Drácula, el musical: Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler

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Bram Stoker escribe en 1897 su Drácula, uno de las mejores novelas del fantástico gótico, y Pepe Cibrián Campoy y Ángel Mahler la transforman en un musical impresionante donde, más allá de lo visual y de la música, se pone el acento en el amor como motivación de los personajes. A 25 años de su estreno en 1991, este espectáculo recorrió varios escenarios y tuvo diferentes elencos, pero obviamente, la figura de Juan Rodó estará siempre asociada al protagonista.

Es difícil reseñar una obra de la que tanto se habló y de la que pareciera que no queda nada por decir. Sin embargo, el solo hecho de que haya gente que la vio más de una vez indica que Drácula tiene una magia especial, que convoca en cada una de sus temporadas y que siempre se puede comentar algo más.

Confieso que es la primera vez que la veía y me fascinó en varios sentidos: por la cantidad de público –considerando que es una obra que transitó por varias temporadas–; por los aplausos del final –de esos aplausos interminables, con gritos, con la gente cantando el tema de cierre–, y por una puesta monumental en la que la iluminación, la escenografía, el vestuario y los efectos especiales son simplemente excelentes.

Más allá de todo lo esperable en un espectáculo de Cibrián, la elección del amor como eje de la historia –el triángulo Mina, Drácula, Jonathan– le da, además, una profundidad especial, permite la identificación con los personajes y conmueve en cada uno de los números musicales. Es que este Drácula se transforma en un drama en el que la pasión, el deseo del otro, la soledad, el sacrificio por amor y la nostalgia de lo que no fue guían el comportamiento de los personajes y los llevan tanto al logro de sus objetivos como al más completo fracaso.

Es claro que es un musical, y que lo que acá cuenta es la relación palabra/música/canto/coreografía, y es en esta relación en la que una potencia a la otra. La música de Mahler junto con las voces de cada uno de los protagonistas –su caudal, sus diferentes matices, sus contrastes y la expresividad que trasmiten–, sumada a una impecable orquesta, dan como resultado un todo que despierta en el espectador diferentes emociones: asombro, empatía, gozo, satisfacción, y un disfrute que llega a través de la vista y del oído. La música, dice Jorge Luis Borges, quiere decirnos algo, o algo dijo que no hubiéramos debido perder, o está por decir algo; frase perfecta para este Drácula, porque la música habla por sí sola, revela, y persiste a la salida del teatro: de pronto uno se encuentra tarareando o cantando parte del tema “Soñar hasta enloquecer” casi sin darse cuenta.

Son destacables las voces de Juan Rodó –a esta altura resulta una obviedad– y la de las actrices que respresentan a Mina (Josefina Scaglione), a Lucy (Luna Pérez Lening) y a Nani (Adriana Rolla), que además confieren vida e individualidad a sus personajes. Por supuesto, las voces masculinas de Nicolás Martinelli (Jonathan) y de Gastón Avendaño (Van Helsing) merecen ser mencionadas, solo que ya desde el propio argumento se pone especial énfasis en las figuras femeninas, potentes y de mucho peso en la historia.

Y si algo faltaba para que el goce sea total, el vestuario, la iluminación y la escenografía, permiten la ambientación de la obra; en el caso de las dos últimas, crean diferentes atmósferas, son definitivas a la hora de mostrar los cruces entre ensoñación y realidad, y provocan en el espectador una duplicación de las sensaciones de los personajes: como ejemplo, cuando amanece y Drácula se oculta, la luz nos encandila para mostrar el efecto terrible que también provoca en el personaje la llegada del nuevo día.

Obviamente, dejarse llevar de la mano de Drácula es una excelente opción dentro de la gran oferta teatral de Buenos Aires.

Drácula

Ficha técnica

Elenco: Juan Rodó (Drácula) – Josefina Scaglione (Mina) – Luna Pérez Lening (Lucy) – Nicolás Martinelli (Jonathan) – Gastón Avendaño (Van Helsing) y Adriana Rolla (Nani) – Damián Iglesias (Posadero)
Libro y dirección general: Pepe Cibrián Campoy
Música original, dirección musical y orquestación: Ángel Mahler
Diseño de luces: Pepe Cibrián Campoy y Hernán Kuttel
Coreografía original: Pepe Cibrián Campoy
Escenografía original: Carlos López Cifani
Diseño de vestuario original: Fabián Luca
Producción general: Julieta Kalik, Ángel Mahler y Santiago Zenobi

Teatro Astral, Corrientes 1639
Funciones: miércoles a domingo, 2030 h
Venta de entradas en las boleterías del mismo teatro y a través de la empresa PlateaNet. Se pueden comprar por teléfono (llamando al 5236-3000) o entrando al sitio web oficial de la empresa.