El vínculo hombre-mujer en la mirada de Genoveva Clariá

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El domingo 8 de noviembre, se estrenó Casa de papel en El Método Kairós Teatro (El Salvador 4530). Escrita y dirigida por Genoveva Clariá, la obra presenta la historia de dos hermanos y una novia: tres cuerpos que dirimen sus deseos en un sillón que condensa los límites de una casa.

En una charla con Leedor, Genoveva nos cuenta un poco más acerca de su propuesta.

retrato Genoveva Claria 3

Además de lo que implica como metáfora, el título refiere a un espacio, ¿qué importancia tienen los espacios en tus obras?

Esta es mi segunda obra pero en general con el espacio me pasa que intento no definirlo desde lo realista, sino hablar del lugar como una situación, una condición, un estado de las cosas posiblemente vulnerable. En Casa de Papel el espacio sí es una casa, pero planteada con pocos elementos escenográficos: sus límites los van dibujando los personajes en el avance de la historia. Pero al mismo tiempo se vuelve un espacio muy frágil, muy vulnerable, quebrantable como de papel. Con Laura Aramburu, al plantear la puesta en escena, jugamos con eso de armar y desdibujar el espacio, con esa vulnerabilidad.

En esta obra está el deseo, las relaciones hombre mujer, el recuerdo, ¿cuáles de estos temas son constantes en toda tu producción?

El vínculo hombre-mujer, aparece en ambas obras aunque son superdistintas. En Casa de papel hay un hombre y dos mujeres. Una es la hermana de esta única figura masculina; ahí intentamos trabajar lo fraternal en profundidad y explorar hasta dónde puede llegar la intensidad de esa relación. Principalmente es la historia entre dos hermanos que se tienen un amor profundo, es una relación muy especial fundada por una infancia que los ha marcado. Ambos intentan sostenerla a pesar del dolor y del paso del tiempo. La otra mujer es la novia de este hombre y ejerce una presión importante sobre él y pone en tensión la relación con su hermana. El hombre la pasa mal, ¡imaginate!, con dos minitas encima cada una con su deseo. Así se complica la cosa hasta que se les viene la noche y es la hora de las decisiones y con ello la adultez, el dolor, el amor, ¿la soledad…? También la obra plantea una mirada sobre las relaciones posesivas, en todo sentido (pareja, hermanos, amigos…); juega con la “simpleza” del sentir de un hombre sencillo y la complejidad y vericuetos de sentir femenino de estas dos mujeres en pugna.

¿Cómo fue para vos venir de Córdoba e instalarte en Buenos Aires? ¿Qué cambios se fueron dando en vos y en tu trabajo?

Miles, muchos. ¡No fue fácil! Tenía mucha curiosidad, pero también miedo; por ejemplo a perderme (ríe). Por suerte, el impulso por crecer y conocer fue mayor. En esta ciudad es muy fácil quedar alienado a una “máquina de producir” que nadie maneja. Es terrible, pero te lleva puesta. Me costó la adaptación, hasta que descubrí que Baires también es una jungla, en donde somos todos bastante iguales en lo malo pero también en lo bueno. Aprendí que si no te plantás, si no frenás a pensar, a elegir rápidamente, quedás aplastado.
En cuanto a lo teatral tardé en activarme. Yo venía de hacer teatro en Córdoba y acá es tan inmenso que al principio encandila, asusta… De a poco empecé a entrenar, a meterme en talleres, hasta que me animé a escribir. Esta ciudad te desafía todo el tiempo y hay que sobreponerse todo el tiempo. Creo que gracias a esa necesidad de reafirmar, apareció la autoría; quizás en Córdoba no me aparecía. En lo personal, creo que la clave para llegar al lugar en el que estoy ha sido el entorno, el aguante de gente amada, la familia que uno se arma acá, gente elegida que me sostiene.

¿En qué consiste tu trabajo como asesora de contenidos en el Ministerio de Cultura?

