Cine Publicitario Recuperado en el Festival de Mar del Plata

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Cuando los avisos fueron lo mejor de la tele.

La mujer rubia está acostada al lado de la piel de un tigre.

Mira a cámara y escucha cómo el locutor en off presenta la colonia de color verde que ella sostiene en una mano. Cuando la voz termina, la modelo, que es Chunchuna Villafañe, mira a cámara sensualmente y dirigiéndose al público femenino dice: -Si no se la regala usted, se la regalo yo…personalmente.

Es uno de los comerciales rescatados de los archivos de Laboratorios Alex. La idea, de Hugo Casares, para la agencia Ricardo De Luca/Tan, para un spot que dirigió el talentoso Ricardo Becher, aquel que retrató tan bien la bohemia porteña de la segunda mitad de los años 60s em su largo Tiro de gracia.

Industria Creativa. Memoria emotiva. Cultura popular. Vida cotidiana.

Conceptos que aplican al cine publicitario. Vendedor de ilusiones. Engranaje encargado de ser el punto de llegada al público masivamente. Y además, testigo de una época en que la televisión crecía, rica en contenidos e ingenio y los anunciantes todavía no habían descubierto el marketing.

Becher filmó muchos comerciales, producido por Guillermo Smith (que produjo Tiro…, pero que más allá no tuvo mayor presencia en el cine argentino)

Otro comercial: un hombre lee el diario mientras el televisor pasa un comercial de espuma de afeitar. Ante la insistencia de la propaganda, el hombre baja el diario y le recrimina al televisor por su insistencia. Entonces, del parlante del aparato comienza a salir espuma de afeitar.

Esas ideas locas, en los que el humor estaba casi siempre presente, sirvieron para que directores de renombre se foguearn y experimentaran.  Y no solo eso, técnicos, artistas, actores, no solo tenían una fuente de ingresos que el cine de largometrajes no les permitía en aquellos años de premios, censura y pocos estrenos, si no que también se mantenían en actividad constante y exigente, supervisados por el ojo preciso de las agencias de publicidad.

A fines de los 60 se alcanzó un nivel altísimo de producción. Los primeros triunfos internacionales no tardarían en llegar, ganando premios Clío (el Oscar de la Publicidad filmada), Leones en Cannes, y organizando desde Rosario el primer festival iberoamericano, que sentaría las bases de este tipo de encuentros.

Un tópico argentino fue por mucho tiempo decir que lo mejor de la televisión eran los avisos. La afirmación no era gratuita: la calidad de los comerciales que se ven desde entonces tiene altos niveles de producción y es algo cercano a lo que se conoce como Industria creativa, que entrena y exporta talentos y contenidos, a la vez de nutrir y nutrirse de la cultura popular.

En los años del fílmico, los Laboratorios Alex, en el Bajo Belgrano, eran el punto obligado para el revelado, edición y copia del material analógico. Sus archivos de publicidades, consistentes en cientos de latas, fueron donados al Museo del Cine. Fuimos convocados por su directora Paula Felix-Didier para iniciar su identificación e inventariado. Una tarea que demandará mucho tiempo y muchas sorpresas. Una primera selección de este material es la que presentaremos en el Festival de Mar del Plata con el título Cine Publicitario Recuperado 1966-1986.

Una posibilidad inédita donde los veteranos podrán reencontrarse con parte de su memoria emotiva a través de esos fragmentos de pocos segundos que dispararán recuerdos u olvidos, y aquellos nacidos más tarde podrán descubrir excentricidades, modos de vida, artilugios vigentes o no, asombrándose de un momento en que el cine publicitario se hizo fuerte como industria y expresión de nuestra cultura popular, rol que todavía ocupa en un país como el nuestro, valorador del ingenio.

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