La preservación y la memoria del cine argentino

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Daniela Kozak es periodista e investigadora en cine. Acaba de presentar en el 30º Festival de Mar del Plata como  editora, compiladora y coautora el libro La imagen recobrada. La memoria del cine argentino en el Festival de Mar del Plata. Autora también del libro La mirada cinéfila. La modernización de la crítica en la revista Tiempo de Cine, editado por el 28º Festival de Mar del Plata.

Publicó notas sobre cine en Revista Ñ, El Guardián, Haciendo Cine, Lamujerdemivida Crítica de la Argentina, entre otros medios. Fue columnista de cine en Radio Provincia y programó como invitada varios ciclos de cine en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA): Las películas de Lotte Eisner (2013), Demasiado ego (2011), Tiempo de Cine: 50 años (2010) y Morbo en Malba (2009). También fue ayudante de dirección en cine y publicidad.

Charlamos con ella sobre este libro que toma un tema como poca historiografìa: la recuperaciòn, salvataje y preservaciòn del cine argentino.

AP: ¿Cómo surgió el proyecto, en qué consistió la investigación y cuánto tiempo te llevó?

DK: El proyecto nació a partir de la observación personal de que, en los últimos años, el Festival de Mar del Plata se había convertido en un espacio único para poder ver películas argentinas de otras épocas en buenas copias en fílmico. No hay muchos espacios que ofrezcan esta posibilidad. Esa observación fue el punto de partida para empezar a explorar el vínculo entre el Festival y la memoria del cine argentino y, a medida que avanzaba la investigación, con Fernando Martín Peña descubrimos que ese vínculo no era exclusivo de los últimos años sino que se remontaba a los inicios del Festival. En este sentido, es importante aclarar qué entendemos por “rescate” los autores del libro. El rescate del pasado del cine argentino no se limita a las restauraciones de películas hechas por el Festival, sino que incluye también la exhibiciones de películas restauradas hechas por otras instituciones, la exhibición de copias nuevas o de copias que ya existían y también el rescate del olvido de directores, actores y películas a través de retrospectivas, charlas, exposiciones y publicaciones sobre cine argentino. En la edición de 1948, por ejemplo, el pionero del cine mudo Josué Quesada dio una charla sobre los orígenes del cine argentino y en ese momento ésa también fue una forma de rescatar el pasado de nuestro cine.

En cuanto a la investigación, todos los autores veníamos trabajando de distintas formas en los temas de los respectivos capítulos desde hace varios años. En mi caso, el trabajo de investigación estuvo enfocado en dos sentidos. Por un lado, en la búqueda de fuentes para reconstruir brevemente la historia de la preservación del cine argentino. Por otro lado, junto con Fernando Martín Peña y con la colaboración de Micaela Gorojovsky hicimos una búsqueda de información bastante exhaustiva sobre todas las actividades que habían tenido lugar en las ediciones del Festival desde 1948 en adelante relacionadas con el rescate del pasado y la construcción de la memoria del cine argentino. No fue fácil, porque la información estaba muy dispersa. No hay un único archivo adonde ir a buscar esos datos. El Festival conservó algunas de las gacetas diarias de la década del sesenta, pero no todas, y los catálogos de 1996 en adelante. La Biblioteca del Enerc tenía algunas de las revistas oficiales del Festival publicadas en la etapa organizada por la Asociación de Cronistas Cinematográficos, pero faltaban otras, y había varios documentos oficiales relacionados con el Festival en las bibliotecas del Museo del Cine y de Cinemateca Argentina. Además, revisamos el Heraldo del Cinematografista, revistas de interés general, revistas especializadas en cine y también los suplementos de Espectáculos de varios diarios nacionales. A partir de todas esas fuentes, intentamos reconstruir la cronología de todas las actividades del Festival vinculadas con la memoria del cine argentino. Eso se volcó en el capítulo que escribió Peña y también en el anexo incluido al final del libro, que es una cronología de carácter puramente informativo de todas estas actividades en cada edición del Festival.

AP: Una cosa parece ser lo que pasó a lo largo de estos años en el Festival de Mar del Plata con el material histórico, los focos retrospectivos o las películas de archivo y otra cosa qué pasa con el material audiovisual en nuestro país que resulta siempre un tema espinoso. Cómo hiciste para tratar uno y otro tema en tu libro ?

DK: El centro del libro son los rescates que ha hecho el Festival, pero al momento de pensar  y definir cuáles serían los capítulos, me di cuenta de que era necesario incluir una introducción a esa actividad que se denomina preservación audiovisual: qué es, cómo se trabaja, qué desafíos enfrentan los archivos audiovisuales en este momento, cuál es la diferencia entre preservar, restaurar y reconstruir películas, etc. Me parecía que esta introducción era necesaria para que luego se pudiera comprender realmente todo lo que había hecho Mar del Plata a lo largo de su historia. Por eso le pedí a Paula Félix-Didier, especialista en preservación audiovisual y directora del Museo del Cine, que escribiera un capítulo en el que acercara el tema a un lector no especializado. Y  algo similar pasaba con la cuestión histórica. En la Argentina, el 90% del cine mudo y el 50% del cine sonoro se perdieron y todavía no ha comenzado a funcionar la Cinemateca y Archivo de la Imagen Nacional (CINAIN), la institución que a nivel nacional tiene como misión prioritaria y específica preservar nuestro patrimonio audiovisual. Me parecía necesario contar qué había pasado con la preservación del cine argentino desde los inicios del cine mudo hasta ahora, cómo se había llegado a este punto, mostrar que la toma de conciencia sobre la pérdida no fue de un día para el otro sino que fue un proceso que se dio de manera gradual, que tuvo que ver con muchos factores. Este recorrido era necesario para dimensionar el valor de todo lo que hizo el Festival de Mar del Plata, junto con otras áreas del INCAA como INCAA TV. Por lo tanto, se podría decir que los primeros dos capítulos del libro tienen un carácter más general y refieren a la preservación audiovisual en la Argentina, mientras que el tercero, el cuarto y el anexo se enfocan más específicamente en lo que ha hecho el Festival de Mar del Plata.