Mi función es gestionar proyectos culturales que pueden surgir desde el mismo ministerio, de otros ministerios o propuestas de espacios, asociaciones, colectivos o autores de distintas ramas de la cultura. La gestión implica cierta coordinación, seguir de cerca el desarrollo, cuidar de los contenidos, el contacto con distintos interlocutores, hasta su ejecución. Hay proyectos que pueden llevar meses y otros que pueden implicar una gestión de un día. Los contenidos pueden ser desde las ramas más tradicionales como Artes visuales, Música, Teatro, hasta proyectos de conservación de Patrimonio cultural, Derechos Humanos, etc.; es un amplio espectro.

¿Por qué elegiste la música de cuarteto para Casa de papel?

El cuarteto es un género que comúnmente está en otros escenarios. Me gustó el riesgo de traerlo como recurso musical en teatro. Fue una decisión importante, me costó lanzarme, pero cada vez reafirmo más que estuvo bien. El “tunga- tunga” fue apareciendo de a poco, dentro mío en el proceso de la escritura. Luego con chispazos en mi cabeza, empecé a escucharlo a diario, a redescubrirlo, hasta que en un ensayo les puse a los actores un temazo de La Mona, y pasaron cosas muy lindas. Se fue instalando poniéndole ritmo al cuento, color, una identidad, la particularidad. Nos sumó frescura, ritmo, y luz. Ahora, en cada función, Denise Camps y Federico Cécere se lucen haciendo latir el ritmo. También con el cuarteto pasa que propone un contrapunto: a veces habla de historias que son oscuras o trágicas pero las cuenta a pura fiesta, con encanto, con gracia. Y en esta historia de Casa de papel, pasa un poco eso. El cuarteto también habla de los amores y en esta “casa” hay mucho amor.

¿Cómo ves la movida teatral en Buenos Aires?

Veo bastante, veo lo más que puedo: el independiente, el comercial o el oficial, todo me interesa. Por épocas me las agarro con algún autor, o con temas, o con actores. Cuando voy a Córdoba hago lo mismo, la sigo de cerca. Buenos Aires ofrece de todo: lo que quieras, y aunque hace rato que consumo teatro, siempre me sigue pasando que conozco una sala nueva para mí. Eso es impresionante: la cantidad de espacios que existen, la cantidad de programación que está en permanente movimiento. Admiro a los gestores de esos espacios; hay cosas de muy buena calidad, hay espacio para todos, es una variedad enorme; hay salas que tienen programación de lunes a lunes a toda hora. Y siento que pasa esto que te digo de la jungla, mucho, muy tupido, muy variado. Por ejemplo: conocí un espacio hermoso cuando fui a ver un musical de Lautaro Metral, resulta que ?además da fascinarme la obra, la recomiendo: 22:22 se llama? me encantó el lugar, el espacio, la disposición…, todo. Entonces llevé mi proyecto (de cara dura nomás, de novata) y ahora estoy en esa sala con mi obra. A eso me refiero cuando digo que en esta jungla podemos ser todos iguales: peleándola, arriesgándonos, trabajando seriamente puedo sentir que en el teatro de Buenos Aires hay una oportunidad para mí y para muchos.

¿Pensás llevar la obra de gira?

La particularidad de esta compañía es que somos mayoría provincianos, ¡integradísimos a Buenos Aires! porque tenemos a varios del equipo que son de acá también, pero nos significa mucho volver a llevar lo que hacemos a nuestro territorio. Por ejemplo, una de las actrices, Milagros Plaza Díaz, es tucumana, así que seguro iremos para allá. Como buenos provincianos, nos identificamos muy rápido con el público en cualquier sitio del interior, y somos viajeros también, así que nos interesa muchísimo girar y ver qué le pasa a la gente cuando entra a la Casa. Ya tuvimos una experiencia conmovedora en las ciudades de Paraná y Córdoba, así que vamos por el circuito federal a full.