Clásicos en versiones apócrifas

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Alonso Fernández de Avellaneda publica un Quijote apócrifo y obliga a Miguel de Cervantes Saavedra a escribir la segunda parte de su famosísima novela. Es evidente que aprovechar el éxito ajeno no es cosa nueva en la literatura, pero en estos días donde tanta información circula por las redes sociales y por internet en general, pareciera que hay una nueva moda: atribuirle citas falsas a autores clásicos.

Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Pablo Neruda, por citar solo autores de habla hispana, se transformaron en una especie de modernos gurúes, en guías espirituales que dan consejos de vida o devienen en referentes de poética autoayuda. Basta con prestar atención a algunas de las frases que aparecen en Facebook o en Twitter firmadas por estos autores. Por supuesto, muchas están sacadas de sus libros, pero otras son claramente apócrifas; cualquier lector medianamente conocedor de Borges, por ejemplo, debería al menos dudar de esta cita a él atribuida: “Aprende a plantar tu propio jardín y decorar tu alma, en lugar de esperar a que alguien más te traiga flores”. Está bien que debajo de la frase figura simplemente “Borges”, y entonces podría ser de un tal Juan Borges, Francisco Borges o Carlos Borges: qué más da. Lo que importa es que necesariamente se lee como si perteneciera al autor de Fervor de Buenos Aires.

Un recorrido paciente nos llevaría a grandes sorpresas y terminaríamos enterándonos de que Neruda era un poco cursi, García Márquez un poco básico, Benedetti más bien meloso o Cortázar no tan innovador como creíamos si nos atenemos a todo lo que aparece con sus firmas debajo.

Por estos días la Real Academia Española presenta la versión completa y comentada del Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, el de Avellaneda. El editor Luis Gómez Canseco explica el porqué de esta publicación y dice que, entre otros motivos, hay que leer esta novela porque sin ella “que salió en septiembre de 1614, Cervantes no hubiera acabado pronto la segunda parte de su obra y porque, sin duda, influyó en el resultado final para que cambiara la historia de la literatura. Al leer Cervantes ese apócrifo se otorga una gran libertad al escribir y contestar, logra crear al Quijote verdadero y dar origen a la novela moderna”.

Habría que evaluar entonces qué puede aportar esta ola de virtuales y reducidas versiones apócrifas de varios clásicos: quizás terminen llevando a los lectores hacia sus verdaderos textos, quizás despierten las ganas de investigar acerca de los autores o quizás logren popularizarlos. Sea como sea, finalmente, parece que la verdad está solo en los libros de papel que “vienen a ser el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo”, Cortazar dixit, o por lo menos, eso dice el Facebook de uno de mis amigos.