#30MDQFEST: High Rise

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Sección Autores – Cuando el futuro nace agotado.

“Más tarde, mientras estaba sentado en el balcón, comiéndose el perro, el doctor Robert Laing recordó otra vez los hechos insólitos que habían ocurrido en este enorme edificio de apartamentos en los últimos tres meses”. JG Ballard Rascacielos 1975

Del interesante director de Kill List, nos llega esta versión de la potente novela de JG Ballard del año 1975. Robert Laing (Tom Hiddleston) es un joven neurólogo que, tratando de superar la muerte de su hermana, decide vivir en un rascacielos de las afueras de Londres, Anthony Real  (Jeremy Irons) arquitecto y dueño de la torre, vive en un verdadero campo en la terraza y le indica que ese edificio es el primero de 5 que, a modo de mano, rodearan a un futuro  lago artificial.  Al vivir en él Laing descubre un mundo de lealtades complejas, y entabla una relación con una “amiga” del Sr. Royal, Charlotte (Sienna Miller) luego conoce a Richard Wilder (Luke Evans), un frontal y áspero director de documentales.

El edificio es un mundo en sí: alberga supermercados, shoppings, servicios, escuelas y una hermosa pileta de natación. Un mundo con sus reglas, con cierta entropía (muy parecida a los relatos Philip K Dick) que sabemos por el principio, colapsará inevitablemente.

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Y el principio del fin se produce cuando en los pisos inferiores se suceden los cortes de luz, que a diferencia de la recordada Infierno en la Torres del recientemente fallecido  John Guillermin, no porducirá un incendio físico pero sí social. El desperfecto pone a luz (vale la metáfora) el diseño social de la construcción, una parte lujosa en las alturas para los ricos y una parte y baja y con problemas para los pobres, Lain se ofrece como una bisagra entre ambos mundos que no tardarán en colapsar y confrontarse.

Reproduce el espíritu Ballard que también Cronenberg (Crash) o Spielberg (El imperio del sol) supieron llevar al cine, pero con un guión que peca por ser muy reiterativo por fiel a la novela. .

Rascacielos es una película de grandes actores pero de un metraje excesivo, quizás si hubiera durado menos se perdería esa morosidad para contarnos una y otra vez los mismo, lo evidente.

Película vintage, de estética retro, de tribus, clases y todo tipo de diferencias estalladas, con un mensaje premonitorio final  de una tal Margaret hablando de las bondades del mercado y del capitalismo que, oído en el Londres de los suburbios cavernarios en que la trasforma el film, parece toda una provocación.

Para  destacar a Tom Hiddleston (el vampiro músico de Only Lovers Left Alive de Jim Jarmusch) que si bien no tiene un guión potente que lo contenga, lo guie y lo potencie, crece en cada film (próximamente en Crimson Peak de Guillermo Del Toro)  y promete un nuevo actor de raza como nos tienen acostumbrado los ingleses.

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