Revival, Stephen King

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Revival narra cincuenta y cinco años en la vida de Jamie Morton. Ya adulto, a los 61, necesita escribir su historia, determinada –no sabe bien– si por el azar o por el destino. Si el destino existiera, dice, “significaría que desde el principio estaba escrito que todas estas atrocidades –estos horrores– ocurrirían”. Planteado esto al comienzo del libro, nos augura el terror que los lectores de Stephen King ya conocemos.

El protagonista vive con su familia –padre, madre y tres hermanos– en un pueblo aparentemente tranquilo, donde llega el pastor Charles Jacobs su “agente del cambio” (en términos cinematográficos), su “maldición”. Y como una de las bases de la narrativa de King es el argumento, no conviene decir nada más: ya sabemos que las tramas con muchos personajes, muchos diálogos y muchas descripciones son su especialidad.

Al comienzo del libro, la dedicatoria es para una serie de autores que marcaron la historia del género fantástico, y que nos hablan de las influencias en esta y otras historias de King: Mary Shelley, Bram Stocker, H. P. Lovecraft, Clark Ashton Smith, y la lista sigue hasta terminar en Arthur Machen. El lector que haya leído a alguno o a todos enseguida descubrirá en esta novela personajes, situaciones, atmósferas que los remitan a ellos. Alcanza con decir que se nota claramente la presencia de Shelley, Stocker y Lovecraft; este último ya desde el epígrafe, una de sus citas más conocidas: “Que no está muerto lo que yace eternamente, y en los eones por venir aun la muerte puede morir”.

Hablábamos de la importancia de la trama, pero hay otras características muy King: la exploración de la psicología de los personajes, el registro coloquial, la presencia del contexto histórico y social –con la mención de personajes reales–, y por supuesto, el suspenso. Revival está narrado en primera persona por el propio Jamie que elige qué, cómo y cuándo contar lo que le fue sucediendo. Desde su presente, inicia una indagación en sus recuerdos, los que al principio parece no tener tan claros –en especial los que atañen a su infancia–, pero que después, cuando decide escribirlos, descubre que “escribir es algo prodigioso y aterrador. Abre en la memoria profundos pozos que antes estaban tapados”.

En cuanto a la psicología de los personajes –lo que particularmente creo que es uno de los méritos de este autor en sus mejores relatos–, hay aquí una exploración muy interesante de la mente humana frente a situaciones límite como la muerte o la pérdida de la fe. Jacobs es pastor y, sin embargo, dice en uno de sus sermones: “La religión es el equivalente teológico de los seguros fraudulentos, en los que uno paga la prima un año tras otro, y un día cuando necesita prestaciones por las que ha pagado tan… y perdón por el juego de palabras… religiosamente, descubre que la compañía que ha aceptado su dinero en realidad no existe”. King no solo cuenta buenas historias de terror, sino que crea personajes muy humanos, con todas sus contradicciones y con la angustia existencial que todos tenemos.

Revival es una novela que no defrauda, que perturba –como corresponde a lo fantástico– y que atrapa en cada página.

Ficha técnica

Revival, Stephen King, Plaza & Janes, 416 págs.