Muere la genial cineasta Chantal Akerman

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La cineasta Belga Chantal Akerman , nacida en Bruselas en 1950 acaba de poner fin a su vida en París, y con ella se pierde a una figura relevante del Cine Experimental. Intensa y genial trayectoria que comenzase con el corto Saute ma ville (1968), representado por su autora, cuando sólo tenía 17 años. La protagonista era una ama de casa, en el entorno de su cocina, quien encendía un fósforo metiendo su cabeza en el horno, haciendo explotar su casa, y la ciudad.

Bastaría recordarla también por la que fue sin duda su increíble Jeanne Dielman, 23, quai du commerce, 1080 Bruxelles (1975), indiscutible manifiesto feminista que ofreció una representación de la mujer como nunca se había podido mostrar. Una joven viuda que vive con su hijo en Bruselas. Por la mañana luego de dejarlo en la escuela se ocupa con dedicación al trabajo de las tareas del hogar. Y por la noche es la prostituta que recibe en silencio a sus clientes, para poder sobrevivir.

Por este film la British Film Institute dijo que Akerman era la realizadora más innovadora de los años 70. Con Jeanne Dielman… se introdujo un renovado estilo visual y sintaxis narrativa, apuntando hacia una forma moderna de concebir la narración. Y Le Monde ubicó a este trabajo como “la primera obra maestra del feminismo en el cine”, entrando así a la categoría de los grandes cineastas. Un año antes, en el 74 había sido reconocida por la crítica por Je tu il elle protagonizado también por ella misma y con una escena pionera en el tratamiento del lesbianismo en la pantalla.

Su cine fue un modelo de anticipación y brillantes donde la soledad, el desequilibrio anímico, el deseo, la alienación y el exilio fueron sus temas predominantes, y la elipsis una de sus estrategias preferidas
a la hora de narrar.

Su último trabajo No home movie presentado en Locarno este año forma parte de las propuestas más radicales de su programación histórica. Dedicado a su madre, el documental no tiene ninguna pretensión de plantear imágenes conexas entre sí: paisajes de la carretera, un árbol, un hombre sentado en un banco en el parque, y luego si la pantalla de su computadora y sus conversaciones con su madre por Skype filmada con largos planos fijos. Compartiendo instantes grabados en la memoria. Retornando al recuerdo de la ocupación nazi. Al final … la pantalla comienza a tornarse borrosa, una metáfora de lo que su ausencia provocaría. Una imagen de lo que jamás volvería a ser un hogar.

Hay que agregar que además de su extensa filmografía exploró el campo de las artes visuales, haciendo que sus propuestas llegarán a los museos y a los foros internacionales más importantes del arte contemporáneo, como son la Bienal de Venecia y Documenta.

Con Chantal Akerman se pierde a una gran cineasta, que contribuyó como pocas a la historia del cine de autor.