La literatura islandesa: de las sagas al policial negro

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Hace unos días descubrí una literatura de la que no tenía tanto registro: la islandesa. Sorprende que un país de tan pocos habitantes tenga tantos escritores, pero Islandia tiene los índices de lectura más altos, unos 40 libros al año. Además, si se comprueba cuántos escritores hay, se llega a la conclusión de que 1 de cada 10 islandeses escriben al menos un libro a lo largo de su vida.

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Hablar de Islandia, es hablar de las sagas. Escritas en los siglos XIII y XIV, son narraciones de carácter épico centradas en personajes de los primeros tiempos de la colonización de Islandia, entre los siglos IX y X, cuando vikingos procedentes de Noruega tenían que luchar en una tierra dura, fría y volcánica. Hay sagas de distintos tipos, pero las más interesantes, y también las más literarias, son las de los islandeses, de las que se conservan unas cuarenta: la Saga de Egil, la Saga de Nial, o sagas de contenido erótico, como la de Bósi, entre otras. Jorge Luis Borges era un gran admirador de estos textos y dejó interesantes reflexiones: “Suelen incluir, como adorno, aliteraciones. Abundan las genealogías, los litigios, las peleas. El orden es estrictamente cronológico; no hay análisis de los caracteres; los personajes se muestran en los actos y en las palabras. Este procedimiento da a las sagas un carácter dramático y prefigura la técnica del cinematógrafo. El autor no comenta lo que refiere”.

Hoy en día, el espíritu de las sagas se mantiene vivo en las novelas de Halldór Laxness (1902- 1998), el más famoso de los escritores islandeses. Admirado por el mexicano Juan Rulfo, sus ideas comunistas se reflejan en novelas como Gente independiente, El concierto de los peces, La base atómica o La campana de Islandia.

Si Halldór Laxness es el gran continuador de las sagas, Gudbergur Bergsson (Grindavik, 1932) es el modernizador del lenguaje literario islandés. Fue también el traductor al islandés del Quijote, y de escritores como García Lorca, García Márquez y Borges. Es autor de las novelas El cisne, elogiada por Milan Kundera, y La magia de la niñez, ambas galardonadas con el Premio de las Letras Islandesas. En 1966 publicó la experimental Tomas Jonsson. Best seller.

Además de los mencionados, hay otros autores islandeses que en los últimos años han conseguido abrirse al gran público gracias a las traducciones: Thor Vilhjálmsson, Arde el musgo gris, y Einar Már Gudmundsson (Reikiavik, 1954), Ángeles del Universo.

Hallgrímur Helgason (Reikiavik, 1959) es, por otra parte, autor de una novela de culto para la juventud islandesa, 101 Reikiavik. Por su parte, dentro de la novela negra, se destaca Arnaldur Indridason (Reikiavik, 1961), que ha conseguido triunfar internacionalmente con su personaje el inspector Erlendur.

Otro original autor islandés es Kristinn R. Ólafsson (Vestmannaeyjar, 1952). Residente en Madrid desde 1977, publicó dos novelas en su país y un policial escrito directamente en castellano, Epitafio. Por último, traducciones más recientes son las de Audur Ava Ólafsdóttir (Reikiavik, 1958) con su Rosa cándida, y Jón Kalman Stefánsson (Reikiavik, 1963), autor de Entre cielo y tierra.