UNA SEGUNDA MADRE

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Hubiese merecido estar nominada al Oscar extranjero la película elegida por Brasil

 No se equivocaron en Brasil cuando seleccionaron a “Una segunda madre” para competir por el Oscar extranjero. Si bien no quedó entre las nominadas pudo haberlo sido por su nivel de calidad. Y al menos nos queda el consuelo de que entre las cinco que competirán finalmente, una de ellas (“El abrazo de la serpiente”) lo hace por Colombia.

Dirigida por Anna Muylaert, es su cuarto largometraje, de ella sólo se conoce localmente el primero (“Durval Discos”). Apenas iniciado el film se la ve a la doméstica Val junto a Fabinho, a quien ella ha criado, que le pregunta “que horas ela volta?”, refiriéndose a su madre, a menudo ausente. Y de paso señalemos que ese es el título original en Brasil.

El nombre de la pelicula en Argentina (también en inglés en Estados Unidos) refiere a uno de los temas centrales aunque no único de la trama. A modo de espejo, cuando llegue del Norte de Brasil Jéssica, la hija de Val, también el espectador se enterará de que la adolescente también tuvo una “segunda madre” en el nordeste. El reencuentro en el aeropuerto de Guarulhos después de diez años sin verse es una de las escenas más emotivas del film.

Jessica viene dispuesta a ingresar a la FAU (Arquitectura y Urbanismo), pero lo que ignora y la sorprende es que su madre no tenga un hogar, sino apenas una modesta pieza en la casa de los padres de Fabinho. La madre le ofrece dormir en ese pequeño ambiente pero la joven, al enterarse de que existe un cuarto de huéspedes vacío, les dice a los patrones: “me quedaré aquí”.

A partir de ese momento se plantea otra de las temáticas centrales: el tema de la “conciencia de clase”, con posiciones opuestas, fuertemente enraizada en Val y con actitud contestaría en Jéssica.  En algún momento, esta última cuestionará a su madre espetándole un ”Cómo soportas actuar como una ciudadana de segunda, peor que las de la India”.

La resolución de “Una segunda madre” está a la altura del resto de una obra que evita el acento melodramático de tantas producciones de Brasil. No hay un solo golpe bajo en las casi dos horas de duración. Hay en cambio, una notable interpretación de Regina Casé en el rol de Val. La actriz de “Tudo Bem” y “Eu te amo”, ambas de Arnaldo Jabor, está muy bien acompañada por la joven Camila Mardila como Jéssica y Michel Joelsas en el papel de Fabinho.