De este lado del charco, Mariana Komiseroff

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Tengo que confesar que, cuando empecé De este lado del charco –la primera novela de Mariana Komiseroff–, creí que iba a encontrarme con algo parecido a Mi planta de naranja-lima. Afortunadamente, no fue así, porque la autora despliega su estilo, su forma de narrar, su manera de ver el mundo, todo muy personal, y eso es lo que hace de esta novela un texto que vale la pena leer y recomendar.

Adrián –el Nari–, sus hermanos –la Flaca, Rocío, Fede– y su mamá llegan de Uruguay y se establecen en un barrio que es “una zona llena de ratas por la basura del arroyo”. Allí transcurre la infancia y la adolescencia de los chicos con una mamá que trabaja mucho, pero que está para guiarlos; siempre con privaciones, aunque también con momentos de humor y de alegría. Más tarde, los hermanos irán tomando diferentes rumbos, sin embargo nunca dejarán de ser parte de esa familia que los contiene.

Hay muchos temas que sobrevuelan la novela: la sexualidad y sus matices, el amor, la promiscuidad y el incesto, la violencia de género, los sueños rotos, la muerte, pero lo interesante es que todo se cuenta con una economía de palabras y de recursos que sorprende. No hay regodeo en el dolor ni en la miseria; todo está más sugerido que dicho, y los lectores nos conmovemos y disfrutamos a partir de una prosa muy ágil, que fluye sola.

Es significativo, además, el epígrafe de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Más allá del tema de la muerte, la cita conecta ambos textos a través del hecho de la fundación que en ellos ocurre. De alguna manera, el Nari y su familia vienen a fundar y a fundarse de este lado del charco. Empiezan de nuevo, tropiezan, dudan, pero concluyen esa fundación y terminan perteneciendo a este lado, aunque sin olvidar sus raíces.

Asimismo, partiendo de la época de la dictadura, y pasando por el gobierno de Raúl Alfonsín, hasta la crisis del final del gobierno de De la Rúa, el contexto social y político emerge, pero también con lo justo. Con pocos hechos y con descripciones concretas, Mariana Komiseroff le da a su relato una dimensión que excede la mera historia de sus personajes.

Novela realista, pero no exenta de poesía –porque también lo cotidiano puede tener un costado poético–, De este lado del charco es de esos textos que uno agradece que se lo hayan recomendado.

Ficha técnica

De este lado del charco, Mariana Komiseroff, Conejos, 2015, 176 págs.