La llave perdida: entrevista con Ricardo Adler

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Ricardo Adler es el director de La llave perdida, un documental venezolano sobre la sexualidad judeo-cabalística. El filme se presentará el viernes 6 de noviembre, en el marco del 13 Festival Internacional de Cine Judío en la Argentina.

Antes de llegar a Argentina desde su Venezuela natal, Ricardo charló con Leedor.

¿Por qué creés que la sexualidad sigue siendo uno de los temas que más nos preocupan?

La sexualidad es una de las fuerzas, impulsos básicos, más poderosos dentro de cualquier ser humano. Es a partir de la sexualidad que podemos conectarnos a través de nuestra pareja de una forma muy íntima, crear vidas, etc. Así que es y siempre ha sido una fuerza importante. Incluso en el judaísmo, el matrimonio es un tema central. De hecho, en el plan de Dios, el matrimonio está en el centro de ese plan, es parte de nuestra misión como seres humanos; y dentro del matrimonio, el tema de la sexualidad, de la relación íntima de la pareja, está en el centro mismo. De hecho, uno de los grandes cabalistas que se llamaba El Arizal decía que la intimidad es el alma del matrimonio, lo que quiere decir que, si la intimidad está bien, hay grandes chances de que el matrimonio vaya bien. Pero si la sexualidad no está bien, entonces no hay ninguna chance de que el matrimonio sobreviva.

¿Considerás que sexualidad, erotismo, intimidad, placer son conceptos que perdieron su contenido esencial?

Quiero más que todo relacionarme a un tema que nosotros tocamos en la película con claridad: la diferencia entre sexo e intimidad. El erotismo está más relacionado al sexo físico que a la intimidad. Nosotros lo que estamos diciendo es que la relación sexual tiene varios niveles en un matrimonio. Y lo que nos han vendido en las últimas décadas, desde la revolución de los años 60 a esta parte, es un sexo basado en un placer físico, animalístico, basado en acrobacias, en ejecución. Y eso está bien, el judaísmo no tiene nada en contra de eso. De hecho, es importante para la relación que haya placer en la sexualidad. Pero nosotros somos seres humanos y podemos ir mucho más allá del nivel 1, de ese nivel básico de relaciones sexuales y ahí es donde entra la intimidad. La intimidad es más bien una conexión profunda entre dos personas, donde Dios nos dio la posibilidad de convertirnos en una sola. Eso es intimidad, y eso es un nivel mucho más elevado del sexo que nos venden hoy en día. Lo que estamos planteando al mundo es, pues, retomar la búsqueda de la intimidad en las relaciones matrimoniales y no quedarnos pegados a lo que es el sexo únicamente en su nivel básico.

¿Cómo nace en vos esto de vincular la sexualidad con la cábala?

En lo personal, desde hace muchos años, incluso antes de que me convirtiera en un judío observante, siempre he tenido una inclinación por temas espirituales, místicos, esotéricos; y de hecho, llegué a explorar varias filosofías de vida. Me han atraído el budismo, el taoísmo, el yoga, el existencialismo, cuestiones filosóficas. La cábala es una de ellas. Cuando empecé a explorar nuevamente mis raíces judías, me emocionó ver que tiene también ese nivel místico que es el que llamamos la cábala. Y no es que esté vinculado a la sexualidad únicamente sino que la cábala es simplemente la parte mística de toda la práctica judía. Por supuesto, se vuelve mucho más interesante y exótico cuando aplicamos la cábala al acto sexual, que es lo que estamos exponiendo en la película. Para mí fue excelente haber juntado todas estas cosas de la sexualidad y la cábala en una sola. Pero aclaro que no es que yo estoy vinculando la sexualidad con la cábala, sino que la sexualidad está de entrada vinculada con la cábala, como cualquier otro aspecto de la práctica judía, tiene su nivel cabalístico también.

Vos dijiste que tu misión en la vida era hacer este filme, ¿cuándo y cómo tuviste esa revelación?

