Crónica de viaje: Fragonard amoroso

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Hasta el 24 de enero, el Museo de Luxembourg en pleno Quartier Latin de Paris, alberga una exposición, de las más exquisitas de nuestro viaje. Un grupo de 80 pinturas pinturas del Fragonard más emblemático, al que los propios franceses reconocen como el pintor más importante antes de la Revolución de 1789.

Paisajes, escenas de género, pintura de historia, pintura galante, pequeña pintura erótica se pueden ver en las salas a través de un recorrido cronológico, a la vez que temático, por la obsesión de los franceses del siglo de las luces por la vida libertina. Efectivamente, tras salir del régimen de Luis XIV París se transforma en una fiesta para la vida licenciosa, la etapa de 1715 da comienzo a la aparición de una imaginería que muchas veces roza lo pornográfico. Jean-Honoré Fragonard es uno de los grandes pintores de esa imaginería, nace en 1732, es discípulo de Chardin, Boucher y Van Loo, se nutre de la lectura que circula cada vez con mas frecuencia: “Margot la Ravaudeuse”, “Therese Philosopher”, ejemplares que la muestra incluye por ejemplo dentro del nucleo de “La lectura peligrosa” o los grabados de Pierre-Antoine Baudouin (1723- 1769), presentado como “El maestro del libertinaje”, la pintura de Fragonard alterna en algunas salas con la de Baudouin produciendo una correspondencia plena de sentido.

“El pastor galante”, “Los amores de los dioses”, “Eros rústico y popular”, Fragonard ilustrado de los cuentos libertinods, “Pierre-Antoine Baudouin, maestro en libertinaje”, “Fragonard y la imaginería licenciosa” “La lectura peligrosa”, “La renovación de la fiesta galante”, “El amor moralizante” y “La pasión heroica” y “Las alegorías amorosas” son los núcleos sobre los cuales se organiza este relato que saca a Fragonard del amontonamiento del Louvre para ponerle luz, cuando en ocasiones queda opacado por Boucher o por Watteau.

La presencia de otros artistas y otros cuadros, como Greuze “Niña con paloma”en el núcleo llamado “Alegorias amorosas” que lavan de alguna manera la carga erótica de periodos anteriores y lo acercan a un momento que se estaba gestando en Francia: el neoclasicismo.  Fragonard nunca fue neoclásico pero pintores como Greuze o como Vien pasaron por un tramo de temática rococó antes de ingresar al neoclasicisimo pleno. Ese encuentro, o mejor, corrrespondencia está bien plasmado en la muestra del Louxemburgo.

Las estrellas de la muestra: “Las bañistas” de 1765, “El Orlando furioso y la Jerusalem liberada”e indudablemente “El cerrojo” cuya exhibición incluye a su lado el cuadro “La adoración de los pastores” pintados ambos para el mismo comitente. La muestra tampoco escapima en versiones anterioriores o posteriores como el grabado de Maurice Blot. Si hay que elegir alguna pintura más: elijo “El beso ganado” y “Dos jóvenes detras de la cortina”.

 

elcerrojo

 

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