AP: ¿Cuál es el estado de la cuestión de los estudios de la preservación del cine argentino al día de hoy? No parece haber mucho escrito.

DK: No hay muchos trabajos que aborden el tema, pero hay algunos. Entre ellos, cabe mencionar dos trabajos muy interesantes, aún inéditos. Por un lado, la investigadora Eugenia Izquierdo escribió una tesis de doctorado titulada El campo de la preservación cinematográfica en Argentina. Además, hay un texto con mucha información y buenos datos de Andrés Pohrebny, que trabajó en el Museo del Cine, cuyo título es Apuntes para una historia del Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken. Es una especie de historia institucional del Museo. Otro trabajo interesante sobre el tema es ¿Qué hecho yo para merecer esto? Manual de supervivencia del investigador de medios en la Argentina, publicado por Asaeca en su sitio web, en el que se recopila información básica sobre los distintos archivos audiovisuales que funcionan en el país y el estado en el que se encuentra cada uno. Además, hay dos catálogos que escribió Peña y publicó INCAA TV en 2013 y 2014 sobre el programa Cine argentino siempre, con detalles sobre los trabajos de restauración y/o reconstrucción de las películas que integraron esos ciclos. También hay algunos (pocos) artículos, compilados en distintos libros, que tratan cuestiones muy específicas relacionadas con algún aspecto de la preservación del patrimonio audiovisual nacional.

AP: ¿qué te aportaron los tomos escritos en Mar del Plata por Neveleff, Monforte y Ponce de Leon sobre la historia del Festival? 

Los dos tomos son muy interesantes, tienen mucha información sobre la historia del Festival y fueron de mucha utilidad en un sentido global. De todas formas, el objeto de esos libros es tan amplio que el tema de las retrospectivas, homenajes y rescates del pasado del cine argentino en cada edición del Festival ocupa un lugar muy menor en relación a otras cuestiones como las competencias, la presencia de invitados nacionales e internacionales y las anécdotas. En algunas ocasiones, la información proporcionada por esos dos tomos funcionó como punto de partida y disparador para emprender nuevas búsquedas de fuentes.

AP: ¿Cómo ves la articulación entre el ámbito privado y el publico de las entidades dedicadas a la preservación de material?

A nivel privado, hay entidades que se dedican al tema pero les cuesta mucho llevar adelante tareas de preservación audiovisual de manera sistemática y en condiciones adecuadas, porque los costos de la actividad son muy altos y rara vez cuentan con presupuesto suficiente para ello. Entre 2000 y 2010, hubo una colaboración importante entre la asociación sin fines de lucro Aprocinain (Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual y Cinemateca Nacional), empresas como Cinecolor, Kodak o el laboratorio Stagnaro, e instituciones como el MALBA, el INCAA y el Festival de Mar del Plata En los últimos años, también se han dado colaboraciones muy fructíferas entre la Filmoteca Buenos Aires, la empresa Turner Internacional y distintas áreas del INCAA, a partir de las cuales se ha podido preservar muchas películas argentinas. Lo mismo puede decirse del Museo del Cine de la Ciudad de Buenos Aires, que a pesar de no contar con un presupuesto suficiente, acorde a su misión, ha preservado material muy valioso gracias a la colaboración con el INCAA, con Cinecolor y con la Fundación Murnau, de Alemania. De todas formas, es importante insistir en que la responsabilidad de preservar el patrimonio audiovisual nacional no puede quedar en manos de actores privados, que no pueden sostenerla por su cuenta, sino que constituye una responsabilidad indelegable que debe asumir el Estado Nacional.

AP: ¿Cuántas películas argentinas podemos decir que se restauraron al día de hoy?

DK: No podría precisar un número exacto porque no existe, o al menos yo no conozco, ningún relevamiento completo en ese sentido, que incluya todas las restauraciones hechas por las distintas instituciones del país. Es una tarea pendiente, aunque en realidad creo que no habría que restringir el relevamiento a las películas restauradas sino a las películas argentinas preservadas, que no es lo mismo. Puede haber muchas películas nacionales preservadas que no hayan sido restauradas y que incluso no necesiten restauraciones sino simplemente la realización de internegativos y copias nuevas de proyección. En el caso del Festival de Mar del Plata, por ejemplo, no todos los rescates que están mencionados en el anexo del libro implicaron restauraciones. Muchas veces se trató de reconstrucciones a partir de distintas copias, o del tiraje de copias nuevas que no fueron restauradas porque no era necesario, o incluso de la exhibición de copias fílmicas ya existentes. El libro brinda bastante información sobre lo realizado por el Festival, pero para tener una cifra real de las películas restauradas y preservadas a nivel nacional primero habría que desglosar estas cuestiones y luego reunir la información de  todas las instituciones que han trabajado en ese sentido.