Open House 2015, entrevista a Santiago Chibán

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Santiago Chibán es arquitecto e integrante de Co Habitar Urbano, asociación que organiza el III Open House Buenos Aires este sábado 31 de octubre y el domingo 1 de noviembre.

En una charla con Leedor, Santiago se refiere a este evento gratuito que invita a participar de un recorrido por los 90 edificios más representativos de la cultura porteña que, generalmente, no son de acceso al público.

Siendo esta la tercera edición de Open House Buenos Aires, ¿cómo nace la propuesta en sus comienzos?

La idea la trajo Elisa Rocca desde Barcelona. Ella estaba viviendo allá y participó en el Open House como voluntaria. Cuando volvió a Buenos Aires, nos reunió y nos propuso hacerlo acá. Al principio nos pareció algo lejano, pero de a poco nos fuimos convenciendo de que era posible, y luego de dos años de trabajo se realizó la primera edición en 2013.

¿Cómo se fue renovando en cada convocatoria?

Año a año se van incorporando nuevos edificios que nos permiten ampliar los cupos disponibles totales del evento. Pero además de eso, también en cada edición queremos ir incorporando actividades nuevas. Este año, por ejemplo, se va a sumar Camina Buenos Aires, una serie de caminatas urbanas por el centro porteño guiadas por unos historiadores.

¿Qué características particulares adquiere este evento en Buenos Aires?

Todos los Open House del mundo se realizan bajo la misma dinámica, pero a su vez tienen sus particularidades. Nosotros tenemos como distintivo algunas actividades más urbanas para complementar los ingresos a los edificios. Esas son: el Open Bici, Open Foto, Open Muro y Camina Buenos Aires. Además, este año en algunos edificios, vamos a sumar música en vivo para los visitantes que, sin saber, se van a encontrar con esa sorpresa.

¿Cuánto de cierto hay en esto de que no tenemos conciencia de la importancia de cuidar nuestro patrimonio arquitectónico?

Creo que de a poco vamos empezando a respetarlo y cuidarlo, pero esto lleva tiempo, y para eso hay que pasar por varios pasos. El primero es conocer el patrimonio; si uno no lo conoce, es imposible que lo valore, que justamente es el segundo paso. Nosotros, a partir de Open House, apuntamos a que cada vez más personas empiecen a familiarizarse con el propio patrimonio de su ciudad para exigir que esto se cuide y se ponga en valor.

¿Cuál fue el criterio que se privilegió a la hora de elegir los edificios?

Todos los organizadores somos arquitectos y damos clases hace mucho tiempo en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA). Para el criterio de selección, empezamos por una lista pequeña que se fue ampliando rápidamente. Lo que consideramos siempre es que el edificio tenga algún valor arquitectónico o patrimonial o cultural; también buscamos aquellos edificios que generan curiosidad o que tienen alguna particularidad. Por ejemplo, dentro del listado, está la casa mínima, que es la casa más angosta de Buenos aires, la que tal vez no tiene algún valor arquitectónico particular, pero se destaca por la condición de ser la más angosta de la ciudad.