Ensayo sobre La Gaviota

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“El ensayo no es solamente la articulación de un pensamiento, sino la articulación de un pensamiento como punta de lanza de una existencia empeñada” Vilem Flusser

La obra juega con las acepciones de la palabra “ensayo”. La imagen del comienzo nos puede confundir. Vemos la repetición sistemática de una escena que, a priori, parece simular esa primera acepción del término que se nos impone por familiaridad. Pero no. La situación inicial (la repetición) remite, lo intuiremos después, al estado del alma de los personajes  y quizás también a un estado del arte.  Porque Ensayo sobre La Gaviota* responde a un género, a ese género literario difícil de delimitar porque rehúye de las definiciones taxativas, mezcla de proyección de ideas e impulso poético.

¿Cómo lo hace? Como es preciso hacerlo en una puesta escénica: con el cuerpo. Este ensayo está amorosamente escrito en el cuerpo. Sus ideas se despliegan con el movimiento, en su pulso y en sus figuras. La metateatralidad es entonces la clave de lectura que responde o, mejor dicho (porque ningún ensayo arroja conceptos cerrados ni verdades absolutas), se aproxima a ciertas respuestas sobre el quehacer teatral contemporáneo en un contexto determinado.

¿Es posible hacer un Chéjov en el Siglo XXI? ¿Cómo lograrlo sin caer en la copia insustancial y retrógrada o, por el contrario, en el puro gesto “moderno”? La puesta responde apelando al propio lenguaje, no traicionando concepciones personales ni modos de trabajo. Como en Un Vania, Marcelo Savignone pone a funcionar en escena una serie de procedimientos del teatro físico que no sólo profundizan y realzan el valor de la palabra sino que además dicen más allá al generar imágenes muy plásticas que logran fijarse en el ojo del espectador por su inusitada belleza. La iluminación, la música (que va desde Radiohead a Lou Reed) y la acotada escenografía se complementan en ese impacto artístico y emocional. Hay escenas que se pegan a la retina por sus colores, su potencia y la vibración de un cuerpo que sufre el sinsentido de la vida, el desamor y la infelicidad pero que también se permite la ternura.

Así, con la incorporación de El cuaderno de Trigorin de Tennesse Williams y la economía de personajes, esta adaptación de La Gaviota nos sumerge en una reflexión sobre las posibilidades de adaptación y sobre la actualidad (y la actualización) de un clásico. La centralidad de Trigorin (interpretado por el mismo Savignone) como un demiurgo que mueve los hilos y el destino del resto de los personajes da lugar a una concepción del arte (y del teatro) presente y futura que plantea una nueva mirada sobre ideas que ya transitaron de algún modo Chéjov y Williams. Kostia reclama varias veces que se necesitan formar nuevas y esa afirmación toma materialidad como idea a desarrollar en una obra que no le teme al abismo.

Jaime Rest decía que el ensayo era ese recoveco oscuro, desordenado y descuidado dentro de la mansión de la literatura. Podemos trasladar la metáfora a  la experimentación y la reflexión sobre las nuevas formas que son aún hoy un espacio resistido por ciertos sectores (que incluye artistas y críticos) del teatro. Pero hay otros, muchos, que se animan y echan luz en ese recoveco que, es menester, deberá seguir creciendo.

 

*El texto se puede encontrar editado junto con otras nueve obras nacionales en el libro Diez por diez de Editorial Escénicas.sociales

 

Ficha técnica

Actúan: María Florencia Álvarez, Mercedes Carbonella, Luciano Cohen, Merceditas Elordi, Pedro Risi, Belén Santos y Marcelo Savignone. Concepción, dirección y coreografías: Marcelo Savignone. Colaboración artística: Alberto Castrillo-Ferrer. Asistencia y colaboración artística: Andrea Guerrieri y Juan Pablo Méndez. Escenografía: Lina Boselli. Realización gaviota: Flavio Pagola. Vestuario: Mercedes Colombo. Iluminación: Ignacio Riveros. Asistencia iluminación: Luciano Cohen. Gráfica y diseño: Ed Carosia. Fotografía: Cristian Holzmann. Video: Juan Cruz Bergondi. Prensa: Marisol Cambre. Producción ejecutiva: Silvia Barona. Producción general: Producciones Belisarias. Funciones: sábados 22.30Hs. La Carpintería teatro | Jean Jaures 858 | Abasto.