Rainer y Minou, Osvaldo Bayer

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Una historia de amor trágica, a la manera griega, resulta ser la primera novela de Osvaldo Bayer.

Rainer y Minou es la primera novela de Osvaldo Bayer, historiador, escritor, periodista, guionista cinematográfico, traductor, además de Profesor Honorario y titular de la Cátedra Libre de Derechos Humanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. De 1952 a 1956 estudió Historia en la Universidad de Hamburgo (Alemania) y de regreso a la Argentina, se dedicó al periodismo, a la investigación histórica y a escribir guiones cinematográficos. Trabajó en los diarios Noticias Gráficas, Esquel de la Patagonia, Clarín –donde también se desempeñó como secretario de redacción–, y en Página/12. Esta conjunción de escritor, historiador y periodista se traduce en la construcción de un entorno realista que enmarca las acciones de los personajes principales y secundarios en todas sus obras. Su colaboración como guionista en La patagonia rebelde (película de 1974 basada a su vez en uno de sus libros) es una muestra al respecto.

Si hubiera que definir la novela que estamos analizando, podríamos hablar de una historia de amor trágica, a la manera griega, en la que el destino orienta el comportamiento de los personajes que no pueden evadirlo. En este caso, Rainer y Minou son dos seres que se necesitan, aunque esa necesidad se torne excesivamente dolorosa. Todo lo que narra Bayer tienen su origen en hechos y personas que el autor conoció muy de cerca. En la presentación del libro, en la Facultad de Filosofía y Letras el 26 de abril de 2002, él nos explica que el punto de partida es su relación con dos amigos, “una pareja formada por un alemán, un intelectual muy sabio, funcionario de cine, brillante periodista y escritor sobre el romanticismo alemán; y una chica judía, de origen alemán pero nacida en Argentina, cuyos padres debieron dejar Alemania durante el tiempo de Hitler”. Con esta materia prima, el autor escribe una “realidad literaria” y resulta interesante detenerse en este concepto.

Bayer se transforma en un cronista que aparece al comienzo y al final de libro en dos “notas”. En la primera, nos sitúa bien en el tono y en los recursos seleccionados para dar cuenta de una realidad testimonial, sin adornos. Al concluir la novela, será el encargado de resumir el destino de los personajes una vez que ocurre lo inevitable. Rainer y Minou, de esta manera, no se presenta como un texto con sorpresas. El lector intuye el final de los protagonistas, pero tendrá que recorrer las páginas para hundirse en sus almas y ver sus reacciones frente a una sociedad que no puede aceptar la felicidad de la pareja porque no puede digerir una relación amorosa entre los descendientes de los que fueron enemigos en el pasado. Esta construcción literaria que realiza Bayer trasciende la historia personal y adquiere la categoría de símbolo: los protagonistas representan todas las víctimas y todos los victimarios de la historia, lo que claramente queda testimoniado en las referencias a la dictadura argentina del 76. Los crímenes se repiten, los métodos se renuevan y el tiempo cíclicamente nos devuelve los mismos lugares, los mismos personajes, los mismos miedos y las mismas bajezas.

Para que la labor de este cronista resulte más “realista” ya mencionamos la construcción del contexto que rodea a Rainer y a Minou: la vida de los alemanes en la Argentina antes del advenimiento del nazismo o de los judíos que llegaron huyendo de Hitler; la cotidianidad de los hijos de los oficiales nazis en los campos de exterminio o las diferentes conductas de los judíos que siguen viviendo en Alemania después de la guerra; el mundo del cine berlinés de los 70 o el comportamiento de la prensa alemana cuando descubre que el hijo del tristemente célebre “Perro Sanguinario” Sturm está apadrinando el debut de cinematográfico de una joven judía. Sin embargo, a este entorno exterior le corresponde, como correlato, la creación de una atmósfera dada por las referencias literarias y musicales.

Rainer es el prototipo del romántico alemán. Su escritor preferido es Heinrich von Kleist. que terminó suicidándose con su amante en un lago cercano a Berlín. También es partidario de Georg Büchner que fue otro de los grandes escritores que también morirá joven, a los 23 años. Además, menciona constantemente a Hölderlin, que pasó más de 40 años en la locura; todos acompañados de la música de Schumann, de Schubert o de Händel. Es que el hijo de Otto Sturm, asesino de gran cantidad de niños, tiene una sensibilidad especial, siente todo el peso de la culpa sobre sus espaldas y jamás intenta deshacerse de ella. Investiga sobre su padre, tiene entrevistas con sus compañeros o con sus amigos y descubre una realidad de crímenes atroces que lo irá sumergiendo en la locura. Él es el hijo de un genocida y cuando lo asume comienza su liberación en medio de un deseo enfermizo de hacer algo por esas víctimas, especialmente por los niños.

Minou, por su parte, es judía y también está buscando su identidad. Recorre diferentes países para hallar sus raíces, pero oscila entre aprovecharse de la culpa colectiva o asumirse plenamente como víctima y realizarse fuera de esa Alemania que todo el tiempo le recuerda que ella es diferente. Así como Rainer ocultó durante mucho tiempo su origen, ella también lo hizo durante su infancia y adolescencia en Argentina. Aquí niega su condición de judía frente a sus compañeras de escuela pero, paradójicamente, aprende a serlo en Alemania junto con otros judíos que representan diferentes visiones de lo que significa asumir una identidad. En medio de esta búsqueda de lo que identifica a una raza o a una nación, los alemanes también reaccionan de diferentes maneras. No todos sienten la culpa original de Rainer y aquí la novela se enriquece en cuanto no toma partido por una interpretación maniquea de la realidad, porque ser víctima o ser victimario también puede ser una actitud ante la vida.
Dominación, culpa, remordimiento, dolor, soledad, amor y locura recorren las páginas de este texto con el que Bayer estrena la escritura de novelas. Si bien por momentos la narración se torna excesivamente morosa y reiterativa, hay un trabajo con la interioridad de los personajes y una universalidad en los temas que hacen de Rainer y Minou una novela interesante y profunda.

Rainer y Minou. Una realidad literaria
Osvaldo Bayer
Editorial La página S.A., 2009, 304 págs.

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Publicado en Leedor el 23-04-2012