Doc BuenosAires 2015 – Entrevista a Peter Mettler

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En un bohemio Hotel de San Telmo nos atiende de muy buena gana este hacedor más que interesante del que muchos posiblemente nunca hayan visto nada, la muestra Doc Buenos Aires le dedica una retrospectiva donde se proyectarán (todas en la Sala Lugones) el Viernes 16/10 19.30hs “El fin del tiempo” (repite 28/10 19.30hs),  el mismo Viernes a las 22hs. “Balifilm” y “Pastikman en Detroit 2010”(repite 28/10 22hs.),  el Sábado 17/10 19.30hs “Fotografía de Luz” (repite 28/10  17hs.), el mismo Sábado 22hs. “Scissere” (repite Martes 27/10 14.30hs) , el Domingo 18/10 19.30hs  “Juegos, Dioses y LSD”(repite 27/10 19.30hs.), el lunes 19/10 22hs. “Eastern Avenue” + “Petrópolis” (repite 27/10 17hs.), además de una Masterclass el lunes 19/10 en la Universidad del Cine coordinada por Eduardo Russo.

Luis Zas: Bienvenido a la Argentina, espero que la estés pasando muy bien.

Peter Mettler: hasta ahora todo muy bien.

LZ: Te aclaro que se me dificulta  hacer un reportaje ordenado (risas)

PM: Me gusta el desorden (risas)

LZ: ¿Cuál es tu formación artística y cinematográfica, Peter?

PM: Comencé haciendo películas de muy joven. Mis padres querían que yo me dedicara a tocar el piano pero yo no quería dedicarme a eso, lo cierto es que lo hice por más de siete años que suponía una disciplina que no deseaba, a mi me gustaba improvisar e imaginar historias y tuve la suerte que en mi colegio había un club de super8 al cual me integré, y así me di cuenta que quería hacer películas. Por eso en mi formación siempre existió una tensión entre música e imágenes y también la perspectiva de ser hijo de inmigrantes suizos en Canadá por lo que puedo mirar a Canadá con ojos suizos y a Suiza con ojos canadienses.

En cuanto a mis influencias cinematográficas primeramente  Michelángelo Antonioni, la Escuela alemana (Wenders y Herzog), la Escuela de Avant Gard norteamericana, la holandesa y Tarkovsky por supuesto.

Al salir de la escuela hice algunas películas con actores, con guiones pero no me gustaba la Industria cinematográfica porque me parecía que restringía mi libertad creativa, por eso elegí el documental porque es un formato que me hace sentir libre también fueron de mucha influencia en mi decisión mis colaboraciones con Atom Egoyan, Patricia Rozema, Bruce McDonald, y Jennifer Baichwal que me influenciaron en mi forma de ver y hacer cine junto al holándes Van Der Keuken a quién logré conocer antes que muriera.

Mis películas no se inscriben en las fórmulas consagradas del documental, más bien son formas hibridas de hacer cine, trabajando mucho con los niveles de percepción para que la película se presente como viva para los sentidos.

LZ: ¿Hablabas de la escuela Avant Gard norteamericana sentís influencia del Hardcore / Punk  Neoyorkino en Scissere?

PM: Es posible. No me gusta mucho el movimiento Punk, quizás la influencia de la utilización del blanco y negro, de tener música disonante pero mi influencia es Antonioni.

LZ: Sostengo que las imágenes vistas en el atentado a las torres gemelas del 11S consciente o inconscientemente afectan y afectarán a los que producen imágenes y en tu film “Juegos, Dioses y LSD” del 2012 hay imágenes, tomas de aviones que en sus ángulos se parecen mucho a aquellas que vimos en las cadenas de noticias en el instante en que sucedía el atentado.

PM: Es una historia extraña, una extraña coincidencia la que voy a contar. Cuando comencé a hacer Juegos, Dioses y LSD tenía algunas ideas de lo que quería hacer, pero era más bien una cinta exploratoria, llegué a tener  55 horas de grabación y empecé a preguntarme ¿Cuándo sé que la película está terminada? Hay una escena del film, cuando dialogo con John Paul Jones, que esta persona me pregunta por Dios y le contesto que la película podía ser una respuesta o dar una señal al respecto. Fue así que en la isla de edición  me dije “ok espero una señal para saber cuándo está terminado el film”. Siempre me fascinaron las tomas con aviones porque hablan de trascendencia, de libertad, además de ser maravillas tecnológicas que nos trasportan a distintos lugares del mundo, pero siguiendo con el momento de la edición estoy viendo una escena en la India donde  un musulmán está realizando su rezo y cuando eleva sus manos surge una imagen de una avión. En ese preciso momento me llaman y me comentan que se había producido un atentado, era el 11 de Setiembre de 2001. Me dije: el film está terminado. Siempre me pareció muy extraño y me pregunté si tenía que referirme en la película al atentado y llegué a la conclusión que no habría mención a ello.

