Liv & Ingmar

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Documental donde se combinan inteligentemente entrevistas a Liv Ullmann con escenas de sus films con Bergman

En ocasión de su segunda visita a la Argentina en 2001 para presentar en Mar del Plata “Infidelidades”, su cuarto largometraje como realizadora, este cronista tuvo la dicha de conocerla personalmente al ser invitado por la distribuidora del film a acompañarla y conducir la Mesa Redonda, organizada por el 16º Festival de Cine.

El evento contó entre sus jurados con la participación de Cipe Lincovsky, a quien Liv conoció en 1988 en ocasión de su primera visita a nuestro país para filmar juntas “La amiga”, bajo la dirección de Jeannine Meerapfel. El reencuentro en 2001 de ambas “amigas” fue muy emocionante y registrado por la prensa del Festival.

“Liv & Ingmar”, un documental dirigido por el realizador indio residente en Inglaterra Dheeraj Akolkar, se beneficia al contar con la generosa y casi permanente presencia de la actriz de “Persona” en pantalla y al combinar inteligentemente sus relatos con imágenes de la mayoría de las diez películas en que Ingmar la dirigiera. Resulta evidente que las distintas etapas de la relación de ambos fueron volcadas en sus films por el gran director sueco.

En el comienzo del film la actriz afirma que esa relación duró cuatro décadas y que al iniciarse ella sólo tenía 25 años y él veinte más. El documental está dividido en siete capítulos y sus nombres van describiendo las situaciones por las que fueron evolucionando las vivencias de la pareja. No extraña que el primero se llame “amor”, pero ya el segundo (“soledad”) preanuncia lo que el tercero (“furia”) confirma y el cuarto (“dolor”) subrayan el deterioro del vínculo entre ambos.

En algún momento ella afirma que fueron los “celos violentos (psicológicos) y sin límites” de Bergman los principales causantes de las peleas, pero es probable que haya algo más como se desprende de las charlas que tuve con ella durante los traslados entre el Hotel Costa Galana y el Hermitage, en aquel ya lejano 2001. En la película ella afirma que “él era vano y egoísta aunque eso era amor”. Hay imágenes de la película “Vergüenza”, donde se la ve a ella en un bote con ropa muy liviana tiritando por el frío externo. Según el director era para darle más realismo a la escena pero Liv aventura que era fruto de cierta crueldad e ironiza al señalar, como se ve, cuan confortablemente abrigado estaba Ingmar durante la filmación.

Otro de los hallazgos del documental es el comentario que Liv hace cuando ya separada regresa y es recibida en el aeropuerto por gente con pancartas (“letreros”). No eran fans sino Harriet Andersson, Bibi Andersson, Gunnel Lindblom y otros compañeros de sus películas que la recibían con cariño. Ella afirma irónicamente ante cámara que ése fue “uno de los buenos recuerdos de Ingmar”.

Los últimos capítulos “anhelo” (“longing”) y “amistad” cambian un poco el tono del documental y recuperan en cierto modo la figura del director de “Gritos y susurros” y “Escenas de la vida conyugal”, escenas que también aparecen en el documental. No hay mucha mención a “Sonata otoñal”, que marcó el encuentro por única vez de ambos Bergman (Ingrid no tenía vinculación familiar) junto a Liv.

Cerca del final hay imágenes de “Saraband”, la última película del director y donde después de 25 años sin filmar juntos volverían a hacerlo. Y como cierre la actriz recuerda con emoción que él afirmaba que ella era “su Stradivarius”, lo que valora como el más hermoso cumplido (“compliment”) que ella pueda haber recibido.

Al final se muestra la fugaz y última visita de Liv a la isla de Faro, donde se conocieron durante la filmación de “Persona”. Tuvo lugar apenas unas pocas horas antes de que Ingmar falleciera a la edad de 89 años. La hija de ambos fue el fruto de una relación difícil pero lo que se rescata de “Liv & Ingmar” es por sobre todo que tuvieron una gran amistad, como lo reflejara ella en su libro “Senderos” (“Changing”).