Crónica de viaje: Constant en el Reina Sofía

0
30

Madrid tiene para este cambio de año una atractiva propuesta en la tríada de sus museos principales: el Centro de Arte Reina Sofía, el Museo del Prado y el Museo Thyssen-Bornemisza. A las muestras de Edvard Munch y Domique Ingres, se le suma la de Constant, que toma como eje su trabajo Nueva Babilonia, un proyecto que este artista desarrolló a lo largo de casi 20 años, pero que puede servir de punto de inflexión para pensar algunas de las relaciones que no dejan de interperlarse hoy: arte y vida; pintura, escultura, arquitectura e instalación; estéticas, políticas y poéticas, todo ello pensando desde pero desbordando uno de los paradigmas antisistemas más arriesgados del siglo XX, último gesto de vanguardia y genealogía de los movimientos de resistencia contemporáneos: el situacionismo.

Constant, cuyo nombre completo era Constant Anton Nieuwenhuys, nace en Ámsterdam, Holanda, en 1920 y muere en Utrecht en 2005. Siendo uno de los fundadores del grupo CoBrA en la posguerra, junto a sus compañeros de la Academia de Bellas Artes de Ámsterdam, Karel Appel y Corneille. Desde una tradición surrealista periférica como puede ser la que conformaron estos países (Dinamarca, Bélgica y Holanda), reivindican el lugar de los niños, los locos y los primitivos, pero sin la carga étnica de las primeras vanguardias históricas, y sí con un terrible desencanto y pérdida de ingenuidades políticas. Constant es quien redacta su Manifiesto, que pone en acto desde su propia práctica pictórica.

En 1952, gracias a su relación con Aldo Van Eyck (Países Bajos, 1918-1999) empieza a problematizar el espacio, y focaliza la práctica arquitéctonica como una manera de pensar la liberación de un nuevo humanismo y una nueva sociedad. Con él, y con el poeta Lucebert (Lubertus Jacobus Swaanswijk, (Países Bajos, 1924-1994) participa de una instalación fundante: Espacio en Color, en 1952, que tiene lugar en el Stederlijk Museum de Amsterdam, Esta instalación es una de las extrañas propuestas que el Reina Sofía recoge y actualiza, con un efecto particular en el recorrido de esta muestra que pudimos ver, de corte conceptual, teórico y, por supuesto, poético.

fotonoticia_20151020165243-15101473649_9999

Es el año 1956 el que toma la presente exposición como una suerte de bisagra, punto de partida de Nueva Babilonia, cuando otro ex compañero dela aventura CoBrA, Asger Jorn, lo invita a participar del mítico Tercer Congreso del Movimiento Internacional por una Bauhaus Imaginista, que tendrálugar en la ciudad piamontesa de Alba. Allí interviene en el laboraatorio experimental, una especie de residencia que tenía un fuerte sesgo político y antropológico, donde los artistas trabajaban a partir de desmarcar las prácticas artísticas ensu producción abierta a cualquier persona y su fuerte crítica antihegemónica y contra institucional.

En Alba toma contacto con otra fuete para alimentar su espíritu creativo libertario: un campamento gitano, que revela toda su pasión gipsy, y que la muestra madrileña acierta a comprender. Aunque quizás se queda demasiado en el aspecto nómade de este pueblo, sin recuperar demasiado los cuestionamientos políticos del grupo a partir de interactuar con estas minorías, es cierto que aquí está el embrión de la locura urbana que es Nueva Baiblonia.

Constant--644x362 (1)

Y aquí está el otro punto. Porque es con los nombres de personajes señeros como son Giuseppe Pinot Gallizio y Piero Simondo que llegará a Gyu Debord, con quien terminará operando la Internacional Situacionista para desarrollar el “urbanismo unitario” atacando toda lógica utilitarista de la sociedad de consumo y la cultura de los medios, germinando en sus primeras charlas buena parte de los postulados teóricos y estéticos del Mayo Francés.

Otro de los hitos en la construcción de esta utopía urbana lo conforma su relación con el libro de Johan Huizinga, “Homo ludens. Hacia una definición del elemento lúdico en la cultura”, de 1935, que lo pondrá a producir maquetas, excelentemente reproducidas, curadas y montadas en la exposición, pensando ciudades con espacios abiertos, flexibles y mutables. También se ofrece incluso un pequeño laberinto de paredes cambiables, que anclan en el proyecto original de hacer espacios sin paredes, donde todo sean variables: el color, latemperatura, la luz, el tamaño, quese ajustan a cada situación expecífica y son futo de un devenir creador.

Nueva Babilonia quedará en manos, desde 1974, del Gemeentemuseum de La Haya, a la espera de momentos más propicios, como dice el propio Constant cuando se lo confía, en el que se pueda pensar otras realidades para las personas y exista la sensibilidad planetaria suficiente. Mientras, es arte, pero también batalla cultural, utopía política, relato de contradicciones visuales que larva en los museos y que afecta, como sabe hacer el arte contemporáneo, pulsando instituciones y sembrando otras líneas de fuga.

 

Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini

Hasta al 29 de febrero de 2016.