una suerte de periodismo kitsch. Es un diario íntimo con llavecita y candadito que relata, día por día en un período de tiempo, cuatro ítems que me resultaron interesantes para desarrollar: Sección reclamos (en donde me convierto en una especie de detective/cazadora de los desubicados en los medios de transporte); Plan de ahorro total (donde hablo de las distintas maneras de ahorrar dinero y energía en actividades y vínculos que, considero, solo nos hacen perder tiempo); Reflexiones sin sentido (ya lo dice el título: se trata de mis miradas carentes de razón de ser pero con muchas razones para tenerlas), y Habilidades extracurriculares (son aquellas habilidades que, pienso, las tengo innatas pero en las que nunca profundicé aunque imagino que si profundizara sería exitosa, por ejemplo, jugando al bowling o al ping pong).

Tenés un blog –Tengo mucho amor para dar–, ¿qué te aporta lo virtual a tu trabajo en todos los ámbitos?

El blog tiene fragmentos de los materiales que desarrollo, muestras de los objetos culturales concretados. Más que el blog, es el Facebook el que suele aportar mayor visibilidad a la hora de dar a conocer los trabajos y las clases.

¿Cómo ves la relación de la gente con la lectura y con la escritura en este momento de tanto peso de lo visual?

Noto un gran afluente de materiales disponibles para leer en internet pero no sé si se profundiza tanto en esa lectura. Tenemos muchísimas herramientas a nuestro alcance pero un enorme nivel de dispersión por causa de habernos convertido en personas multitasking.
Con la escritura me encanta lo que sucede: podemos mostrar nuestra propia voz de forma cotidiana y coloquial en las redes sociales. Creo que, se elija o no ser escritor profesional, escribir nuestras impresiones y lo que sentimos con tan rápida llegada es bastante positivo.

Coach expresivo, Narración oral, Realización de unipersonales y monólogos, Taller literario y de lectura son las propuestas de María Luisa como docente.

¿En general, tus cursos requieren alguna experiencia o saber previo?

No. Pueden inscribirse personas que jamás hayan estudiado talleres relacionados. De hecho, trabajo también con adultos mayores que jamás habían transitado áreas expresivas. Nunca es tarde para desarrollar nuestro ser creativo. El tema es ir adquiriendo herramientas mediante procesos lúdicos y con sentido del humor. Así es como podemos aprender, atravesar y modificarnos.

María Laura Estiz: maruestiz@gmail.com