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LZ: En “El Fin del Tiempo” la respuesta a la pregunta ¿Qué es el tiempo? es menos importante que mostrar lo que se entiende, lo que se experimenta como “tiempo”.

PM: Mientras más profundo vayas, peor se pone (risas)…El cine es tiempo y la película trabaja al tiempo como paradoja, como diría Tarkovsky el cine es “Esculpir en el tiempo” (titulo de su libro). El film trabaja las distintas percepciones humanas  del tiempo.

LZ: la película trabaja sobre una poética del tiempo antes que una investigación a través de las imágenes sobre el tiempo. ¿Cómo entendemos y significamos eso que llamamos “tiempo”?.

PM: El tiempo es una construcción humana, pero no tengo respuesta acerca de lo que es el tiempo. La película trata de mostrar las distintas perspectivas acerca del tiempo, lo que el tiempo significa para las personas, el tiempo es “ser”, es comienzo. También el tiempo es un punto de vista como el físico, el geológico, el tecnológico, el personal, y también el de mi madre, al final de la película le pregunto a ella  ¿Que es el tiempo?  A lo que ella contesta a la cámara en el mismo día de la madre “el tiempo es lo mejor que haces de él”, es una buena conclusión a esa paradoja.

LZ: y así tu madre cierra el film….

PM: Sí (risas)

LZ: Nos has contado cómo aprendiste piano y sabemos de tus colaboraciones con músicos hasta con DJ’s en Raves. ¿Como entendes la relación de la imagen y la música?

PM: La música es algo intocable, no la puedes corromper.

LZ: Tus conocimientos musicales ¿te permiten componer la música para  tus films?

PM: Trabajo con muchos elementos de distintos músicos y trato de componer mis films con la música que me parece más adecuada a las imágenes que muestro. Hace 10 años que estoy desarrollando un software para editar y mezclar imágenes en vivo junto a músicos y usar por ejemplo en Raves, Perfomances o posibles clips musicales. Envidio la libertad y la capacidad de improvisación que tienen los músicos.

LZ: La voz en off constante en tus films  ¿Te sirve para darle una unidad o sentido a las imágenes que editás y montás?

PM: Sí. Al comienzo no me gustaba hacer los “Voice Over” pero lo hago para introducir ideas, para explicarlo, para guiar, esto amplía la cantidad de gente que pueda ver mis films, pero también limita, dirige en exceso la comprensión de lo que se ve.

LZ: ¿Para qué haces cine?

PM: ¡Quién sabe!… (risas). Filmar me permite ver con profundidad las cosas y me otorga una percepción diferente pero también tengo una relación de amor y odio con lo que hago porque creo que los films pueden distanciar, desconectar a las personas de la realidad. El cine es un medio tan dominante en nuestra vida que prefiero usarlo para preguntarnos quiénes somos y que hacemos, cuál es nuestro vinculo con la tecnología y con la naturaleza. El cine es una búsqueda espiritual.

LZ: ¿Cómo imaginas el cine que viene?

PM: Es algo extraño hasta hace unos años había por un lado directores y por el otro lado el píblico que lentamente se fue familiarizando con la práctica del cine ya que filman con sus celulares y luego editan y lo hacen público por internet. Ya no existe esa forma tradicional de relacionarse con el cine, hoy la gente tiene una relación más profunda con la imagen a través de plataformas como Facebook, Instagram, donde cada individuo hace su propio diario personal a través de sus imágenes cotidianas. Hace treinta años era una novedad ver que alguien filmara en la calle, hoy te preguntan ¿Qué estás haciendo? ¿Qué quieres grabar? Todos están familiarizados con la producción de imágenes, por lo que es más difícil hacer filmaciones callejeras.

Otra cuestión es la velocidad de los avances tecnológicos que permite a las personas poder usar  dispositivos y aplicaciones para realizar todo tipo de trabajo sobre sus imágenes en tiempo real.  Hace poco un amigo me mostró unos lentes que pueden grabar en 3D no solo imágenes externas sino también internas, las imágenes producidas por nuestros propios biorritmos. Quizás por allí pasen las claves para entender el cine del futuro.

LZ: Gracias Peter.

PM: fue un placer.

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