Resistiendo con Aguante: el otro activismo virtual

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Son días fuertes, de mucha movilización, de movimientos que entrelazan escalas, de debates íntimos y globales.

En Argentina, con un casi empate entre el Frente para la Victoria y el movimiento que lidera Mauricio Macri, presidente electo, con fuerte repercusión en toda la articulación regional, pero también a nivel mundial, con la vieja Europa más retrógrada y violenta que nunca, cosechando su propia siembra y aplicando garrote a su otro cultural, frente a un ataque fundamentalista de final incierto, digno de Sumisión la última novela de Michel Houllebecq.

Acá en Argentina, mientras tanto, una nueva hora comienza. La idea de que menos de un punto de diferencia (no hay datos definitivos, pero se habla de 98 décimas entre un candidato y otro, 679.048 votos más para la derecha sobre Scioli), ha consagrado a Macri presidente provoca algunas dudas. Amén de que el candidato electo es muy resistido por el 50% de la ciudadanía, que no solo prefiere sostener lo ya realizado, si no que le niega efectividad a la gestión ciega, que aplicará las mismas fórmulas ya conocidas en los 90, desarrolladas en 8 (ocho) años de gestión porteña, especialmente en áreas muy sensibles como Educación, Salud y Cultura, que no son precisamente el punto fuerte del espíritu pragmático y literalmente demoledor de espacios y paisajes.

Ya se vislumbra con pesar qué y cuán escaso será el espectro de medios gráficos que tendrán una mínima cordura crítica en la escena local. No tendremos muchos medios para leer. Hay una sensación de profundo cambio cultural, de temor al vacío, de necesidad de -a pesar de tener una Ley de Medios ejemplar en el mundo- volver a pensarnos comunitariamente desde el acceso a la información.

Desde el acontecimiento, desde el devenir y hacerse de los posibles, (y también desde la sensación de abandono /o cuando menos, confusión de dirigencias y estructuras), nos quedan las redes, donde grupos activistas construidos colectivamente aportan frescura, humor, sensaciones de la calle y sobre todo, una contención afectiva que el viejo esquema de la dirigencia (que en el caso de esta elección concreta no estuvo ni remotamente a la altura de las circunstancias) nos negó.

Dentro de este fenómeno, quizás el más contundente sea Resistiendo con Aguante, nacido el mismo 25 de octubre de 2015 en la primera vuelta con la diferencia de dos puntos marcando un horizonte de deseos que claramente iba a ser sostenido, peleado y llorado por la gente, desde las bases, palabra que existe más que nunca, tan sencilla y prosaica, del territorio cotidiano, virtual, pero no por eso menos real que una volanteada en mano en esquina concurrida.  Este grupo secreto que creció hasta poner en entredicho su misma estructura cuenta con este momento con 488 590 integrantes.

En su descripción, dice:
– En este espacio Resistimos contra el Neoliberalismo
– Se aceptan todas las opiniones políticas constructivas y respetuosas. No pretendemos tener uniformidad de opiniones, la diversidad hace a la democracia y la política es la discusión de la ciudadanía.
– Se aceptan todas las religiones o la ausencia de ellas.

menemacri

El grupo crece día a día, cada quien agrega a gente de confianza. Incluso hay ciertas prácticas de la militancia de calle “tradicional”, donde se anda en grupos sabiendo quién está dentro de cada columna, y cada quien cuida a los suyos. Porque uno de los riesgos es la infiltración, el bardo, la provocación…

La trascendencia de este grupo ya ha salido de facebook, sin por eso pasar de secreto a público, ni de cerrado a abierto. Quizás siempre sea facebook, y lo que hizo fue multiplicar su propio rizoma: se segmentó por territorios que se superponen y entrelazan. Casi infinito, se percibe ya como organización político social, con mirada global macro y un tinte a futuro distópico innegable. Las estructuras políticas ya han reparado en él; Sandra Russo le dedica una nota en Página12, y la propia Presidente, Cristina Fernández de Kirchner nos envió un saludo, nombrándonos “empoderados”.

La dinámica interna de los post es múltiple, abierta, interactiva; en un día te pueden llegar cientos de mensajes. Leer cada uno es de por sí repensarse en eso de las mayorías minoritarias, la enunciación colectiva desde el gesto mínimo y la comunicación popular. Lo que más se pide son ánimos, dedos en V, abrazos virtuales, no decaer. Si bien no puede afirmarse de ningún modo que el grupo sea peronista, sobrevuela (su mismo nombre lo dice), la vieja idea de poner el cuerpo y resistir de los años más trágicos, pero también más lúcidos y afectivos, de nuestra historia social.

Cada quien piensa su propia táctica y la comparte. Algunas son propuestas coyunturales, del minuto a minuto. Otras a largo plazo. Todo cruza todo, y lo mejor, siempre hay alguien que responde, alienta o redobla.

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Táctica y Estrategia, como diría el gran De Certeau. Estrategia del sistema, que pareciera venirse con sus equipamientos a recobrar las ganancias que 12 años de Estado fuerte, solidario y sensible le impidieron latrocinar, y táctica, la de las redes, del hacer cotidiano, de la microafectividad. Más allá de lo que suceda con esta masa crítica, ya ha cumplido un objetivo clave: demostrarnos que la proximidad digital abre puertas, establece poderes insólitos, patea institucionalidades y puede desarmar discursos. Medio millón de personas, asociándose en tres semanas, llorando y riendo en el mejor ejemplo de una política de los afectos, acompañándose en el mapear de un acontecimiento histórico, no pueden estar tan equivocadas si es verdad que saben lo que quieren.