El retrato en el cine

0
11

¡¿Qué son los retratos sino el reflejo de un alma torturada (la del artista penetrando en la de su modelo ) que pinta lo que “siente” y no lo que “ve”, cual si fuera el espejo de su propia obsesión de intentar atrapar y detener el tiempo de una vida, o de una muerte inevitable ya anunciada por el mismo con el simple instrumento y movimiento de su mágico pincel…?!.

La literatura y el cine en su traslación y adaptación en imágenes, ha profundizado a lo largo de muchos años, décadas, el tema del artista y su finalidad ética y moral frente a su obra terminada; el misterio de retratos antiguos, el enigma de mujeres y hombres pintados a espátula y/o pincel que provienen desde un pasado lejano, oscuro e incierto, para apoderarse de un presente escéptico y racional que no lo disminuye, empero, de su ancestral génesis fantástica e inamovible construcción inquietante y sobrenatural. Esa poderosa atracción hacia “lo siniestro”, extraño o desconocido queda reflejada y plasmada en varios escritos y relatos inolvidables, cuyo ìcono central es el arte de la “plástica” a través del retrato.!!..(…). Precisamente en, por ejemplo, “El Retrato de Dorian Gray” -publicada en 1890- el victoriano Oscar Wilde ( 1854/1900 ) impregna a su novela de frases impresionantes y esclarecedoras de su más íntimo sentir ( “El drama de la vejez, no es ser anciano, sino el haber sido joven una vez!” o aquella otra del aristócrata amigo del protagonista, Lord Henry: “Lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos!” ), frases que desnudaban el “narcisismo” del joven personaje. El terror-gótico-romántico de Dorian Gray (de fuerte influencia del “Fausto” de Goethe ) introducía un declarado “hedonismo” y el culto apasionado a la belleza como epicentro de la trama. El alma putrefacta y horrorosa de Dorian quedaría impresa en su retrato, mientras él jamás envejecería. Los tres personajes ejes de la mítica historia: Dorian Gray, Basil -el pintor- y Lord Henry son resueltos literariamente con magistral maestría por la pluma de Oscar Wilde..(…).Por su parte el eximio bostoniano Edgar Allan Poe ( 1809/1849 ) entre el alcohol y el opio que lo llevarían a su fin, escribía en 1842 su extraordinario cuento “El Retrato Oval” donde la vida, la pasión y la muerte intercambian “roles” protagónicos. La degradación física y psicológica que el artista inflige a su amada modelo la destruirá, quedando su imagen sólo en la ancestral pintura: “¡En verdad, esta es la vida misma..el pintor se volvió bruscamente para mirar a su bien amada: ya estaba muerta!”, escribió E.A.Poe en el cierre de su notable cuento!…Otro genio norteamericano, Howard Phillips Lovecraft ( 1890/1937 ) publicaba en 1928 su novela corta: “El extraño caso de Charles Dexter Ward”. Poseído por un ancestro alquimista, Dexter Ward se transforma en el espíritu demente de Joseph Curwen, su pariente condenado por la Inquisiciòn. Una locura extrema, un “suspense” aterrador ( influenciado por su compatriota Poe en el cuento “El pozo y el Pèndulo” ) y un horror cósmico invaden las páginas siniestras de esta imborrable novela de H.P.Lovecraft.!..Dijo el autor con respecto a esta obra magna: “Un hombre tiene derecho de disfrazarse, si es su gusto, mientras tenga derecho a existir y mientras no destruya a quien lo invocó desde el más allá”!.(…).

El cine adaptó todas estas narraciones extraordinarias con desigual fortuna y talento, y agregò otras donde “El RETRATO” es la fuente neurálgica de las disimiles tramas y argumentos. Sin ser extensivo ( el artículo que firmé en 1986 sí lo era! ) aplico aquí sólo cinco ( “5” ) ejemplos de mi preferencia para no aburrirlos:

1º ) “El Retrato de Jennie“/Portrait of Jennie ( 1948 ) de William Dieterle, basado en el libro homónimo del newyorquino Robert Nathan ( 1894/1985 ), con Joseph Cotten y Jennifer Jones. Mucho màs que un sencillo cuento de hadas espectral -así se lo ha considerado varias veces livianamente-, su arrolladora fuerza metafísica posee una ambigüedad espacio-temporal ( entre la realidad, el sueño y la fantasìa ) cuyo vértice y/o arista central es, ni más ni menos (entre otras lecturas paralelas ), que el de “la creación artística y su fin inmediato como tal”… Notable “melodrama” ambientado en un “Central Park” de claroscuros-congelados y oníricos, cuya “puesta en escena” es una lección de cine del primer al último fotograma. “Obra-maestra” absoluta, a no dudarlo, de William Dieterle, director de origen alemán, “fetiche” de los Estudios “Warner Brothers”.

