Andres Zerneri: emplazar un monumento para reactivar la historia

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Andres Zerneri, junto con Luis Padin y Elizabet Cury presentaron el libro El vuelco latinoamericano en la Facultad de Artes de la Universidad del Museo Social Argentino.

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Fue el 26 de octubre del 2015, el día después de unas ansiadas elecciones que resultaron en ballotage y el pueblo argentino aún no se recupera del clima de tensión que el sufragio evidenció. A la humedad porteña se le sumaba el ambiente caldeado.

Izquierda, derecha, destierro, patria, violencia y convicción, parecen ser las palabras claves para entender la historia de nuestro territorio desde 1492, cuando un marinero Genovés cambió para siempre el significado de la palabra “descubrir”.

Los pueblos que encontró Colón fueron atacados, masacrados y ultrajados regando con su sangre los territorios que les fueron expropiados. Sus escasos sobrevivientes nunca fueron reconocidos por la historia oficial y aún al día de hoy continúan la lucha por sus derechos. A pesar de que la mayoría de la población Argentina se jacte incansablemente de su herencia europea, el país acoge más de 20 dialectos y un 60% de población conserva algún rastro sanguíneo de los pueblos originarios.

Fue esta perspectiva histórica la que despertó en el escultor Andrés Zerneri la necesidad conmemorar a los “olvidados de la tierra” como lo llamaría Frans Fannon. Zerneri nació en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, en 1972. De forma autodidacta llegó a ser pintor y escultor. En 2008 realizó su primer gran proyecto, el primer Monumento al Che en la Argentina, que se inauguró en Rosario, cuando Ernesto Guevara hubiese cumplido 80 años. Zerneri quería lograr que la imagen de Guevara sea difundida sin que medie ningún fin comercial.

Pero fueron sus dos últimos proyectos los que han revitalizado el debate acerca de la escultura en el espacio público porteño, con una intensidad no vista desde la época de Lola Mora y su impúdica fuente de las Nereidas.

 

MONUMENTO A LA MUJER ORIGINARIA

Cronológicamente, el primer monumento que comenzó, aunque se encuentra hasta la fecha en construcción, fue el monumento a la mujer originaria (MMO), realizado con el apoyo de Osvaldo Bayer. La estatua, de porte monumental, tendrá un metro más que la de Juana Azurduy, consagrándose así como la más alta de la ciudad. Una vez finalizado el proyecto será donado al gobierno porteño bajo pedido de que sea emplazada en el sitio que actualmente ocupa la estatua del Presidente Roca.

Esta estatua surgió como un proyecto propio que el escultor pero Zerneri no tardó mucho en relegar su posición privilegiada de único creador para involucrar a todo el que estuviera dispuesto a ayudarlo.

Para esta obra, Zerneri recurrió a la misma metodología de trabajo que implementó en el monumento rosarino, la donación de bronce a través de particulares. Más de 15.000 llaves han sido forjadas en el tiempo que este monumento lleva en construcción, diluyendo la autoría personal para convertirse pronto en un proyecto colectivo. El material a fundir llegó a Zerneri en forma de utensilio personal; en una procesión heroica en la cual cual entregaba un objeto que si no lo tenía previamente se cargaba de significado en el mero acto de entregarlo. Llaves, placas o candelabros, abastecieron de material al artista, negándose a aceptar donaciones de sindicatos o empresas. Los relatos que aquellos objetos portaban se confunden, se mestizan a altas temperaturas fraguando un nuevo relato monumental.

En esta escultura se calcula que van a participar 45.000 personas- dice Zerneri al diario Nosdigital – no entender la voluntad de toda esa gente sería desoír una importante expresión popular.

 

MONUMENTO A JUANA AZURDUY

El monumento a Juana Azurduy surgió de otro modo. El proyecto comienza a partir de la donación que el Gobierno Boliviano -presidido por Evo Morales- hace al gobierno argentino en función de crear un monumento que reivindique a dicha mujer. La escultura de Azurduy es actualmente la más grande del país. Hecha en bronce fundido, mide unos 15 metros de altura –incluido el pedestal–, pesa entre siete y ocho toneladas y está emplazada en la parte posterior de la casa rosada, donde por muchos años se erigió la estatua de Cristóbal Colón (1).

Mujer, sudamericana, rebelde, mestiza de tez oscura, luchadora y libertaria; Juana Azurduy aunó todas las características para que la historia se empecine en borrarla. Guerrera incansable, Juana Azurduy nació en la zona del Potosí, participó de las contiendas por la independencia del Virreinato del Río de la Plata contra el Reino de España y estuvo al servicio de Manuel Belgrano. A la muerte de su marido, Manuel Asencio Padilla asumió la comandancia de las guerrillas en la batalla de Republiqueta de La Laguna.

 

juana

Para realizar la obra se tuvo que recurrir a un método científico y antropológico de reconstrucción facial, ya que no hay retratos de ella hechos en vida. Se logró reconstruir sus rasgos basándose en las descripciones de Manuel Belgrano y posteriormente en una modelo que respondía a dichas características físicas. En este caso, por ser un encargo oficial, Zerneri recibido el material listo para ser trabajado.

LEER LA HISTORIA A CONTRAPELO

Levantar un monumento, emplazándolo en un espacio público, es reactivar la historia cada vez que se lo contempla. Resulta difícil adueñarse una zona que, dicotómicamente, pertenece a todos y a ninguno. Aun así Andrés Zerneri (y hablo de él por la imposibilidad de nombrar a cada una de las personas que participaron) no dudó que era necesario avivar el conflicto para modificar la forma en que los acontecimientos se trasmitirían a las siguientes generaciones. Que era vital generar el incómodo momento donde se cuestiona quienes seleccionan el olvido o la ponderación delos personajes ilustres de la historia.

Que es imprescindible ejercitar la memoria colectiva, y re educarla en ciertos casos, generando una grieta en las bases del pensamiento hegemónico. Integrar una mujer mestiza en nuestra iconografía nacional es el primer paso para desdibujar el estereotipo romántico del prócer como hombre blanco, caucásico y heterosexual, enfundado en su uniforme militar.

Moldeando el bronce, Andres Zerneri dio el primer envión para caldear la historia de una América en constante ebullición, un continente que atravesado de injusticias y batallas, de sangre impura, en la más hermosa acepción de la palabra, de indios sin alma que alzaron inmensas civilizaciones y fueron engañados por espejitos de colores. Estas estatuas encarnan el espíritu de una América que para descontento de muchos aún sigue en pie. El proceso de reelaboración de la historia no concluye acá, el espíritu de los “sin rostro” (3) aun late por debajo del asfalto, lo que sigue nos queda a nosotros.

(1) Vale la pena aclarar el monumento al conquistador fue restaurado y, a diferencia de los que muchos medios de comunicación nos quieren hacer creer, lejos del abandono será levantado nuevamente en el predio frente al Aeroparque.

(2) Término utilizado por Eduardo Galeano para referirse a las comunidades relegadas en el video grabado en apoyo al proyecto del Monumento de la Mujer Originaria.