Excelente pregunta, muy interesante y personal para mí. Yo no diría que me di cuenta de eso al principio. Yo hice un primer documental sobre la visión judía del matrimonio, a raíz de mi divorcio, y ahí fue cuando empecé a combinar al cine con el judaísmo. Luego, el tema de la sexualidad. Este proyecto de La llave perdida, yo pensé que tomaría apenas un par de años y luego me llevaría a otras películas. Pero comenzó a alargarse, y al final tomó siete años producirlo y todavía sigo muy involucrado con él, ya voy para ocho o nueve años; le he dedicado gran parte de mi vida a este proyecto. Siento que es mi misión simplemente porque ?cuando veo cómo ha sido la historia de mi vida y todas las experiencias que he tenido, tanto a nivel de búsqueda espiritual y filosófica, como el tipo de hogar judío laico en el que crecí, cómo tuve mis relaciones con las mujeres, etc.? me doy cuenta de que eso ha sido un tema central en mi vida. Y sentí que todo eso que había pasado había sido el trabajo de Dios, que me puso en ese trayecto para que yo terminara en una posición de transmitir este mensaje al mundo. Nosotros, además, esto lo relacionamos muy íntimamente, para nosotros es una mitzvá, una buena acción que puede traer pureza al mundo y eventualmente la llegada de El mesías, la redención. Todo eso está relacionado con hacer este tipo de acciones hacia el mundo. Simplemente, todas esas experiencias juntas me llevan a esta película. Y de hecho siento que mi misión no es solamente hacer esta película, siento que con favor de Dios vendrán otras, y eso es lo que quiere que yo haga, que yo aplique estas experiencias y talentos en hacer películas que difundan estos mensajes a la humanidad.

¿Por qué elegiste el documental para contar en lugar de una película romántica, por ejemplo?

Pienso que se podría lograr difundir un mensaje con algún tipo de ficción, sin embargo, el documental tiene esa característica increíble que es documentar la realidad: me pongo a mí y a mi esposa con otra pareja actuando lo que nosotros vivimos, lloramos, nos reímos en el parto, en la circuncisión de mi hijo, o a otras parejas que están hablando con tanta genuinidad y sinceridad. Esto lo veo muy difícil de replicar en una película, y aún si lo logras, la gente sabe que es una película, una cosa actuada. No es tan impactante como lo real. Y para este tipo de mensajes como los que queremos dar, tan íntimos y tan importantes como lo es la sexualidad para las parejas en el mundo, yo sentí que el documental era el medio idóneo para llegar de una manera más profunda y más real.

¿Hay en tu propuesta una idea de ponerte por encima de la autoayuda o, al menos, de superar ese tipo de discurso?

Es cierto que en este documental hay un componente educativo, y eso era parte de la intención: nseñarle a la gente qué dice la torá, el judaísmo, sobre la sexualidad. Y en ese sentido puede verse como autoayuda. Pero si hubiera sido eso solamente, nos hubiéramos quedado por fuera de una serie de personajes y enfoques que tiene el documental. Hay parejas que están en contra directamente de estas ideas, parejas que el rabino entrevistó en la calle. Se muestra lo difícil del proceso de transformación. No es tan “infommercial”. También elegimos incluir a una mujer religiosa que se divorció; ella cuenta su historia ahí también para transmitir el hecho de que, aunque alguien sea judío observante, no quiere decir que todo vaya perfecto, al contrario, también puedes divorciarte. Hay una serie de elementos que incorporamos para darle más realismo y para hacerlo más un documental que un infommercial, y ojalá la gente pueda apreciar esa intención. Igual no voy a negar que al final sí queremos mandar un mensaje al espectador, el mensaje de la intimidad, porque pensamos que es algo bueno para que las parejas, las familias, y la sociedad lo introduzcan en sus vidas.

Únicas presentaciones en el Festival de Cine Judío
Sábado 7/11, 20:30 | Domingo 8/11, 18:00 | Miércoles 11/11, 19:55
Al finalizar cada presentación, se realizará un Q&A con la presencia de Ricardo Adler, rabinos locales y sexólogos.
Cinemark Palermo, Bulnes y Beruti.