dieterle
“El Retrato de Jennie”/Portrait of Jennie ( 1948 ) de William Dieterle, con Joseph Cotten y Jennifer Jones

 

 

2º ) “Laura” ( 1944 ) de Otto Preminger, con Dana Andrews y Gene Tierney. Un ejercicio magnífico estilístico-cerebral de Preminger, donde el “policial-noir” se funde con el “melodrama” más intenso… La investigación del detective McPherson/Dana Andrews es el “punto de vista” emocional del espectador, que nos lleva a un sugestivo juego mortal, entre la seducción, la “ambigüedad” (típica e identificable del cineasta judeo-austriaco ), el misterio, el crimen y la verdad intrínseca y suprema del relato. Sin titubeos, una de las “gemas-fílmicas” de Preminger, por su solidez narrativa, sus personajes ( todos ellos sin excepción) notablemente delineados y un final realmente antològico.

laura
“Laura” ( 1944 ) de Otto Preminger, con Dana Andrews y Gene Tierney.

 

 

3º ) “La Mujer del Cuadro“/The Woman in the Window ( 1944 ) de Fritz Lang, con Edward G.Robinson y Joan Bennett. Una joya de Lang, bastante subestimada hoy, una “mise en scène” ideal para desarrollar una historia que fluctùa permanentemente entre el “policial-negro”, el sueño, el drama casi isabelino y la pesadilla sin retorno. Un impresionante concierto onìrico de imàgenes desconcertantes ( bien de Lang! ) recubierto de atmòsferas fumistas, sombras y atavismos “expresionistas”. Imperdible pelìcula del autor de “Metròpolis” ( 1927 ) y “M: El Vampiro Negro” ( 1931 ).

"La Mujer del Cuadro"/The Woman in the Window ( 1944 ) de Fritz Lang, con Edward G.Robinson y Joan Bennett
“La Mujer del Cuadro”/The Woman in the Window ( 1944 ) de Fritz Lang, con Edward G.Robinson y Joan Bennett

 

 

4º ) “Màs Allà del Olvido” ( 1956 ) de Hugo del Carril, con el mismo Hugo del Carril y Laura Hidalgo;

 "Màs Allà del Olvido" ( 1955-56 ) de Hugo del Carril, con Hugo del Carril y Laura Hidalgo
“Màs Allà del Olvido” ( 1955-56 ) de Hugo del Carril, con Hugo del Carril y Laura Hidalgo

 

y 5º ) “Vèrtigo” ( 1958 ) de Sir Alfred Hitchcock, con James -Jimmy- Stewart y Kim Novak…Dos propuestas artìsticas casi idènticas las del sublime realizador argentino y las del maestro londinense. Las dos cintas desarrollan una apasionante historia de “amour fou”, de amor loco e imposible, fetichista y “necrofìlico”. El doloroso itinerario de Scottie/James Stewart en “Vèrtigo“, es muy similar al de Fernando/Del Carril. En el “opus” de Hitchcock encontramos dos componentes bàsicos que le agregan una cuota o ingrediente màs de complejidad a la trama, los cuales no se hallan presentes en el film de Del Carril. Primero tenemos la “dualidad” de Madeleine/Judy ( Kim Novak ); es decir, mientras en “Vèrtigo” ambas mujeres se funden en una, son-y-conviven en una misma persona, en “Màs Allà del Olvido” Blanca y Mònica ( Laura Hidalgo ), pese al parecido físico ( son sosias ), resultan seres diferentes, completamente distanciados el uno del otro: una es una “dama-patricia” ( Blanca, la del retrato ), la otra ( Mònica ) una prostituta de los bajos-fondos parisinos en franco proceso de redenciòn. El otro componente lo constituye el asesinato de Madeleine, cuya presencia en la trama de “Vèrtigo” articulaba el interior de la intriga, desencadenando el drama de la pareja. “Màs Allà del Olvido” està basado en “Brujas, la muerta” del escritor y poeta belga Georges Rodenbach -1855/1898-, y “Vèrtigo” es una adaptaciòn de la novela policial “De entre los Muertos” de los autores franceses Pierre Boileau y Thomas Narcejac, autores tambièn de “Las Diabòlicas”…(…).

"Vèrtigo" ( 1958 ) de Sir Alfred Hitchcock, con James Stewart y Kim Novak
“Vèrtigo” ( 1958 ) de Sir Alfred Hitchcock, con James Stewart y Kim Novak